De muchos de los carros llegan con la idea de ofrecer al público sus productos autóctonos. Sin embargo, esto se vuelve cada vez más peligroso. Desde la vereda hay que estar atento para no recibir manzanas, duraznos o botellas de agua que las reinas arrojan. A esto se le suman los caballos nerviosos por la multitud y el ruido.
De muchos de los carros llegan con la idea de ofrecer al público sus productos autóctonos. Sin embargo, esto se vuelve cada vez más peligroso. Desde la vereda hay que estar atento para no recibir manzanas, duraznos o botellas de agua que las reinas arrojan. A esto se le suman los caballos nerviosos por la multitud y el ruido.
A Mirtha la golpearon con una manzana y abandonó el palco. Foto: MDZ
Desde temprano comenzó a llegar una multitud de gente dispuesta a disfrutar del Carrusel y recibir la mayor cantidad de regalos posibles. En esta puja por poder comer y tomar cosas autóctonas de cada uno de los departamentos, todo vale. Instrumentos artesanales de todo tipo fueron útiles para poder reducir la distancia entre la vereda y el público. Canastas de damajuanas o botellas atadas a palos servían para que los regalos llegasen a buen destino.
Los regalos que tiraban desde los carros fueron las uvas y algunos dulces inofensivos a la distancia. Sin embargo, ciertas cuestiones de difusión turística hicieron de este Carrusel algo difícil de llevar para muchos, lo cual terminó con la huída del palco de Mirtha Legrand por una manzana que impactó en su cabeza.
La gente pide a gritos, y las reinas, desde la altura del carro, se lo dan. Manzanas, duraznos y botellas de agua mineral volaban en todas direcciones obligando a los espectadores a estar atentos cada vez que alguno de los carros se paseaba por delante.
Con tiros más bien azarosos, las reinas elegían a quién y luego trataban de hacerle llegar su fruta. Sin embargo, por el camino, muchas veces la cabeza de algún entrometido cortaba su ruta.
Además, desde el palco oficial, las ofrendas eran distintas. Empanadas, costillares y flores fueron llegando junto con el resto de los regalos.
Con la aparición de Mirtha llegó la ovación del público y no tardó mucho para que un gaucho a caballo llegara con una pequeña flor en la mano. Agradecida y contenta siguió disfrutando del carrusel. Sin embargo, minutos más tarde llegó la bomba que terminó con la presencia de la diva en el palco. Una manzana llegó por sorpresa e impactó sobre su cabeza, a lo que luego de un reto a quien le arrojo la fruta desde el carro, partió nuevamente al hotel, sin terminar de ver el evento mendocino.
El vicegobernador Cristian Racconto, entre tantos regalos, fue agasajado y envidiado por muchos, con un plato de costillas asadas sobre un mismo carro. Acompañado por su esposa, el funcionario no tuvo más que deleitarse.
Al gobernador le llegó todo lo que se desfiló por sus ojos. Costillas, empanadas, botellas de vino, manzanas y algunas cartas d los ciudadanos. Sin embargo, cuando pasaba un grupo de gauchos mendocinos, uno de ellos se acerca y sacó un rebenque que ofreció diciendo: “Para cuando le haga falta”.
Otro de los grandes problemas fue la suciedad y hedor que la cantidad de caballos que pasaron dejaron por las calles de Mendoza. A esto, se le acompañó la excitación de mucho de los equinos que con los ruidos se acercaban con peligro a las veredas, empujando a los espectadores.
Video de un brindis en el palco oficial con una botella de vino. Además, mientras todos tomaban su trago, organizaciones antimineras le hacían llegar una carta a Celso Jaque, Julio Cobos y al gobernador de San Juan, José Luis Gioja.