Cuba, internet bloqueado, las protestas y el mensaje del papa Francisco

Cuba, internet bloqueado, las protestas y el mensaje del papa Francisco

La isla caribeña, gobernada desde hace más de 50 años por la Revolución cubana, vive desde hace semanas un enorme caudal de protestas y contraprotestas.

Augusto Guisasola

Por Augusto Guisasola

La realidad cubana es realmente una fotografía embarrada, pixelada y desenfocada, de la que cuesta cada vez más apreciar su postal social y de la política que allí se implementa. La Revolución que triunfó allá en el año 59, comandada por Fidel Castro, Ernesto "Che" Guevara, Camilo Cienfuegos y otros guerrilleros, logró lo que la dictadura de Fulgencio Batista venía postergando, o directamente desatendiendo. Así, la desnutrición, el analfabetismo, la falta de salud y ciencia pasaron a ser parte del pasado y, en consecuencia, la población cubana se entusiasmó y enamoró de lo que Castro había llegado a hacer y les prometía. 

Pese a esos "triunfos", otra serie de acontecimientos comenzaron a eclipsar lo que antes había sido entusiasmo y esperanzas: la matanza de homosexuales en manos de la Revolución, el bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos, la caída de la Unión Soviética, entre otros datos (no menores), llevaron a que se sembrara la semilla del descontento. Venezuela suplió la ayuda que la URSS daba a la isla, pero no por mucho tiempo. Así, Cuba, isla productora de azúcar, tabaco y algo de cacao, comenzó a sumirse en una miseria que azotó y no deja de azotar a su población.

El turismo internacional salvó un poco a la isla, pero no del todo. Además, esa apertura al turismo profundizó las desigualdades entre la población cubana y el "mundo exterior". Se suma a ello el ingreso de internet a la isla en 2018, el manejo de la información, "la ventana" hacia el capitalismo que había permanecido cerrada para el pueblo cubano. Todo puso a calentar un caldo que, pandemia mediante, terminó por hervir y agotar la paciencia de un gran sector de su gente. Artistas detenidos, censura de voces opositoras, manifestaciones reprimidas son algunos de los puntos por los cuales el gobierno cubano no puede victimizarse bajo la excusa del bloqueo comercial. 

Un manifestante es arrastrado y sometido por parte de personal policial de Cuba | Foto: AFP

Contraprotestas

Ayer, sábado 17 de julio, miles de cubanos y cubanas salieron a defender al Gobierno de Cuba. Lo hicieron tras el exhorto del presidente cubano Miguel Díaz-Canel y el expresidente Raúl Castro, que reunieron a sus partidarios en La Habana como una muestra de apoyo. Entre sus arengas, destacó culpar a Estados Unidos de todos los problemas de la isla.

El primer mandatario, por su parte, sostuvo en su discurso un llamado a rescatar la obra social de la Revolución, e instó a dar una mayor atención a los sectores vulnerables del país, reiterando la consigna de que "Cuba es de todos".

El mensaje del papa Francisco

Fiel a su estilo apaciguador, poco entrometido y comprometido con los arreglos pacíficos en los problemas internacionales, el máximo pontífice dijo estar "cerca del querido pueblo cubano en estos momentos difíciles". Además, invitó a la población insular a encomendarse a la paz. Agregó que "reza al Señor para que ayude a construir en paz, diálogo y solidaridad, una sociedad cada vez más justa y fraterna".

"Exhorto a todos los cubanos a encomendarse a la protección maternal de la Virgen María de la Caridad del Cobre. Ella les acompañará en este viaje", sostuvo el Papa.

El papa Francisco llamó a la paz y la solidaridad en Cuba.

Entre tantas cosas

La lectura que pueda hacerse sobre la realidad cubana debe, por lo menos, no desatender aspectos que atañen a su política interior a la política exterior que se ejerce sobre la isla. Por un lado, ya no puede sostenerse ni camuflarse el descontento de una gran porción de la ciudadanía que pide cambios profundos en la política de Cuba. La brecha entre quienes manejan el Gobierno y el pueblo es notoria; el deseo de muchas personas de viajar al exterior (simplemente para conocer o visitar familiares, o por qué no, para irse y no regresar jamás) y poder hacerlo de manera libre también ya es patente; la necesidad de nuevos insumos tecnológicos, la pluralidad de voces, la refacción de la ciudad, etc., son algunos puntos que no podrá desatender el gobierno revolucionario.

Esas y otras cuestiones hoy aquejan mucho a la sociedad cubana, que mira por las pantallas y los videos de YouTube cómo puede vivirse "allá afuera". Pero hay puntos importantes que tampoco deberán ser desatendidos: la población de Cuba está orgullosa de no correr con los peligros de la inseguridad, de vivir con la tranquilidad (e incluso parsimonia) típicas de la isla. Quienes están orgullosos de eso también es un gran sector de la población de Cuba, que también quiere cambios, pero prefiere que provengan de adentro de la isla y no mediante manos extranjeras. 

Es difícil saber si el espíritu de solidaridad, de tranquilidad y de un "progreso distinto" puedan sobrevivir al descontento justificado que hoy tienen cubanas y cubanos. Quizás, se verá. En todo caso, la historia juzgará.

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