El crudo relato de una monja testigo del tráfico de niños en una institución católica
Cuarenta y cuatro años después, Mercedes Sánchez juntó coraje y enfrentó los micrófonos del diario español El País. La historia de una niña robada en la Casa Cuna de Tenerife -que salió a la luz días atrás- motivó a la exmonja de esa entidad a contar todo lo que pasaba por aquellos años.
Sánchez, que trabajó en el lugar del 16 de junio de 1963 al 5 de septiembre de 1967, relató cómo la encargada del establecimiento, Juana Alonso, formaba parte de lo que sería una red dedicada a las adopciones ilegales de niños. Además, aseguró que los chicos que residían en la Casa Cuna eran víctimas de hechos violentos.
Mercedes Sánchez tiene 73 años.
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"Reuní las fuerzas para hablar al leer en EL PAÍS la historia de Liberia Hernández -robada en la casa cuna de Tenerife a los ocho años- y las explicaciones que daba la superiora, sor Juana Alonso, negando haber conocido a esa niña. Yo recuerdo perfectamente a la madre de Liberia agarrada a las rejas del patio preguntando por su hija", contó.
Posteriormente, la exmonja añadió en su relato que "cuando yo empecé a trabajar allí ya habían dado a Liberia en adopción, pero el resto de niñas me explicó que aquella mujer que iba a las rejas era su madre. Estuvo años yendo a la casa cuna a preguntar por su hija. No la abandonó. Sor Juana la despachaba diciéndole que se olvidara, que Liberia estaría mejor con las personas que estaba".
En ese momento, Sánchez -junto a otras 22 monjas que trabajaban allí- mostraban sus dudas sobre lo que ocurría en el establecimiento católico. "Yo nunca vi dinero y en la comunidad no repercutía nada. Pero a los niños los traía y llevaba de Bilbao en avión", explicó, sobre la metodología adoptada por Alonso.
Mirá la entrevista completa en El País.

