Donald Trump y las Big Tech: ¿una reconciliación inesperada?
En un giro inesperado, las empresas de tecnología -que alguna vez fueron los principales adversarios de Donald Trump- fueron adoptando una postura cada vez más "conciliadora" a medida que el regreso del dirigente republicano a la Casa Blanca parecía cada vez más cerca. De hecho, una vez que el líder del movimiento MAGA se consagró presidente electo, Meta, Amazon, Apple y OpenAI, lideradas por figuras como Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Tim Cook y Sam Altman, respectivamente, anunciaron contribuciones de un millón de dólares cada uno para la ceremonia de investidura del 20 de enero.
Además de los CEO mencionados, Elon Musk, propietario de X (anteriormente Twitter), ocupará un rol clave en la nueva administración federal. ¿Podríamos estar, entonces, ante una nueva era en las plataformas de redes sociales?
De la censura al pragmatismo
Durante la primera administración de Trump, las empresas de tecnología adoptaron una postura crítica, marcada por desacuerdos en temas clave como la "moderación de contenido", el manejo de datos y las relaciones con los medios de comunicación. Esta tensión alcanzó su punto álgido durante la pandemia, cuando "trumpistas" y conservadores denunciaron una censura sistemática en las redes sociales.
El asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021 exacerbó aún más esta polarización. En respuesta, Meta y Twitter suspendieron permanentemente las cuentas del propio Trump, argumentando “riesgos para la seguridad pública”.
Estas acciones no solo afectaron al entonces presidente de Estados Unidos, sino también a figuras conservadoras en general, lo que resultó en una expulsión de facto de muchos partidarios de la derecha política o "antisistemas" del ámbito digital.
Zuckerberg, Bezos y las reuniones clave
Sin embargo, en el último tiempo, con Trump nuevamente en carrera para regresar a la Casa Blanca, la dinámica parece haber cambiado.
Cada uno de los líderes tecnológicos ha redefinido su relación con el exmandatario: Zuckerberg pasó de criticar su discurso polarizante a buscar un terreno más pragmático; Bezos suavizó las posturas editoriales de The Washington Post; y Cook optó por una estrategia de colaboración con la administración republicana.
Sin ir más lejos, el propio Mark Zuckerberg testificó ante el Congreso que el FBI lo obligó a censurar, por ejemplo, cualquier reporte sobre la laptop del hijo de Joe Biden, Hunter, apodada la "laptop del infierno".
Cuando Trump recibió un balazo en la oreja en un mitin de campaña en Pensilvania, Zuckerberg comentó que le sorprendió cómo el candidato republicano "se levantó tras sufrir el atentado" y posteriormente lo llamó para solidarizarse con él. Luego de este suceso, el CEO de Meta declaró que no respaldaría a ningún candidato, una postura que significó un fuerte golpe para la candidatura de Kamala Harris. La política demócrata había cultivado una relación cercana con Silicon Valley durante su etapa como senadora por California y esperaba contar con el apoyo de figuras clave como Zuckerberg, especialmente considerando el respaldo que Meta había brindado a la campaña de Joe Biden en 2020.
Tras la victoria del 5 de noviembre, Zuckerberg y otros líderes tecnológicos buscaron reunirse con el presidente electo para discutir posibles colaboraciones y establecer una nueva relación con la administración entrante.
Entre ellos, destacó Jeff Bezos, fundador de Amazon y propietario de The Washington Post, quien en el pasado fue un crítico feroz de Trump. Durante la reciente campaña electoral, Bezos ordenó a los empleados del periódico mantener una postura más neutral, evitando un sesgo anti-Trump. Este cambio de enfoque sorprendió a muchos y se interpretó como una estrategia para evitar confrontaciones con la nueva administración. Bezos se reunió personalmente con Trump poco después de su victoria, marcando un momento simbólico en la relación entre ambos.
Otro caso notable es el de Bill Gates, cofundador de Microsoft, quien también solicitó una reunión con Trump tras su triunfo electoral. Gates había mantenido anteriormente una postura crítica hacia algunas políticas de la administración Trump, particularmente en temas relacionados con el cambio climático y el manejo de la pandemia del Covid-19. Aunque no se ha confirmado si dicho encuentro finalmente se llevó a cabo, la solicitud en sí misma refleja el interés de figuras prominentes del sector tecnológico en establecer o mejorar relaciones con el presidente electo.
El rol de Elon Musk en la nueva era
La inclusión de Elon Musk en el gabinete de Trump 2.0 marca un cambio significativo. Durante una entrevista, Jeff Bezos destacó la importancia de Musk al señalar que su liderazgo y visión podrían ser fundamentales para conectar esta administración con el mundo tecnológico.
“En realidad, soy muy optimista esta vez”, afirmó el dueño de Amazon durante una entrevista en la cumbre DealBook de The New York Times. “Parece tener mucha energía en torno a la reducción de la regulación. Si puedo ayudar a lograrlo, lo ayudaré”, agregó el magnate.
Por su parte, Musk, quien transformó X en la plataforma con mayor libertad de expresión, refleja los ideales que Trump promueve para las redes sociales. Tras adquirir Twitter en 2022, el dueño de Tesla y SpaceX eliminó varias políticas restrictivas, permitiendo el regreso de Trump y otros usuarios vetados. En aquel entonces, el empresario de 53 años afirmó ser un "absolutista de la libertad de expresión" al negarse a bloquear medios estatales rusos en Starlink durante la invasión de Ucrania.
Tim Cook, CEO de Apple, también muestra una postura distinta. Apple había sido un fuerte defensor de las políticas progresistas y de "privacidad" -leáse, censura- que chocaban con las propuestas republicanas. Sin embargo, la donación millonaria para la toma de posesión de Trump sugiere una intención de mantener relaciones pragmáticas con la administración entrante.
Lo que viene
Por supuesto, como para cualquier empresario, el contexto económico también resulta determinante en el posicionamiento de estos gigantes tecnológicos. Según una encuesta de diciembre de 2024 realizada por Business Roundtable, la asociación de CEO estadounidenses, el 79% de los ejecutivos anticipa un aumento en las ventas impulsado por las promesas de recortes fiscales y desregulaciones de la nueva administración.
Durante su campaña, el entonces candidato republicano reiteró su compromiso con desregulaciones que favorecerían el crecimiento empresarial, una postura que ha resonado positivamente en Silicon Valley y Wall Street.
Al mismo tiempo, otra de las promesas de campaña de Trump fue fomentar la libertad de expresión en todos los ámbitos, especialmente en las plataformas digitales, una visión que ya ha comenzado a materializarse en X bajo el liderazgo de Musk.
Las reuniones solicitadas por Bezos, Gates y otros magnates tecnológicos con el equipo de transición podrían interpretarse como intentos de negociar un terreno común y evitar conflictos mayores. ¿Adoptarán las Big Tech estas directrices y serán partícipes de una nueva era en las plataformas digitales?