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Un mendocino en Reñaca: crónica de la desesperación en primera persona

El mendocino Pablo Peña estuvo en Reñaca durante la madrugada del sábado pasado y se animó a contar a MDZ cómo vivió esas horas de locura y desesperación. Su ingeniosa manera de escapar al terremoto y la vigilia en un monte desconocido. Una elocuente crónica en primera persona.

Mientras persisten aún los coletazos del devastador terremoto sufrido por el vecino país de Chile, una legión de mendocinos comienza su lento derrotero de regreso a la provincia, la mayoría de ellos con enorme conmoción.

Pablo Peña es uno de los argentinos que ha vivido la increíble odisea de estar en Chile en momentos en los que ocurrió el temblor. Así lo reconstruyó ante MDZ:

“Nosotros llegamos el viernes 26 a la una de la madrugada. Fui con mi señora y mi cuñada a Reñaca, frente al mar.

Estaba todo tranquilo, y a las 3 de la mañana se escucharon dos explosiones de transformadores, estallaron los vidrios, empezaron los temblores y nos quedamos sin luz.

Como estábamos frente al mar, tuvimos temor de un Tsunami también. Por eso nos fuimos como pudimos, en medio de la oscuridad, nos subimos al auto y buscamos un lugar elevado donde permanecer. Yo estaba tan nervioso que no podía ni encontrar las llaves del vehículo.

Llegamos a una especie de monte que no se ni dónde quedaba y allí nos quedamos toda la noche, junto a otros mendocinos y chilenos, todos preguntándonos si alguno tendría algún teléfono que sirviera para comunicarse con la familia.

Las únicas radios que había eran AM, y la mayoría eran de la Argentina. Cuando escuchábamos lo que decían las noticias no lo podíamos creer. Fue un momento muy fuerte.

Así estuvimos hasta que empezó a amanecer y volvimos al departamento. De ahí nos fuimos a la ciudad de Los Andes y volvimos a Mendoza. Por suerte, no vimos mucho destrozo, sólo había un puente caído.

Ahora estamos en familia, almorzando, por suerte bien, agradeciendo que no nos pasó nada”.