El catálogo del cuento chino: cómo la estadística oculta datos en China
El sistema estadístico de China emplea métodos ingeniosos como la supresión de datos incómodos o la manipulación de ventas de autos usados para cumplir metas, como detalló un informe reciente.
La estadística de exportaciones de China contabiliza los vehículos que salen del país, aunque ese registro no necesariamente equivale a una venta efectiva al consumidor final.
Generada con IAHay un género literario que no figura en las ficciones de la literatura, es la estadística oficial china. Sus autores son anónimos, su tiraje es infinito y su lector ideal es el inversor apurado. Quien piense poner un dólar en China debe estudiar ese estilo antes que cualquier balance.
La primera regla del género es que la mentira china rara vez es una cifra falsa. Es un número verdadero que mide otra cosa. El guarismo existe, la aduana lo registró y el funcionario lo anunció. Lo que no es auténtico es la realidad que el lector imagina detrás del dato. Esa es la sofisticación del método, porque un dato inventado se refuta, pero uno midiendo algo novedoso es irrefutable.
La estadística china: un arte de la disimulación
Entretanto, el catálogo es viejo y se renueva sin descanso. La pieza clásica es el crecimiento provincial que suma más que el nacional. Durante años las provincias chinas reportaron tasas de crecimiento que, agregadas, superaron el total del país. El propio Li Keqiang, antes de ser primer ministro, confesó a diplomáticos estadounidenses que los valores de producto eran hechura humana y que él prefería mirar el consumo eléctrico, la carga ferroviaria y el crédito bancario. El primer ministro de China desconfiaba de las estadísticas de China, sin embargo el inversor extranjero les creía.
La segunda pieza es la supresión. Cuando un número se vuelve incómodo, deja de publicarse. En 2023 el desempleo juvenil urbano llegó a un récord de 21,3% y la Oficina Nacional de Estadísticas suspendió la serie con el argumento de que la metodología necesitaba mejoras. Meses después la serie reapareció con una tasa de 14,9%. La “mejora” consistió en excluir del cálculo a casi 62 millones de estudiantes. Un profesor de la Universidad de Pekín estimó que la tasa real, contando a los jóvenes que abandonaron toda búsqueda, podía llegar a 46,5% pero su artículo fue censurado. Lo mismo ocurrió con series mensuales del sector inmobiliario, interrumpidas cuando la crisis de las desarrolladoras las volvió ilegibles. El dato muere cuando deja de servir al relato.
El ingenioso método de los autos usados en China
La tercera pieza es la más reciente y la más ingeniosa. Se llama auto usado de kilómetro cero y funciona así: un fabricante produce un vehículo que nadie compró. Así, un exportador lo adquiere en la puerta de la fábrica, lo matricula en China y lo reclasifica de inmediato como usado. Si bien el odómetro marca cero, el auto sale hacia Rusia, Asia Central o Medio Oriente; y el fabricante lo registra como vendido y reconoce el ingreso. La estadística registra dos transacciones donde hubo una, primero con la compra del exportador y segundo con la venta al exterior. Así, el producto bruto local se infla al doble. Una investigación de Reuters identificó 20 gobiernos locales, incluidos Guangdong y Sichuan, que documentaron por escrito su apoyo a la práctica. Un consultor del sector estimó que 90% de los 436.000 vehículos usados que China exportó en 2024 nunca tuvieron un conductor. El fraude no era una desviación del sistema porque era el mecanismo cumpliendo sus metas.
Beijing terminó por prohibirlo. Desde enero de 2026 rige una norma que exige 180 días de matriculación previa para exportar un auto como usado. Así, la prohibición es la parte más instructiva del episodio, el régimen solo corrige un truco cuando el truco ya fue descubierto, y se rectifica como confesión retroactiva. Al mismo tiempo, cada norma nueva es el certificado de nacimiento del método siguiente. La sobrecapacidad que engendró los autos de kilómetro cero sigue intacta. Las fábricas chinas producen cerca del doble de lo que el mercado absorbe. Esa presión buscará otra salida contable, porque los funcionarios locales ascienden o caen según cumplan metas que Beijing fija sin consultar a la demanda.
¿Exportación o acumulación de inventario? el dilema de la industria automotriz
La cuarta pieza opera hoy a plena luz y es la confusión entre embarque y venta. China anuncia récords de exportación de vehículos y el mundo lee récords de demanda por productos chinos. Pero la aduana cuenta el metal que sale del puerto, no el auto que alguien compró. Análisis independientes calcularon que los fabricantes chinos acumularon en el exterior inventarios equivalentes a casi un año de ventas, contra los dos meses que son norma en cualquier mercado sano. En Europa ese inventario llegó a 28 meses. Cada auto estacionado en un puerto extranjero, sin comprador y perdiendo valor, figura en la estadística como una exportación triunfal.
Los métodos cambian pero la lógica permanece. Un sistema donde el funcionario responde ante la meta y no ante el mercado producirá siempre números que satisfacen los objetivos. La imprenta de cuentos chinos no cierra nunca, solo cambia de género porque del crecimiento provincial pasa al dato suprimido, y luego a la doble contabilidad, con el embarque disfrazado de venta.
Para el inversor, ante un anuncio chino, la pregunta correcta es qué mide exactamente ese número, quién cobra un premio por producirlo y qué realidad quedó afuera de la definición. Quien no pueda responder esas tres preguntas no invierte en China, sólo compra un ejemplar del catálogo.
Las cosas como son.
*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.