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Qué piensa de Bergoglio el argentino que lo ayudó a ser Francisco

Guillermo Karcher es la persona a la que el papa Francisco ve primero cada mañana y último cada noche. Qué sintió y qué siente, a cuatro años de un día histórico.
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Hace cuatro años atrás, la figura de un sacerdote que supo guardar las emociones para otro momento, ocupado como estaba de que cada detalle de la ceremonia se cumpliera a rajatablas. Conquistó desde uno de los balcones de la Basílica de San Pedro las portadas del mundo junto a la del recientemente ungido pontífice de la iglesia católica. Guillermo Karcher había llegado al Vaticano de la mano de Juan Pablo II, quien lo sacó de la Secretaría de Estado y lo nombró "cerimoniere pontificio", integrante del "Ufficio delle Celebrazioni Liturgiche del Sommo Pontífice". 

De inmediato, Jorge Mario Bergoglio -ahora transformado simplemente en Francisco- supo que tenía en él a un compatriota capaz de decodificarlo a él y de traducirle los gestos, miradas y ademanes de la curia romana que ya en 2005 lo había dejado en las postrimerías del papado, cuando por escaso margen los cardenales impusieron por sobre su nombre al de Josef Ratzinger como papa Benedicto XVI.

Karcher, a cuatro años de aquel momento que sorprendió a los argentinos y que nos marcara para siempre, más allá de nuestra pertenencia religiosa, lo recuerda como un momento clave no solo para la Iglesia, sino para la Humanidad. Ya conocido para la dirigencia como nexo con la Santa Sede, saltó a la fama con el incidente de la carta "trucha" que le llegó a la expresidenta Cristina Kirchner con la firma de Francisco y en la que éste la tuteaba. Un show de desmentidas lo dejaron en el medio del torbellino cuando se afirmó que la carta era falsa. Quisieron culparlo, aceptó el rol que le tocó y el tiempo definió en torno al tema dos cosas: la certeza de que él no fue ni culpable ni responsable, y que un choque que involucraba a dos jefes de Estado debía quedar perdido en el espacio y el tiempo, como sucedió. En las sombras de palacios lejanos y cercanos el asunto queda como una letanía y aunque las máximas autoridades de allá y de aquí tienen los nombres de quienes forjaron el escándalo, todo quedó en un gran silencio acordado entre las partes.

Hoy Karcher sostiene que Jorge Bergoglio se transformó en "un nuevo Pentecostés para la Iglesia". En términos prácticos, lo que el sacerdote le adjudica al tiempo del papado de Francisco no resultaría menor, de tener razón su enfoque y observación. Karcher, (como alguna vez contamos en MDZ tras nuestra visita al Papa, el "primer y último rostro que ve Francisco cada día") sostiene entonces que se ha iniciado una nueva llegada del Espíritu Santo a los miembros de la grey católica. 

Pero tampoco es menor la siguiente afirmación que le hizo a MDZ en su momento sobre la llegada de Bergoglio al Vaticano: "Francisco es una nueva primavera para la Humanidad entera", señaló. Después de haber servido a Karol Wojtyla (ahora san Juan Pablo II para los católicos) y luego de estar 8 años junto a Josef Ratzinger (ahora "papa emérito"), Karchner pone a Bergoglio/Francisco por encima de aquellos papados en su dimensión política.

Un nuevo comienzo para la Iglesia y un reflorecimiento de la Humanidad: así lo ve hoy Karcher. Más allá de las "mañas" argentinas que le encontramos al Papa todos los días, como argentinos que somos y como argentino que es, lo uno y lo otro quedan a merced de que los acólitos de la Iglesia y los líderes del mundo le abran paso con su estilo, su convite a "hacer lío". O no.