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Clericó, una variante fresca para disfrutar en Vendimia

Con el verano y la vendimia en pleno, los tragos y los cócteles que nos dan momentos de relax y cumplen un rol decisivo en los juegos de seducción, especialmente en los rituales playeros, son aún mejores si se preparan con vino. Aprendé a hacer el mejor clericó y brindá por la Reina que más te gusta.
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Hoy en día la mayoría de los paradores en las playas cuentan con un lugarcito divertido donde ir a energizarse con la caída de sol para preparar esos cuerpos para la noche.

Pero mirando un poco hacía atrás esta seductoras bebidas playeras surgieron más por necesidad que por otra cosa. En muchos casos, la prohibición y la escasez son la clave para entender el auge de algún producto.

Por ejemplo, en Estados Unidos esta fue la causa por la que las bebidas combinadas florecieron durante el interdicto de los años 20 y 30. Otro caso fue en Europa luego de la Segunda Guerra Mundial donde se producía una gran proporción del alcohol casero ilegal para ser mezclado con otras bebidas de intensa personalidad, como jugos de frutas o refrescos, para mejorar su sabor.

La verdad es que clásicos son clásicos y a pesar del paso de los años el clericó sigue siendo un trago que está de moda. Dicen que las modas pasan pero los clásicos quedan. En Mar del Plata, dos de los tragos más tradicionales son el clericó y la sangría, ambos se preparan en jarras y tienen a una mezcla de frutas maceradas como protagonista.

La historia del clericó se remonta a la época de los romanos, cuando se apoderaron de Francia y de Gran Bretaña, territorio que hasta entonces dominaban los celtas. Este pueblo festejaba todos los fines de año el 31 de octubre dedicando esa última noche al samhain o "caballero de la muerte". Los romanos tenían la costumbre de tomar los dioses de los pueblos que conquistaban haciendo eco de la celebración. A su vez, hicieron un maridaje con el homenaje que ellos ya rendían a la Diosa de los  árboles frutales. El resultado fue una festividad que, fusionando elementos de ambas culturas, se celebraba bebiendo una suerte de cóctel, una mezcla de frutas que hechizaba la mente hasta dejarla soñando con los angelitos.

Cómo se hace un clericó perfecto

Existen tantas recetas de clericó como fanáticos de esta refrescante bebida. Pero todo clericó que se precie de tal deberá contener al menos tres ingredientes básicos: frutas cortadas en cubos y previamente maceradas en su propio jugo, azúcar y vino. Este último debe ser blanco, o puede reemplazarse por sidra o espumante según el gusto y el bolsillo de los bebedores. Está la opción de agregar una hojitas de menta que le darán un toque refrescante, además de hielo o un touch de soda.

Por otro lado, si te gusta más el tinto existe la opción del claret cup o la sangría que también se prepara con frutas cortadas y maceradas, azúcar, algún vino joven —como por ejemplo el tempranillo, bonarda o malbec— y un segundo toque alcohólico que aporta un brandy o algún vermouth como el martini rosso. Para los más osados se puede sazonar esta emulsión con canela, clavo de olor y ralladura de nuez moscada. El hielo se agrega en cubos y la soda se sirve aparte.

Lo más divertido es el ruido a hielo que provocan las jarras robustas llenas de frutas, provistas de un cucharón para poder recuperar los trocitos de frutas borrachas y ponerlos en cada copa, aunque pescarlas no resulta fácil. En especial, después del primer vaso.