Notas
Defienden al médico de Junín que diagnosticó la muerte de Ovando
El titular de Salud de Junín, Juan Carlos Mazzardo, defendió el accionar del médico de guardia que el martes atendió al hombre que falleció luego de sufrir un desvanecimiento mientras jugaba al fútbol. En las próximas horas se conocerá el resultado de la autopsia que determinará si murió por muerte súbita. Tiró por tierra la teoría de una posible negligencia.
En las próximas horas se conocerá la verdadera razón por la cual dejó de existir el hombre de nacionalidad boliviana que en Junín tuvo una seria descompostura –durante un partido de fútbol entre amigos- y por la cual se ventilaron versiones que levantaron sospechas respecto a la atención que recibió en el Centro de Salud de ese departamento.
Es que ayer miércoles se realizó la autopsia en el Hospital Perrupato, donde fue trasladado Ovando cuando se determinó clínicamente su muerte, y desde ese momento se deben esperar unas 48 o 72 horas para conocer -a ciencia cierta- el motivo del deceso.
Si bien en un principio se conoció el detalle de que el médico de guardia que atendió a Isidoro Ovando lo había atendido en la camioneta en la que fue trasladado, situación que generó algunas suspicacias sobre la forma de atenderlo, el coordinador –desde hace sólo 20 días- del área sanitaria de Junín, Juan Carlos Mazzardo, defendió al profesional explicando lo que ocurrió: “El médico, que es excelente, que tiene experiencia en servicios de emergencia y que tengo la suerte de tenerlo en el centro de salud, lo atendió en forma atípica por dos razones. Porque primero él estaba atendiendo a los pacientes con dolencias primarias y al escuchar el griterío de la gente que llegaba no dudó en salir a la calle a ver qué es lo que sucedía y en segunda instancia porque con su experiencia no quiso ni perder un segundo más sobre algo que parecía verdaderamente grave”, contó.
En ese sentido, Mazzardo, explicó que luego de analizar los signos vitales de Ovando, el médico de guardia trató de reanimarlo con técnicas de reanimación cardiorespiratorias básicas y al no reaccionar y verlo con las pupilas dilatadas y sin pulso “determinó que ya había llegado muerto al centro de salud en un marco de situación de muerte dudosa, por eso es que decidió dejarlo en la camioneta donde lo habían traído, con el fin de que no se fuera el transporte hasta tanto llegara la Policía”, reveló.
Respecto a las críticas escuchadas sobre al accionar del médico que cargaron sobre el hecho de sólo había aplicado técnicas manuales de detección de signos vitales, Mazzardo manifestó: “Luego de constatar los signos clínicos a través de los cuales determinó que el señor ya había fallecido, el médico decidió no seguir con maniobras de resucitación de avanzada, porque ya no tenía sentido. Maniobras como colocarle un tubo endotraqueal y seguir con otras maniobras de reanimación hasta llegar a un centro de mayor complejidad”, acotó.
En tanto Mazzardo, volvió a velar el accionar del médico de guardia de Junín, al destacar la forma en la que se desempeñó: “Por eso es que el cuerpo del hombre de nacionalidad boliviana que había llegado de apuro con sus familiares y amigos y sin documentos quedó en la camioneta, para que no se fuera la camioneta”, remarcó.
Por el particular caso, el titular del área de salud de Junín, explicó que “en esas ocasiones lo que se hace es llamar a la Policía y solicitar la presencia de criminalística, porque un muerto no se puede trasladar en otro vehículo que sea el de la fuerza de prevención, ni siquiera en una ambulancia”, detalló.
Además contó que en el Centro de Salud de Junín “también se atendió a la esposa de Ovando, que mostraba un elevado nerviosismo por la salud de su marido, con sedantes”, dijo.
Minutos vitales
Asimismo, el funcionario de la salud departamental expresó que ante un cuadro de paro cardiorespiratorio “los minutos son vitales en esos casos ya que después de cinco, seis o siete minutos, es casi imposible devolverle la vida a cualquier persona”, dijo.
“Piense que el señor Ovando se cae en la cancha, de aquí a que los amigos se den cuenta de que no es un chiste ya pasan varios segundos, luego lo llevaron hasta su casa y pasaron otros valiosos minutos, a partir de allí buscaron la camioneta en la que lo trasladaron y pasaron otros minutos vitales, y recién después comenzó el traslado de emergencia hasta el Centro de Salud, que queda a unos cinco kilómetros de donde vivía el obrero rural fallecido, eso suman otros varios minutos”, calculó aludiendo al tiempo en el que el desvanecido boliviano no fue tratado de ser reanimado.
Una vez que llegó la Policía Científica y que comprobaron que no mostraba el cuerpo –sobre la camioneta- signos de violencia, fue trasladado hasta la morgue del Perrupato.
“Una vez en el Perrupato se supo que el cadáver aún no había perdido temperatura, pero yo le pregunto: ¿Usted no se ha dado cuenta cada vez que saluda a un amigo la temperatura de las manos son distintas? Algunos tienen más transpiración que otras. Todos somos distintos”, añadió defendiendo con un simple ejemplo el rumor deslizó que Ovando aún mostraba signos vitales en la morgue luego de haber permanecido allí durante unas seis horas.
Además el coordinador del centro de salud recordó que el día del suceso “el martes fue un día de mucho calor y por ahí no perdió la temperatura tan rápido”, marcó.
En tanto Mazzardo, volvió a velar el accionar del médico de guardia de Junín, al destacar la forma en la que se desempeñó: “Por eso es que el cuerpo del hombre de nacionalidad boliviana que había llegado de apuro con sus familiares y amigos y sin documentos quedó en la camioneta, para que no se fuera la camioneta”, remarcó.
Por el particular caso, el titular del área de salud de Junín, explicó que “en esas ocasiones lo que se hace es llamar a la Policía y solicitar la presencia de criminalística, porque un muerto no se puede trasladar en otro vehículo que sea el de la fuerza de prevención, ni siquiera en una ambulancia”, detalló.
Además contó que en el Centro de Salud de Junín “también se atendió a la esposa de Ovando, que mostraba un elevado nerviosismo por la salud de su marido, con sedantes”, dijo.
Minutos vitales
Asimismo, el funcionario de la salud departamental expresó que ante un cuadro de paro cardiorespiratorio “los minutos son vitales en esos casos ya que después de cinco, seis o siete minutos, es casi imposible devolverle la vida a cualquier persona”, dijo.
“Piense que el señor Ovando se cae en la cancha, de aquí a que los amigos se den cuenta de que no es un chiste ya pasan varios segundos, luego lo llevaron hasta su casa y pasaron otros valiosos minutos, a partir de allí buscaron la camioneta en la que lo trasladaron y pasaron otros minutos vitales, y recién después comenzó el traslado de emergencia hasta el Centro de Salud, que queda a unos cinco kilómetros de donde vivía el obrero rural fallecido, eso suman otros varios minutos”, calculó aludiendo al tiempo en el que el desvanecido boliviano no fue tratado de ser reanimado.
Una vez que llegó la Policía Científica y que comprobaron que no mostraba el cuerpo –sobre la camioneta- signos de violencia, fue trasladado hasta la morgue del Perrupato.
“Una vez en el Perrupato se supo que el cadáver aún no había perdido temperatura, pero yo le pregunto: ¿Usted no se ha dado cuenta cada vez que saluda a un amigo la temperatura de las manos son distintas? Algunos tienen más transpiración que otras. Todos somos distintos”, añadió defendiendo con un simple ejemplo el rumor deslizó que Ovando aún mostraba signos vitales en la morgue luego de haber permanecido allí durante unas seis horas.
Además el coordinador del centro de salud recordó que el día del suceso “el martes fue un día de mucho calor y por ahí no perdió la temperatura tan rápido”, marcó.