Posible reforma de salud: el temor de las obras sociales y la amenaza latente del gobierno

Posible reforma de salud: el temor de las obras sociales y la amenaza latente del gobierno

El economista Carlos Burgueño explicó a qué le temen las obras sociales en caso de que el gobierno avance con una reforma de la salud, tal y como anunció Cristina Fernández de Kirchner en el último acto público del que participó.

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Desde mediados de diciembre, cuando Cristina Fernández de Kirchner dijo en un acto en La Plata que “tenemos que ir a un sistema nacional integrado de salud entre lo público, lo privado y las obras sociales que optimice recursos”, no se han conocido avances del gobierno en ese sentido. Sin embargo, desde las obras sociales y prepagas temen lo que ellos considera "lo peor".

Ayer la CGT emitió un comunicado "en defensa de las obras sociales" ante los rumores de estatización de la salud. Sobre esto hablamos con el economista Carlos Burgueño, a fin de que nos explique de dónde viene el fantasma al que los sindicatos tanto le temen.

En primer lugar Burgueño recordó que una parte del sueldo de los trabajadores en relación de dependencia o de lo que los autónomos abonan es para las obras sociales, que son manejadas institucionalmente por los sindicatos en sociedad con algún sanatorio, clínica privada o profesionales de la salud. En otras palabras, es la prestación del servicio de salud a los afiliados al gremio o a quienes realizan determinada actividad."Bancarios, camioneros, etc, todos tienen su propio sistema de salud. Ese dinero que aportamos, que lo administran los sindicatos, aproximadamente es el 10 o 12 % del sueldo", detalló.

Desde el inicio del kirchnerismo el dinero que aportan los trabajadores para las obras sociales iba a una caja pública y de ahí a los gremios. Luego, con Cristina Fernández de Kirchner en el gobierno, hubo funcionarios (del PAMI y anses) que administraban ese dinero. Es decir que la plata "no iba a los sindicatos sino que la manejaba el gobierno y decidía cuándo, cómo y de qué manera el pago iba a los gremios, si es que iba", continuó detallando Burgueño.

Esto generó la pelea del sindicalismo argentino más ortodoxo con el gobierno. "Moyano y 'los gordos' estaban peleados a muerte con Cristina Kirchner, al punto de que Moyano le hizo campaña a Macri", recordó el economista. "Decían que Cristina Kirchner pisaba el dinero de las obras sociales para disciplinar a los gremios", completó el columnista de Días de Enero.

Más tarde, el macrismo eliminó esta manera de administrar los fondos y por ello ahora todos los meses las obras sociales reciben el cheque que corresponde, según los aportes de cada gremio. Dicho esto, de aquí se desprenden dos aristas del conflicto que avizoran las obras sociales:

La deuda que están acumulando las obras sociales

En épocas de crisis algunas obras sociales acumulan deudas, porque tiene una estructura grande de gastos y el dinero que entra es menor del que necesitan. "En general esas deudas son de abultados millones de pesos, pero en algún momento de la historia el gobierno libra un cheque y nos hacemos cargo todos nosotros. Bajo el argumento de que es una cuestión de salud, no de política y de que está bien que el Estado auxilie a las obras sociales para seguir adelante", detalló Burgueño.

Por otro lado, el economista también mencionó lo que mencionan por allí las malas lenguas: "La historia negra dice también que las obras sociales son las grandes cajas de corrupción de los sindicatos, de hecho hay dirigentes gremiales presos por esto".

Dicho aquello, Burgueño mencionó que el gobierno de Alberto Fernández y los sindicatos, fundamentalmente los gordos, tienen una excelente relación. Actualmente, "en tiempos de pandemia las obras sociales otra vez comenzaron a acumular deuda alta, y también hay que mencionar que hicieron y hacen un aporte importante en la pelea contra el coronavirus".

"La deuda es alta y se está convirtiendo en explosiva. Sin embargo, de acá a las elecciones el gobierno seguramente va a firmar el cheque y así el Estado llegará con paz sindical a las urnas", vaticinó nuestro especialista. "Ese es un plano de la polémica actual: la deuda y el retraso a los proveedores. El otro es el más complicado".

La reforma de la que no se habla

Cristina Kirchner, según sus propias palabras, tiene en la cabeza una reforma integral del sistema de salud argentino que abarca el sistema público, privado y a las obras sociales. "Nadie ,salvo ella y algunos muy cercanos, sabe cuál es su idea. El temor es que se replique lo que ocurrió en su época de presidente, es decir que haya funcionarios del gobierno nacional que manejen a discreción los fondos de las obras sociales y que los sindicatos dependan de ese funcionario, de si le firma o no el cheque", comentó el columnista.

No sólo esto, incluso se sospecha que "también puede ser más profunda la reforma, que desaparezcan las obras sociales y buena parte de la medicina privada y que todo sea un gran sistema público de salud". Lo cierto es que si esto avanza, "será un problema serio entre Cristina y Alberto, salvo que el Presidente baje la cabeza y acepte la reforma que propone su vice", dijo Burgueño.

Pero hay que tener en cuenta que "detrás -de estas decisiones- están los gremios y la caja con la que cuentan. Habrá que ver cuál es el plan del gobierno, qué tan lejos quiere llegar y si toda la alianza -del Frente de Todos- acepta este proyecto, porque no sé si Sergio Massa, por ejemplo, está de acuerdo con esta idea que, según creemos, Cristina tiene en la cabeza", opinó el economista.

Finalmente, sobre lo último Burgueño dijo que no es posible tener mayores precisiones ya que "los kirchneristas no cuentan nada", pero sí es cierto que las prepagas y los gremios "están todos en alerta".

 

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