Desde el sector empresario celebran la conversión de planes sociales en trabajo

Desde el sector empresario celebran la conversión de planes sociales en trabajo

Convertir los planes sociales en fuentes de trabajo del sector privado formal suena casi a una utopía. Sin embargo el martes Alberto Fernández firmó un decreto en esa dirección. Desde una parte de los empresarios entendieron que "a grandes rasgos" es una buena noticia.

Victoria Chales

Victoria Chales

El debate sobre los planes sociales y el desempleo en Argentina es quizá una de las grandes deudas de la dirigencia política. Ayer Alberto Fernández a través del decreto 711/2021 oficializó la medida que busca convertir los planes sociales en empleo genuino y registrado en el sector privado, transformando las prestaciones o los trabajos precarizados en incentivos para la contratación bajo la forma de empleo asalariado registrado en el sector privado. Aunque cabe dudar si es un problema que pueda zanjarse a través de un decreto, dialogamos en No cantes victoria con Juan Manuel Gispert, director ejecutivo de la Federación Económica Mendoza (FEM) para analizar la medida.

"A grandes rasgos la noticia es buena", opinaron desde FEM. "Los planes sociales nacieron como una situación de emergencia para contener el desempleo que era producto de una crisis coyuntural y sin embargo llegaron para quedarse muchísimos años". Más allá de algunas modificaciones que sufrieron los planes a lo largo del tiempo, "en términos estructurales aumentaron y la necesidad se ha vuelto cada vez más fijas en el tiempo".

Por eso es parte de un reconocimiento del problema que "el presidente al anunciar esto, está asumiendo el carácter estructural de los planes y ya no una situación coyuntural. Entonces plantear cambiarlos planes sociales por un sistema de promoción de trabajo a grandes rasgos está bien" opinó Gispert. Pero esto no se hace a través de un decreto por lo que lo consideró más una "declaración de intenciones que otra cosa".

El objetivo principal que se plantea el decreto es "que el beneficiario ingrese al sistema registrado privado formal de la economía". Entonces lo que interpreta Gispert es que "lo que paga el Estado en concepto de plan sea parte del pago del salario que se ahorra la empresa". "Se armaría una lista de empresas que estaría dispuesta a tomar este tipo de trabajadores que tendrá una especia de sueldo subsidiado por un tiempo que en principio serían doce meses".

Hay dudas en cuanto a cómo se implementaría ya que gran parte de las personas que trabajan en la informalidad no tienen la misma formación. En este sentido, el decreto establece que para ese personal no calificado habría "una parte de capacitaciones y entrenamiento laboral para que aprendan oficios para poder insertarse en algunos rubros".

Por otra parte, Gispert reconoce que desde el sector empresario "no hay un consenso generalizado sobre cuáles son las razones que llevan a la Argentina a tener este nivel de informalidad laboral". Sin embargo desde FEM se muestran optimistas. "El empleo formal está creciendo. Por un lado Mendoza que estuvo por debajo de la media nacional y en los últimos meses lo ha mejorado. Se está recomponiendo aunque sea lo perdido en la pandemia, recuperando los niveles de 2019. Habrá que ver si los mantiene o si consigue superarlos y se puede hablar de un crecimiento económico genuino".

El año pasado con motivo de la creación del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) quedó en claro que la informalidad es un problema muy extendido entre los trabajadores argentinos. "El 50% de la fuerza laboral en Argentina está en negro -afirmó Girpert- y el nivel de evasión fiscal en el país es enorme ya que es el tercero en el mundo en tener la mayor cantidad de cuentas en paraísos fiscales". Pero "también es cierto que Argentina entre 2003 y 2011 o 2012 tuvo una generación de puestos de trabajo formales y creación de empresas impresionantes con las mismas condiciones laborales y fiscales que tenemos hoy en día. Entonces esto es importante para no creer en la simplificación de que porque el Gobierno subsidie los costos laborales o se bajen de alguna manera, las empresas van a contratar más".

Uno de los puntos nodales que desde la FEM consideran que debe resolverse tiene que ver con el consumo. Mejorar el poder adquisitivo de los salarios supone el inicio de un círculo virtuoso que depende de la inversión, el crecimiento económico y sobre todo "de la incorporación de personas al mercado laboral porque mientras más gente hay afuera del mismo, más caen los sueldos". De esta manera, cuando una persona asiste a una entrevista laboral, la remuneración pretendida que indica suele ser baja por lo que "muchas veces se termina contratando por debajo de los convenios colectivos de trabajo".

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