Falabella se quería quedar, pero ¿qué ocurrió?

Falabella se quería quedar, pero ¿qué ocurrió?

El economista Carlos Burgueño nos contó cómo fueron las negociaciones que pretendía, sin éxito, encarar Falabella. Argentina no le permitía importar, entonces el negocio no tenía proyecciones a futuro y ese fue el principal problema, pero se sumaron otros.

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Falabella cierra todos los locales de Argentina. El economista Carlos Burgueño contó a mediados de septiembre que los dueños de Falabella, la familia Solari, firmó un acuerdo con Columbus Merchant Banking,un banco especializado en encontrar compradores o inversores para grandes emprendimientos. Las opciones que se barajaron fueron 3: conseguir un socio local que aporte capital (para así no desprenderse del negocio en Argentina), la venta total (alguien que compre Falabella, Sodimac y CMR) y el cierre. "El banco tiene el mandato para avanzar en cualquiera de las 3 direcciones", dijo en su momento el economista.

Lamentablemente la decisión fue aquella última, por lo que hoy nuestro especialista detalló qué fue lo que terminó ocurriendo con la multimarca chilena. Según sus informaciones, hubo 3 interesados: el grupo de Guillermo Stanley, que es dueño de Havanna por ejemplo, y que en su momento intentó comprar WallMart pero perdió con De Narváez. También se interesó un segundo del que Burgueño no precisó detalles y "tengo entendido que De Narváez consultó también".

Sobre el grupo de Stanley, Burgueño contó que "no se pusieron de acuerdo con el precio. Eso se llama 'cálculo de resistencia', que es básicamente no invertir en lo que no se puede pagar. Hay empresas que se dedican al cálculo de resistencia, mediante el cual se estudia y pronostica en cuántos años se amortiza una inversión, algo que en Argentina es bien difícil por la inflación".

Justamente fue aquel cálculo de resistencia lo que no le cerró al Grupo de Stanley, "se ofreció una parte de la sociedad a la familia Solari, es decir, que no se vayan del todo, pero no avanzaron". "El otro grupo, que no puedo nombrar, directamente cuando le dieron el número salió espantado. Son quienes compraron una de las cadenas de electrodomésticos más grande del país", comentó Burgueño.

El 31 de Marzo Falabella cierra su local en el Shopping, desde donde anunciaron que ya tendría otra cadena para ocupar el espacio de 3 pisos.

Compartimos con nuestro columnista el asombro de que una empresa de la magnitud de Falabella haya anunciado el cierre y que sin más a los pocos meses lo cumpla. No esperaron más negociaciones. Al respecto, Burgueño opinó que "no puedo entender cómo no hay un comprador y una proyección de negocio a largo plazo".

En ese sentido, el economista contó que "hablar con un empresario chileno es hablar con un empresario que piensa como alguien del primer mundo. En general están muy bien formados, en escuelas de EEUU, y les cuesta entender los vericuetos de Argentina: inflación, inestabilidad, cambios de las reglas de juego de un día para el otro. Por eso les va mejor en nuestro país a los brasileños". 

Además, "los empresarios chilenos están acostumbrados a importar: van a China y negocian determinada cantidad de productos y los distribuyen en todas las bocas del mundo, pero Argentina le dice 'acá tenés que vender nacional' y ellos no se dedican a eso, el negocio es otro". "Por eso tomó la decisión Falabella, porque en un esquema de recesión y con una proyección futura sin poder importar, el negocio no cuadra, conviene más cerrar que seguir", completó Burgueño.

Finalmente, nuestro columnista insistió en que la intención de Falabella era seguir como socio, es decir, "que se haga cargo otro y eventualmente si esto cambia, recomprar. Pero Argentina es el país donde todo lo que puede terminar mal, termina mal".

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