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La geopolítica de los nuevos medicamentos contra la obesidad

Una ciudadanía flaca pasa a ser una cuestión de peso económico y militar.
Por sus implicaciones económicas, estos medicamentos influirán en las relaciones internacionales. Foto: Shutterstock
Por sus implicaciones económicas, estos medicamentos influirán en las relaciones internacionales. Foto: Shutterstock

Las nuevas inyecciones contra la obesidad, como Ozempic y Wegovy, captaron la atención mundial no solo por sus potenciales beneficios para la salud, sino también por las implicancias geopolíticas que conllevan. Aunque a primera vista el poder de un país y la obesidad de sus ciudadanos parezcan temas dispares, la revolucionaria capacidad de estos medicamentos para facilitar la dieta, tiene un impacto en la percepción individual y colectiva, con posibles repercusiones en las relaciones internacionales.

El negocio de los medicamentos innovadores como Ozempic plantea desafíos y oportunidades geopolíticas. Las empresas farmacéuticas, predominantemente occidentales, controlan la producción y distribución inicial, lo que genera tensiones y negociaciones entre países por el acceso a estos tratamientos.

1. Acceso desigual: los países en desarrollo a menudo enfrentan dificultades para acceder a estos medicamentos debido a sus altos costos y a la prioridad que las farmacéuticas otorgan a los mercados más rentables, lo que exacerba las disparidades globales en salud.

2. Política de precios: la negociación de precios entre gobiernos y farmacéuticas se convierte en un escenario geopolítico crucial. Los países más ricos obtienen precios más bajos o aseguran grandes cantidades, mientras que aquellos con menos poder adquisitivo enfrentan dificultades para garantizar suficientes dosis.

China, con su capacidad industrial y tecnológica, desempeña un papel clave en la fabricación de medicamentos genéricos y biosimilares. Las copias chinas de medicamentos como Ozempic acarrean varias consecuencias geopolíticas.

1. Competencia en el mercado: la entrada de versiones genéricas chinas reduce los costos, haciéndolos más accesibles y desafiando el dominio de las farmacéuticas occidentales.

2. Propiedad intelectual: la producción de copias chinas genera disputas sobre propiedad intelectual, lo que lleva a tensiones diplomáticas entre Occidente y China.

3. Soft power chino: la capacidad de China para proporcionar medicamentos asequibles aumenta su influencia en países en desarrollo, fortaleciendo sus relaciones diplomáticas y económicas.

Las nuevas inyecciones contra la obesidad también tienen implicancias económicas y sociales que influyen en las dinámicas geopolíticas.

1. Reducción de costos de salud: la distribución y efectividad de estos medicamentos podrían reducir los costos asociados al tratamiento de la obesidad y sus complicaciones, impactando significativamente en los sistemas de salud.

2. Productividad laboral: la mejora en la salud de la población podría aumentar la productividad laboral y reducir el ausentismo, beneficiando a las economías nacionales.

3. Cambio en los modelos de negocio: la creciente demanda por estos medicamentos transformará las estrategias de las farmacéuticas y los gobiernos en términos de investigación, desarrollo y adquisición de nuevos tratamientos.

Por lo tanto, las nuevas inyecciones contra la obesidad no solo representan un avance médico, también tienen profundas implicaciones geopolíticas. Desde la distribución global y el acceso, hasta la competencia con las copias chinas y las implicaciones económicas, estos medicamentos influirán en las relaciones internacionales y en la dinámica de poder en el sector de la salud global.

Sin dudas, el impacto político y económico de largo plazo de estas drogas tendrá implicancias directas en el esquema mundial de poder.

Las cosas como son.

Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.