Presenta:

¿El derrocamiento de Nicolás Maduro solo es posible por la vía militar?

El dictador ha perdido apoyo internacional. Fuertes versiones hablan de un ingreso de tropas para capturar a los líderes del régimen chavista. Tensión por la orden de detención contra González Urrutia.
Nicolás Maduro quedó en el ojo de la tormenta tras las últimas elecciones Foto: EFE
Nicolás Maduro quedó en el ojo de la tormenta tras las últimas elecciones Foto: EFE

La cuenta regresiva ya ha comenzado para que el excandidato de la oposición venezolana Edmundo González Urrutia sea detenido por el régimen de Nicolás Maduro. De ser así, es esperable que igual suerte corra María Corina Machado. Entonces, ¿es posible aún derrotar la tiranía del chavismo? Yendo un paso más allá, ¿la vía militar es la única viable a esta altura de los acontecimientos?

Desde el lunes, rige en el territorio venezolano la orden de arresto solicitada por la Fiscalía General contra González Urrutia luego de que el excandidato presidencial no respondiera a tres citaciones para testificar sobre el sitio web de la oposición que publicó resultados detallados de las elecciones presidenciales del país.

El fiscal general Tarek Saab también ha iniciado investigaciones criminales contra María Corina Machado. Lo cual no debería sorprender ya que el 10 de agosto el propio Nicolás Maduro rechazó cualquier intento de negociación con la coalición opositora luego de que ésta publicara más del 83% de las actas de votación que demuestran que González obtuvo el 67% de apoyo. El líder socialista que "la única negociación" con Machado es "que se entregue a la Justicia".

La postura de la oposición es apoyada por numerosos países y organizaciones internacionales. Sin embargo, de nada han servido las distintas resoluciones y pronunciamientos de la OEA, la Unión Europea y de las Naciones Unidas para que la dirigencia chavista dé un paso al costado y mucho menos para que el régimen detenga la persecución a los opositores.

Mientras tanto, Nicolás Maduro ha optado por refugiarse en su círculo íntimo. Por ejemplo, nombrando ministro del Interior, Justicia y Paz a Diosdado Cabello.

Atrincherado en el Palacio de Miraflores, el caudillo de 61 años hasta desafió a la comunidad internacional asegurando que de nada servirá un "nuevo Grupo de Lima" luego de que once países (10 latinoamericanos + Estados Unidos) expresaran su repudio a la resolución del chavista Tribunal Supremo de Justicia que convalidó al líder del Partido Socialista Unido de Venezuela como ganador de los comicios.

En este marco, tampoco servirán las nuevas sanciones en las que estaría trabajando Washington contra 60 funcionarios venezolanos y sus familias ni los aparentes puentes que habría abierto el Departamento de Estado para que Nicolás Maduro se asile en el exterior o hasta para ofrecerle un indulto.

El líder socialista ya ha dado sobradas muestras de que su alineación es con el "eje del mal" encarnado por China, Rusia, Cuba e Irán y todo parece indicar que el régimen de Caracas buscará afianzarse en el poder mediante "mano dura" y terror; muestra de ello es la detención arbitraria de 2.400 personas y la muerte de 27 personas tras las multitudinarias protestas que tuvieron lugar tras las elecciones del 28 de julio.

En este contexto, solo queda esperar que se arreste a Edmundo González Urrutia (y luego a Machado) y que la comunidad internacional se "escandalice" por ello. Posteriormente, la "jugada cantada" de Caracas será negociar con Washington un salvoconducto para que estos opositores salgan del país, bajo la promesa de no regresar y no armar "lío".

Edmundo González Urrutia pasó a la clandestinidad luego de que el régimen emitiera una orden de arresto en su contra.

Ese modus operandi es idéntico al de La Habana cuando surge algún "alborotador" que el Partido Comunista piensa que puede desestabilizar el régimen: avión y "nunca más te queremos ver por aquí". De hecho, no son pocos los que sostienen que el enemigo a vencer no es Maduro sino el régimen cubano, que es la verdadera cabeza de este esquema de poder y quien dirige a la cúpula chavista desde las sombras.

Entonces, ¿queda algo por hacer?

Para el activista venezolano Eduardo Bittar la salida no es por las urnas, sino por las armas. Así de claro.

"Legitimar una elección en Venezuela fue el peor error que se pudo haber cometido en la historia política reciente, porque el sistema venezolano está hecho para no entregar el poder", dijo el titular del movimiento Rumbo Libertad en el marco de la última CPAC realizada en la Ciudad de México.

"No puede legitimarse el régimen a través de vías democráticas ni institucionales, porque no existen", explicó añadiendo que es imposible que Maduro le entregue el poder a la oposición el próximo 10 de enero, porque sabe que no tiene una verdadera revolución en su contra.

"Muchas personas piensan como yo, pero no opinan de esto porque tienen miedo de ser señalados en las redes sociales de extremista, de radical, o de perder seguidores", continuó.

"Tenemos que trabajar esa contrarrevolución", sentenció el político conservador.

La propuesta de Bittar no es alocada. O al menos, no parece. Esta semana, el político de derecha se ha reunido en Argentina con militares exiliados para impulsar un "Plan Libertario" para derrocar al régimen de Maduro.

La finalidad del encuentro es avanzar hacia "un Pacto Cívico-Militar para el éxito del Plan Libertario y de restauración nacional" en Venezuela, según afirma la carta de invitación que fue compartida por el coordinador general de Rumbo Libertad el 31 de agosto en sus redes sociales.

¿Ejército de mercenarios a la orden?

En este marco, el ejército privado estadounidense Blackwater se ha ofrecido y, según ha deslizado su fundador, Erik Prince, ya estaría trabajando para intervenir en territorio venezolano y "liberar el país" de la tiranía.

Según informó recientemente el periodista peruano -naturalizado estadounidense- Jaime Bayly, Prince estaría dispuesto a realizar un operativo para ingresar con su ejército a Venezuela y capturar a los cabecillas del régimen socialista para llevarlos a Estados Unidos, donde tienen órdenes de captura de la DEA (Drug Enforcement Administration) vigentes desde 2020 por causas de narcotráfico.

En un posteo en su cuenta de X, Prince publicó un video dándole aliento a los venezolanos diciendo "llegaremos pronto" ("We are coming soon").

Además escribió: "A todos los que están en las fuerzas de seguridad, elijan el lado de la libertad. No el lado de los mafiosos socialistas. Estamos observando y se hará justicia".

Días después de las elecciones en las que Nicolás Maduro se autoproclamó ganador, el líder del ejército privado más poderoso del mundo instó a la Administración Biden-Harris a aumentar las recompensas a 100 millones de dólares por la captura de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello (actualmente, EE.UU. ofrece 15 millones de dólares por información que lleve al arresto de Maduro, y 10 millones por Cabello).

Más tarde, en el podcast de Off Leash, Prince explicó que eso lo dijo porque considera que la situación en el país caribeño ha llegado a un extremo, y que las propias fuerzas de seguridad venezolanas optarían por capturar a Maduro y enviarlo a Estados Unidos si la recompensa lo valiera.

En ese mismo podcast, expuso que "la espada rápida de la Justicia va en camino de Venezuela", sugiriendo una vez más que hay algo que estaría por suceder.

En efecto, según reveló Jaime Bayly, existen negociaciones entre el colectivo internacional de hackers 'Anonymous' y el ejército de Blackwater para derrocar a Maduro en una operación militar, donde se solicitaría el compromiso de Estados Unidos para aumentar el precio por la captura del líder chavista y su cúpula más cercana.

De acceder a una bolsa mayor por las cabezas del régimen, Prince aseguró en un posteo: "Siéntense y vean cómo ocurre la magia".

Cabe aclarar que Prince no es una persona cualquiera, sino que es una figura que tiene peso en la política estadounidense. La empresa entrena a más de cuarenta mil personas al año, procedentes de distintas ramas de las Fuerzas Armadas, así como otras agencias de seguridad de varios países.

El ejército cuenta con entre 1.000 y 1.500 soldados profesionales de la guerra, expertos en 'operaciones quirúrgicas'. Es decir, identificar al blanco, capturarlo y salir rápidamente.

Está equipado con 24 helicópteros, varios aviones Kaza y Embraer Tucano y drones con la mejor tecnología.

Bayly sugirió en su análisis que una entrada a Venezuela podría realizarse de noche, con un helicóptero que partiera desde alguna de las islas que rodean al país sudamericano, como Aruba, Trinidad y Tobago o Curazao.

Para el periodista, entre otras cosas, resta que la suma de dinero ofrecida a Blackwater sea acorde a la dificultad y riesgo del operativo. En ese sentido, la conexión de Prince con Anonymous cobra relevancia dado que los piratas digitales estarían pudiendo confiscar grandes sumas de dinero proveniente de cuentas de los líderes chavistas en el exterior.

Es más, Anonymous le ha dado una serie de golpes duros al régimen, como por ejemplo a la aerolínea estatal Conviasa, la publicación del número de celular privado de Nicolás Maduro, y el hackeo de diversos sitios webs gubernamentales y medios de comunicación estatales. La escala de los ataques cibernéticos parece ser significativa. De hecho, el propio Maduro las ha calificado como un "golpe de estado cibernético". El último de ellos, según denunció el propio mandatario, ha sido el ataque al embalse de Guri, el mayor proyecto hidroeléctrico de Venezuela, que dejó sin electricidad a prácticamente todo el país.

En este marco y de acuerdo a Bayly, la vía militar resulta ser la única manera posible de desterrar al régimen chavista del poder. "Hay que oponer una fuerza superior a la fuerza bruta de la dictadura. Y superior no necesariamente en hombres uniformados, sino en tecnología, en eficacia rápida y moderna. Entrar y salir. Operación quirúrgica", concluyó, asegurando que: "Hay conversaciones en marcha".

A ello se podrían sumar buena parte de las tropas y mandos intermedios militares que -según afirma la periodista de investigación venezolana radicada en Nueva York, Maibort Petit- no siguen incondicionalmente a Nicolás Maduro y al ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.

La advertencia de Daniel Ortega a Nicolás Maduro

De hecho, este escenario es compartido por aliados claves de Nicolás Maduro, como por ejemplo Daniel Ortega, quien la semana pasada alertó a su socio caribeño sobre la posibilidad de una guerra civil en Venezuela.

Durante una cumbre virtual con otros mandatarios de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Ortega instó a Maduro a no subestimar la amenaza de una insurrección armada.

En su intervención, Ortega advirtió que Colombia podría convertirse en el escenario ideal para organizar una "contrarrevolución" venezolana, debido a la extensa frontera que comparte con Venezuela y la presencia de bases militares estadounidenses en su territorio.

Aunque Ortega no cree que el actual presidente colombiano, Gustavo Petro, esté involucrado en la formación de un "ejército mercenario", expresó su preocupación por la posible participación de exmandatarios colombianos, como Álvaro Uribe y Iván Duque.

El líder sandinista es uno de los pocos aliados que le queda en la región a Maduro (junto a Cuba y -tal vez- Bolivia). Gustavo Petro (Colombia), Lula da Silva (Brasil) y López Obrador (México) le habrían quitado el apoyo (aunque tampoco se van a inclinar hacia una solución desde el lado de la oposición).

El rol crucial de Machado

En este marco es clave qué hará María Corina Machado, quien hace tan solo unos días fue nominada al Premio Nobel de la Paz por su lucha pacífica (no violenta) y la búsqueda de una transición “ordenada” y con “garantías” en el régimen.

En una entrevista concedida a Reuters, Machado aseguró que la oposición tiene una "estrategia sólida" para lograr la victoria aunque -obviamente- no dio mayores precisiones.

"Hay una estrategia sólida que estamos impulsando simultáneamente en muchos frentes… Es la coordinación entre fuerzas internas y externas la que logrará el cambio", aseguró.

María Corina Machado, dirige a la oposición dura de Venezuela.

"¿Qué le queda hoy a Maduro? Un grupo muy reducido de militares de alto rango, el control de magistrados del (Tribunal Supremo de Justicia) y armas...", apuntó.

Cuando se le preguntó si Nicolás Maduro podría permanecer en el poder gracias al control militar, Machado aseguró: "No, absolutamente no".

En otra entrevista reveló que hay sectores del chavismo que "están claramente dispuestos a negociar [una transición] y hay que presionarlos para que eso ocurra".

Por supuesto, todas estas declaraciones de María Corina Machado se dan en el marco de una salida pacífica, pero ¿podría cambiar de opinión? ¿Será por la vía militar la salida al régimen socialista de Maduro? Son preguntas que hoy no tienen respuestas, pero estas podrían aparecer más pronto que tarde.