Cuál es la situación de las mujeres en Afganistán con el régimen talibán
Después de 20 años Afganistán volvió el domingo a estar en manos del régimen talibán. Las imágenes de la gente intentando por todos los medios posibles salir del país es una clara muestra del terror que esparce sobre la población la vuelta de esta organización al poder. Sin lugar a dudas las consecuencias más severas serán sobre las mujeres que históricamente han sido el blanco de violencia más fuerte para los talibanes.
De esta manera, se encuentra en circulación un pedido de GAMAG (Alianza Global para los Medios y Género) pidiendo se le otorguen "salvoconductos" a las periodistas que se debieron esconder en el territorio afgano para que puedan volver a sus casas. Se trata de profesionales independientes que trabajan para distintos medios de comunicación globales que no se responsabilizan por la integridad de las mismas.
En No cantes victoria, por MDZ Radio, dialogamos sobre la situación de las periodistas y las mujeres general bajo el terror de la vuelta de los talibanes al control del poder público. Aimée Vega Montiel, titular de GAMAG (Alianza Global para los Medios y Género) contó los terribles ataques que sufren las comunicadoras en aquel país.
"Se trató de un régimen de terror para toda la población, pero tiene un costo particular para las mujeres y niñas. El caso de las periodistas mujeres es especialmente preocupante. Puesto que ellas tomaron los medios de comunicación para denunciar las violaciones sistemáticas a los derechos humanos (DDHH).Fueron quienes fueron documentando las atrocidades del régimen talibán en contra de la población afgana y en particular las mujeres y las niñas, por lo que rápidamente se convirtieron en un objetivo para ellos".
Según el informe preliminar de GAMAG para Afganistán, "incorporando la perspectiva de género en los mecanismos de protección de periodistas", dirigido por la periodista y autora Ruchi Kumar, el año pasado ha sido el peor para estas profesionales. Con 112 incidentes de violencia contra periodistas, que resultaron en siete asesinatos, 2020 fue, con mucho, el año más sangriento para el periodismo afgano.
Esto se sumó a un trabajo que viene realizando GAMAG "sobre violencia hacia las periodistas en México, Irak y Afganistán". "Ruchi viene siendo un vehículo fundamental para que las periodistas afganas puedan reportar todo lo que viene sucediendo. Las periodistas están escondidas y temen que si el régimen talibán las encuentra pueda asesinarlas o volverlas esclavas sexuales que es una práctica terrible pero muy común".

El pedido es que "se aceleren los trámites de las visas para que las mujeres periodistas puedan salir de Afganistán junto a las personas a su cargo como niños o adultos mayores". Asimismo, "que envíen aviones y aseguren asilo en los países receptores". El trabajo en periodismo en estas zonas tiene unas condiciones extremadamente precarias, por lo que se solicita que dónde las reciban se las pueda contener también económicamente. Son profesionales independientes que no reciben ningún tipo de protección de parte de las cadenas de noticias internacionales para las que trabajan.
La historia de censura y persecución de las mujeres que trabajan en medios de comunicación en Afganistán no se inició ayer. Sin embargo, esto se acrecentó a medida que han ganado voz en el espacio público. Durante los primeros tres meses en 2021, "cuatro mujeres periodistas fueron víctimas de femicidio. Ellas trabajaban para una televisora que se paralizó por este hecho". De hecho, "más de 300 mujeres han sido expulsadas de una ya pequeña comunidad de periodistas durante los últimos seis meses".

Entre los efectos de la autocensura que imprime sobre las comunicadoras en Afganistán regímenes como el talibán, cabe mencionar que "tiene un gran impacto en dos derechos fundamentales como la libertad de expresión y el acceso a la información no sólo de ellas sino de la sociedad en su conjunto", explicó Vega Montiel. "Las mujeres periodistas son victimizadas por el ejercicio de su profesión, por las agendas informativas que ellas cubren y además por el hecho de ser mujeres ya que las violencias simbólicas, económicas, físicas y sexuales los hombres no las experimentan".
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