Un empresario consiguió un millón de vacunas, pero Argentina las perdió

Un empresario consiguió un millón de vacunas, pero Argentina las perdió

El analista político y periodista Paulino Rodrigues contó que un empresario local gestionó de modo personal un millón de vacunas para el país, sin embargo las mismas no llegaron por errores de gestión.

Paulino Rodrigues

Paulino Rodrigues

En su columna de hoy, Paulino Rodrigues analizó la designación de Alejandro Costa como subsecretario de calidad, regulación y fiscalización y contó cómo Argentina "perdió" un millón de dosis de vacunas que el empresario Eduardo Eurnekian gestionó de modo privado para el país.

Aquí los puntos más importantes de su columna:

  • Me sorprenden algunas cosas. Es insólito que el funcionario que vacunó a los Duhalde en su casa, Alejandro Costa, quede a cargo de la fiscalización de la campaña de vacunación. Ha sido designado como subsecretario de calidad, regulación y fiscalización, alguien que efectivamente viene trabajando en el área de salud, es médico, ha trabajado en salud y seguridad social, estuvo en la gestión pública. pero también es la persona que llevó las vacunas hasta la casa de Eduardo Duhalde e inoculó al propio Eduardo, a Chiche y a las dos hijas. Esto es el botón de muestra más gráfico respecto a cómo estamos gestionando la vacunación en Argentina
  • Vino un avión con 330 mil dosis, no 500 mil como se dijo, y está disparándose otro avión para traer más, con un sobrecosto respecto a vuelos internos de otras aerolíneas, que desconocemos de qué magnitud será al final del camino y con un contenido respecto de la cantidad de dosis que desconocemos. Pero darán aire para seguir al menos parcialmente el ritmo de vacunación la semana próxima para los sectores más vulnerables, al menos.
  • Aerolíneas Argentinas, la empresa que está yendo a buscar las vacunas, con un costo más caro que proveedores internacionales incluso le cuesta al Estado 3.500 millones de pesos de déficit por mes. Más de 4 millones de pesos por hora.
  • Daniel Gollan dijo que no hay que permitir a los privados comprar vacunas, porque eso significaría que quien tiene dinero accederá a ellas y no sería equitativo. Es cierto, pero no es menos cierto que el sistema como está dado es para que los amigos del poder y quienes lo ostentan sean los vacunados y no el resto de la sociedad. Entonces, rige lo uno y rige lo otro.
  • Argentina ha fallado en la gestión de la pandemia. Implicó una caída en la economía por las decisiones que se tomaron en torno a la cuarentena estricta, el resultado sanitario no ha sido disímil respecto a otros países incluso ha sido peor en algunos casos y efectivamente a un año no tenemos aire ni para tomar decisiones ni para que las cadenas del Presidente tengan el atractivo que tuvieron por entonces, porque hay un hartazgo en la sociedad y eso genera enojo.
  • Alberto Fernández hizo una cadena nacional sorpresiva. El objetivo será abrir el paraguas, confirmar que las vacunas no están, que vendrán las que puedan conseguir, hacer una crítica al sistema de distribución mundial que quedará para algún libro de historia, no hacer un sólo anuncio, tratar de llamar a la conciencia ciudadana, dejar librado a la responsabilidad individual el futuro de la segunda ola, quitándose responsabilidad.
  • Todo aquello porque el entiende que es un buen comunicador y no hay peor cosa para un abogado que defenderse a sí mismo ni para alguien que entiende que es un buen comunicador tener el control de la comunicación ni más ni menos que de un Gobierno. Yo creo que fue un estropicio, una oportunidad perdida, una cadena a destiempo, sin sentido y sin lógica. Pero bueno, creo que describe el momento en el que está el Presidente.
  • Lo que está claro es que todo el mundo tenía que comprar en tiempo y forma vacunas, y de manera rápida, y Argentina se terminó casando estratégica y geopolíticamente hablando, inclusive con mirada ideológica al respecto, con proveedores como Rusia y China. No está mal, pero desoyó la posibilidad de multiplicar acuerdos, como hicieron otros países. Brasil acordó con 8 países diferentes, Argentina con 2.
  • Eduardo Eurnekian, empresario a cargo -entre otras cosas- de Aeropuertos Argentina 2000, llamó antes de navidad al Presidente y le encomendó que hablara con su amigo, el presidente del laboratorio Moderna de EEUU, porque le había sugerido que ayude a Argentina y en ese contexto se comprometió a que haya un millón de dosis para el país. El llamado de nuestro país llegó a fines de enero, más de 30 días después. Moderna les dijo que ya asignaron esa partida, que "en principio estaba asignada para ustedes pero nadie nos llamó, pensamos que no les interesaba y ya está vendida". Sólo un ejemplo de que Argentina equivocó el camino.
  • Por entonces, a fines de diciembre, Rusia le prometió a Argentina 20 millones de dosis para 10 millones de argentinos en el primer bimestre y a penas nos pudieron entregar poco más de un millón.

En este enlace, la columna completa de Paulino Rodrigues en No Tan Millennials.

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