Mientras las piedras caían en Lomas de Zamora, Cristina apareció en la campaña de Axel Kicillof
Por pedido de Máximo Kirchner, el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, tuvo que aceptar la incorporación de Cristina Fernández de Kirchner en el cierre de la actividad programada en Pilar, en el que nadie, ni siquiera el intendente Federico Achaval, estaba enterado. A Kicillof su funcionario le había avisado de la novedad.
Kicillof, flanqueado por Achaval y Katopodis, era el único que sabía del discurso de Cristina Kirchner
Axel Kicillof no gana para sustos ni puede nunca, si lo querría hacer, separarse de los estigmas que llevaron al peronismo a la decadencia actual en el que solo representa un tercio del electorado bonaerense, que en términos electorales es mucho, pero que nada significa en cuanto a un proyecto nacional ya explotado en cientos de pedazos.
Cristina Fernández de Kirchner se metió en la campaña bonaerense directamente, cuando el gobernador no quería que pasase. Sucedió a través de un acto que organizó su propio gobierno pero a través del Ministerio de Salud, a cargo del camporista Nicolás Kreplack, y cuyo contexto se desarrolló en anuncios realizados en Pilar, donde la agrupación de Máximo Kirchner se hizo sentir con carteles en los que se reclamaba la libertad de su madre y con militantes que se presentaban con pecheras de "organización" en paralelo de la gestión municipal y provincial.
Axel Kicillof no fue sorprendido por el discurso de Cristina Fernández de Kirchner. Su ministro Kreplack se lo había preguntado a sabiendas que el gobernador no podía decirle que no. No fue una sorpresa; sí una incomodidad. El funcionario no se lo quiso decir, pero en su entorno no tienen dudas que fue un pedido directo del hijo de los dos presidentes, quien la semana pasada, en una actividad realizada en Quilmes, ya incomodó al gobernador reclamándole más plata para municipios afines porque, considera, que privilegia a otros con más cercanías a Kicillof.
En paralelo a que aparecía la expresidenta de la Nación en un audio enviado desde su prisión domiciliaria, terminaba estrepitosamente el acto de La Libertad Avanza en Lomas de Zamora. "Parecía que lo hubiera pensado así… No va que tuvieron que levantar la caravana que empezó a hablar ella", comentó uno de los que quisieron entender por qué había reaparecido en la campaña bonaerense que nadie quería que se nacionalice.
La actividad del miércoles no tenía otra idea que mostrar "el abandono mileísta" en materia sanitaria. Fue un encuentro bonaerense bajo el lema "la Fuerza de la Salud", en relación con el nombre de la alianza partidaria que agrupa al peronismo kirchnerista renovador, Fuerza Patria.
"No paran, es yo o el caos", rezongan quienes conocen las actitudes del todavía presidente del PJ bonaerense por darse centralidad a él mismo y a su madre en esta campaña. Estos chorros de agua que caen en un balde ya rebasado de incomodidad son los que proyectan una ruptura a corto plazo entre los viejos aliados K.
A pesar de estas consideraciones, son pocos los que se animan a conjeturar con cambios drásticos en la división de poderes provinciales luego de la elección de octubre. No le ven al gobernador, más allá de sus berrinches y enojos, actitud suficiente para romper con quienes lo ayudaron, y mucho, a llegar adonde llegó. Sus aliados lo esperan, todos los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro también, pero son ellos mismos los que plantean dudas sobre si dará el paso imprescindible para dejar de ser Kirchnerista para transformarse en otra versión K, de Axel Kicillof.
"Son unos chotos", soltó uno de los presentes en el palco sobre la incorporación de la expresidenta en la campaña. Inclusive algunos de los presentes en el palco oficial, candidatos seccionales, directamente querían retirarse del acto. Pero ya era todo para un escándalo.
"Máximo quedó en un lugar re incómodo para él mismo. No entiende que no es una figura central. Se cree heredero pero su madre aún maneja todo. Entonces, hace cosas de chico caprichoso", le dijo a MDZ un exaliado con el que terminó en una tirante relación, también, por el cierre de listas de octubre próximo.
En la Segunda Sección electoral, en tanto, donde hay gestiones municipales a cargo de La Cámpora, le reclamaron al gobernador porque no le llegaban las boletas para ser distribuidas. Veían ahí, también, una maniobra en su contra. Sugestivamente, esas impresiones habían sido retiradas pero jamás llegaron a sus pueblos, como Colón o San Antonio de Areco. Todo en medio de un debate anterior porque varias localidades, entre ellas San Nicolás y Exaltación de la Cruz, tuvieron que esperar un amparo para ser confirmadas las candidaturas de las listas de unidad.

