Informado por MDZ, el Vaticano reaccionó sobre "niños ilegales"
El próximo 14 de julio, se celebrará en México un seminario entre ese país y el gobierno de los Estados Unidos denominado "Migración y Desarrollo". Autoridades de alto rango de ambas naciones norteamericanas volverán a discutir la situación de quienes trasponen las fronteras para vivir en EEUU. Lo harán como en 2009, con la presencia y participación del Estado Vaticano. De hecho, el papa Francisco envió a esa reunión a su secretario de Estado, Pietro Parolin, lo que es interpretado como una expresión política muy fuerte, en la búsqueda de "tender puentes" y "eliminar los muros", tal la posición de la Santa Sede en este tema.
Sin embargo, un obispo jugará un rol central, como lo contó MDZ hace unos días: se trata del argentino Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales. Él es quien resume en su cargo, con sede en la Casina Pio VI, la voluntad del Vaticano de avanzar en favor de los migrantes, según el propio jerarca lo contó a este diario.
"Creo que cuando (un migrante) llega a otro país, debe demostrar solo que tiene interés en colaborar con el bien común de la comunidad a donde va. De otro modo se trata de una injusticia que se requiera su mano de obra, por ejemplo, y luego tenga problemas de documentación. Este es un tema fundamental", analizó para MDZ el canciller Sánchez Sorondo, quien, tras ser publicada la nota, recomendó al mundo, desde el Vaticano, su lectura.
El "nuevo" factor: niños detenidos
Pero una situación que aparece como "nueva", aunque no lo es, dominará la agenda del encuentro mexicano. Se trata de la situación que viven en EEUU más de 50 mil niños que lograron cruzar la frontera de México y que llegaron allí desde países de Centroamérica, en su mayoría.
Cuando entrevistamos a Sánchez Sorondo recién comenzaba a difundirse una situación que conmueve y genera reacciones de todo tipo y que, sin dudas, debería mover a la búsqueda de soluciones completas, por complejo que resulte. El canciller vaticano desconocía tal situación. Se lo contamos desde MDZ, en la entrevista, ya que estábamos recibiendo una catarata de imágenes terribles, difundidas por la agencia The Associated Press, y que mostraban a grupos de niños y adolescentes enjaulados, acusados de ser "ilegales", lejos de sus familias y con un destino incierto, ya que en el gobierno de Barack Obama no sabían qué hacer con ellos.
Así se enteró el Vaticano de la situación:
¿Qué impresión le ocasionaron las imágenes difundidas por Associated Press de los niños considerados “ilegales” detenidos en la frontera de EEUU con México?
- Ah, no lo he visto. ¿Cómo es eso?
Son cerca de 50 mil niños que están con medidas pendientes al atravesar la frontera en forma ilegal.
- ¡Cincuenta mil! ¿Y qué edades tienen?
Son todos menores de edad, por lo que hay niños y adolescentes que viven en unas especies de albergues que, en realidad, son galpones o jaulas, esperando una decisión.
- ¿Me puede mandar las fotos y la información? ¿Cómo llegaron solos a EEUU?
Por supuesto. Son chicos que llegaron a atravesar la frontera sin acompañamiento de adultos.
- ¡Por supuesto que me interesa saberlo!
De inmediato, le remitimos vía un correo electrónico aportado por el obispo la información que teníamos.
La reacción
Esta semana, Sánchez Sorondo, finalmente, tomó en cuenta aquellos datos y, en una entrevista con otro medio, precisamente con la agencia Notimex, exhibió su preocupación ante la situación de los niños inmigrantes.
Reiteró en ese medio lo que le dijo a MDZ el 25 de junio pasado: "En lugar de muros hay que construir puentes. A Estados Unidos le conviene tener a toda esta gente".
Sànchez Sorondo lamentó la "novedad importante" de la emergencia de los niños migrantes no acompañados que buscan llegar a Estados Unidos para reencontrarse con sus familias o para huir de ellas.
Confirmó en esos términos, entonces, que la agenda discutida con anterioridad entre los tres estados que se reunirán el lunes próximo, México, EEUU y el Vaticano, se vio conmocionada y no solo alterada por una "novedad importante" que había permanecido oculta y que estalló al mundo por la imposibilidad ya de resultar oculta.
Sánchez Sorondo, en su nuevo diálogo, esta vez con Notimex, calificó al tráfico de seres humanos como la "forma más espantosa de la explotación de las personas" y advirtió que el 80 por ciento de este fenómeno está dirigido a engrosar las filas de la prostitución.
Estableció que los más recientes informes de la Organización Mundial del Trabajo (OMT) indican una ganancia de 150 mil millones de dólares al año con este delito y unos 40 mil dólares al año per cápita que las prostitutas rinden a las organizaciones criminales.
"Los Estados tratan de no ver el problema o en ocasiones no tienen instrumentos para combatir porque no existen leyes internacionales claras. Por eso queremos decir que es un crimen contra la humanidad y así se podría combatir más eficazmente a los traficantes", dijo.
Y hay más
Esta vez, Sánchez Sorondo no se quedó solo en el abordaje de una problemática que resulta bastante más compleja que pedirle a los padres que no envíen a sus hijos a que emigren a EEUU, como pretende el gobierno de ese país, que pidió al Congreso más de 3 mil millones de dólares para publicitar los peligros de pretender residir allí.
El propio cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga salió a hablar del tema, dos semanas después de que el Vaticano admitiera su desconocimiento de la existencia de más de 50 mil niños detenidos en EEUU por ser considerados "ilegales".
Maradiaga, hondureño de origen, preside el "Gabinete" del papa Francisco y es su hombre de confianza, por lo que su palabra refuerza las implicancias del trabajo de la Cancillería Pontificia que dirige el argentino. Dijo que "los niños que salen de Honduras "huyen bandas que quieren inducir a una vida donde seguramente moriría de muerte violenta a una edad temprana".
"Es como si alguien ha desgarrado una arteria en Honduras y otros países centroamericanos . El miedo, la pobreza agobiante y sin futuro significa que estamos perdiendo nuestra alma - nuestros jóvenes. Si esto continúa sucediendo, los corazones de nuestras naciones dejarán de latir ", completó el cardenal de Tegucigalpa, además presidente de Cáritas Internacional, en una entrevista con Catholics News Service.
Agregó que los padres sienten que no tienen otra opción que enviar a sus hijos lejos de salvar sus vidas. "Los niños y jóvenes de estos países necesitan para escapar de la violencia en la esperanza de encontrar un lugar seguro, una educación, un hogar, un trabajo, a pesar de que en el viaje de los migrantes corren el riesgo de violencia y abuso, víctimas de trata y algunas veces la muerte".
El próximo lunes y martes, en México, todos los sectores del poder que pueden hacer algo, tendrán la voz. Habrá que estar atentos.