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Donald Trump y la idea de abandonar a Europa para abrazar a Javier Milei y a Latinoamérica

Un giro geopolítico que podría transformar a Argentina en el gran aliado de Washington, ¿qué significa esto para nuestro futuro?

La política exterior de Estados Unidos está a punto de dar un volantazo que pocos vieron venir. A poco más de un mes después de asumir su segundo mandato, Donald Trump parece decidido a romper con décadas de priorizar a Europa como eje de su estrategia global. Según fuentes de la Casa Blanca citadas por el New York Post el lunes, el magnate republicano habría optado por “irse” del Viejo Continente, dejando que se haga cargo de sus propios problemas —incluido el conflicto en Ucrania— mientras redirige los esfuerzos del Departamento de Estado hacia América Latina.

¿Y quiénes encabezan esta nueva apuesta? Líderes como Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y María Corina Machado en Venezuela. Para Argentina, este giro podría ser una oportunidad dorada, especialmente con la sintonía casi inédita entre Trump y Milei.

El desencanto de Trump con Europa no es un secreto. El viernes de la semana pasada, un tenso encuentro con Volodímir Zelensky en la Oficina Oval marcó un punto de inflexión. El líder ucraniano interrumpió varias veces al presidente estadounidense, quien insistía en un cese al fuego que Kiev no está dispuesto a aceptar. La paciencia de Trump se agotó.

El viernes pasado, Trump y Volodímir Zelensky se reunieron. Foto: EFE

Horas después, Mike Waltz, asesor clave en seguridad nacional, declaró en America's Newsroom de Fox News: "Damos la bienvenida a que los europeos tomen la iniciativa en materia de seguridad europea. La paciencia del pueblo estadounidense no es ilimitada, sus billeteras no son ilimitadas y nuestras reservas y municiones no son ilimitadas".

El lunes, fuentes de la Casa Blanca -citadas por varios medios estadounidenses- confirmaron que Trump había suspendido la ayuda militar a Ucrania. La acción se suma a la congelación de ayuda exterior por 90 días, impuesta al asumir, que afectó el trabajo humanitario en el país europeo.

Pero hay más. Trump también ha amenazado con imponer aranceles a la Unión Europea —pero en principio no a Gran Bretaña, con quien negocia un acuerdo de reciprocidad—, dejando claro que su foco está en otro lado.

"Esto va a ser parte de un giro más amplio para alejarse de los conflictos en Europa y hacia la construcción de alianzas en América Latina y en el hemisferio occidental", afirmó una fuente al New York Post, mencionando específicamente a Milei, Bukele y Machado como posibles beneficiarios.

¿Qué significa esto para Argentina? Potencialmente, un lugar en la primera fila de una nueva era de cooperación con la mayor potencia mundial.

América Latina en el centro de la escena

El viraje hacia el continente americano no es solo una reacción a las tensiones con Europa, sino una apuesta estratégica. Durante décadas, Washington miró a Latinoamérica con cierto desdén, salvo por intervenciones puntuales o intereses económicos específicos.

Ahora, Trump parece ver en la región un terreno fértil para alianzas basadas en afinidades ideológicas y beneficios mutuos. Líderes como Milei, con su discurso antiglobalista y promercado; Bukele, con su mano dura contra el crimen; y Machado, como símbolo de resistencia al régimen de Nicolás Maduro, encajan perfectamente en la visión del republicano.

Javier Milei y Donald Trump en el último encuentro en Washington. Foto: EFE

Para Argentina, este cambio podría traducirse en inversiones, tratados comerciales y un rol protagónico en foros internacionales. El lunes, Trump dejó entrever una de las primeras señales concretas de esta alianza al hablar sobre Javier Milei. "Consideraré cualquier cosa. Milei es un gran líder", dijo ante la prensa refiriéndose a la posibilidad de un tratado de libre comercio con Argentina.

Esta declaración no es menor: en un contexto de creciente proteccionismo estadounidense, que un país como Argentina pueda negociar un acuerdo de estas características sería un logro monumental.

Milei, por su parte, ya había expresado su entusiasmo el 22 de febrero en la CPAC, afirmando que "Argentina quiere ser el primer país del mundo en sumarse al acuerdo de reciprocidad que propone la administración Trump". ¿Estamos ante el inicio de una relación comercial sin precedentes?

Milei y Trump: una dupla imbatible

No es exagerado decir que la sintonía entre Donald Trump y Javier Milei es casi mágica. Desde que el argentino asumió la presidencia, ha visitado Estados Unidos en múltiples ocasiones, y se ha visto con el líder del movimiento MAGA, inclusive cuando no había comenzado la campaña presidencial en el país norteamericano.

En su último encuentro, el 22 de febrero en la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) en Washington, Trump lo elogió públicamente: "Estoy orgulloso de vos. Sé que lo estás haciendo fantástico". Minutos después, ambos se reunieron y el mandatario estadounidense extendió una invitación a Milei para visitar la Casa Blanca en los próximos meses.

Esta relación va más allá de las palabras. Milei, un declarado "anarco-capitalista", comparte con Trump una aversión al intervencionismo estatal y al "wokismo". Ambos han retirado a sus países de la Organización Mundial de la Salud (OMS) —Estados Unidos el 20 de enero y Argentina el 5 de febrero— y la Casa Rosada podría seguir el mismo camino que la Casa Blanca al decirle "adiós" al Acuerdo de París y el Consejo de DD. HH. de la ONU.

En el G20, Milei ya dio un guiño a Trump al retirar la participación del ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, en la cumbre de Sudáfrica, alineándose con Washington en su denuncia de discriminación racial en ese país. ¿Podrían ambos líderes coordinar esfuerzos en la OEA, el G20 o incluso revitalizar organismos regionales con una agenda prolibertad?

Económicamente, las posibilidades son enormes. Un tratado de libre comercio, aunque llevaría tiempo en implementarse y deberá sortear el obstáculo del Mercosur, eliminaría aranceles entre Argentina y Estados Unidos, abriendo el mercado estadounidense a productos agrícolas y manufactureros argentinos, mientras facilitaría la llegada de inversiones en tecnología, seguridad y defensa.

Argentina, que hoy necesita desesperadamente dólares para estabilizar su economía, podría encontrar en Trump un socio dispuesto a apostar por ella. Además, la afinidad ideológica podría traducirse en apoyo político en negociaciones con el FMI, donde Estados Unidos tiene un peso decisivo. Sí, este parece ser el momento que Argentina lleva décadas esperando.

Bukele y Machado: los otros pilares del giro

Aunque Milei se lleva los reflectores desde Argentina, Trump también tiene los ojos puestos en Nayib Bukele y María Corina Machado. En El Salvador, Bukele se ha convertido en un aliado inesperado pero valioso. A comienzos de febrero, el secretario de Estado Marco Rubio visitó San Salvador y se reunió con el presidente salvadoreño, sellando un acuerdo para que el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), con capacidad para 40.000 reclusos, aloje a delincuentes deportados desde Estados Unidos. La cárcel de máxima seguridad no solo recibirá pandilleros salvadoreños, sino personas que otras nacionalidades que sus países de origen no quieran recibir e inclusive ciudadanos estadounidenses.

"Ningún país nos ha hecho una oferta de amistad como esta", declaró Rubio al ofrecer detalles ante la prensa. El jefe diplomático afirmó que la oferta de Bukele es "solo una señal del increíble amigo" que es para Estados Unidos.

El hijo del mandatario estadounidense, Donald Trump Jr., y el entonces congresista trumpista, Matt Gaetz, estuvieron presentes en la asunción de Bukele el 1 de junio del año pasado, y el salvadoreño también participó en una edición reciente de la CPAC, donde elogió a Trump como "un líder que entiende la libertad".

Para Estados Unidos, Bukele ofrece una solución práctica a la migración y el crimen; para Bukele, la alianza con Trump es una vía de financiación y respaldo internacional.

En Venezuela, María Corina Machado emerge como una figura clave, aunque su situación es más compleja. Líder de la oposición al régimen de Nicolás Maduro, Machado mantuvo una entrevista con Donald Trump Jr. días atrás y apoyó la decisión de Trump de revocar licencias petroleras a Chevron, afirmando que "esto era lo correcto, en el momento correcto".

Aunque se autoproclama de "centro-liberal" y no comparte del todo la agenda soberanista y antiwoke de Trump o Milei, su objetivo de derrocar al chavismo la convierte en una aliada táctica. Si logra alcanzar el poder, Venezuela podría sumarse a esta red de socios estratégicos, algo impensado un tiempo atrás.

Argentina, ante una oportunidad histórica

Por primera vez en mucho tiempo, Estados Unidos está mirando a Latinoamérica con genuino interés. El distanciamiento con Europa, impulsado por Trump, no solo responde a un agotamiento con los conflictos del Viejo Continente, sino a una visión pragmática que ve en nuestra región un espacio de oportunidades.

Para Argentina, con Javier Milei al frente, este giro representa una chance de oro para reposicionarse en el mapa global. Con un aliado como Trump, dispuesto a tender puentes comerciales, tecnológicos y políticos, el país podría dejar atrás años de aislamiento y convertirse en un actor clave del hemisferio. La pregunta no es si este cambio está ocurriendo, sino si Argentina sabrá aprovecharlo al máximo. El futuro, al menos por ahora, luce prometedor.