Nueva Zelanda: recorrido de norte a sur
Isla Sur
Nelson y la Costa Oeste
Para ir a la isla Sur lo mejor es tomar ferry. De Wellington hay dos empresas que llevan al puerto de Picton, cruzando el canal de Cook y luego un estrecho "pasillo" entre isla Sur y la isla Arapawa. El paisaje es hermoso. Picton está en el extremo de un profundo fiordo, y en torno al puerto hay cruceros, yates y veleros, colinas verdes y palmeras. Esta pintoresca ciudad está en la zona de Marlborough, la mayor región vitivinícola de Nueva Zelanda, famosa por su sauvignon blanc.
Desde Picton partimos a Nelson, con algo más de 46000 hab esta ciudad es muy linda, ellos la consideran una de las más "habitables" del país por su clima. Su catedral vale la pena. Desde Nelson hasta el parque Abel Tasman hay lindas ciudades como Motueka o Kaiteriteri, una aldea junto al mar con playas doradas. La ruta entre montañas es espléndida y transitada en verano esa playa es muy popular.
Abel Tasman National Park es un parque costero y comprende el extremo norte de un macizo de montañas de mármol y piedra caliza. Hay diversos senderos para recorrerlo pero la ruta costera es la más atractiva.
Otro día seguro hay que dedicarlo a recorrer las bodegas de Marlborough. Allí se producen las tres cuartas partes del vino de todo el país. Muchas bodegas se encuentran en Blenheim un pequeño pueblo agrícola.

Cloudy Bay- Marlborough
En lugar de tomar hacia Christchruch nos iremos al oeste hacia Greymounth. La costa Oeste o Westland se encuentra entre el salvaje mar de Tasmania y los Alpes Neozelandeses, y no se parece a ningún otro lugar del país. Hay algunas ciudades dónde la actividad central, años atrás, era la minería, Reefton es un ejemplo. Elegimos Greymounth pues es una de las ciudades más grandes de la región y está cercana a la zona de glaciares. Una pintoresca ciudad minera que hasta el día de hoy sigue viviendo de esta actividad.
Antes de llegar a los glaciares vale la pena conocer Hokitika, un pequeño pueblo que se fundó basándose en el oro y hoy es el bastión de la autóctona pounamu, piedra verde característica del país (jade).
Sin dudas, el mayor atractivo de la costa oeste son los glaciares Franz Josef y Fox. En ningún otro lugar del planeta, a esta latitud, hay glaciares tan cerca del océano. Su desarrollo se debe, en parte, a la abundante lluvia de la región; la nieve que cae en las amplias zonas de acumulación se convierte en hielo a 20 m de profundidad y luego baja por los escarpados valles. Una de las excursiones más famosas para ver los glaciares es en helicóptero. Ambos poseen caminatas interesantes. Glaciar Franz Josef
Al Glaciar Franz Josef los maoríes primitivos lo conocían como Ka Roimata o Hine Hukatere (lágrimas de la joven del alud). Según la leyenda, una joven perdió a su amante al caer desde uno de los picos, y su torrente de lágrimas se congeló formando el glaciar. El estacionamiento está a 5 Km del pueblo de Franz Josef y el principal mirador queda a 40 min a pie. El pueblo de Fox es más pequeño y tranquilo que el de Franz Josef. El glaciar Fox tiene un paseo a pie de 30 min.
Christchurch
Desde Greymounth partimos a Christchruch, del oeste al este cruzando la isla a lo ancho. Hace algunos años había visitado esta pintoresca ciudad pero visitarla ahora después del fuerte terremoto de 2011 fue toda una experiencia. Re Start market
Christchurch posee unos 320.000 habitantes, es la principal ciudad de la isla sur, y hay mucho por hacer en ella, a pesar de que aún la están reconstruyendo. Muchos edificios, entre ellos la catedral están destruidos. Pero esta ciudad considerada la más inglesa de de las ciudades neozelandesas, está resurgiendo. El Río Avon la cruza, su jardín botánico y Hagley Park son unos de los espacios más bonitos del país. Cerca del centro hay una área de compras Re:Start, un shopping al aire libre hecho con contenedores. Otra visita obligada es la catedral provisional, conocida como la Catedral de cartón, pues está hecha con 98 tubos de cartón, fue diseñada por el "arquitecto de desastres" japonés Shigeru Ban, el edificio se construyó en 11 meses. La catedral gótica aún está en pie, su nave está intacta y por litigios aún no se derrumba. Catedral de Cartón
Dunedin
No estaba en nuestro camino pero decidimos desviarnos para conocerla, Queenstown puede esperar y se llevará varios días. Antes de llegar pasamos por Oamaru una preciosa ciudad junto al mar, hay un barrio entero de edificios victorianos que parecen sacados de una escenografía. Dunedin
Dunedin es conocida como la "Edimburgo del sur" y está muy orgullosa de su herencia escocesa. Su nombre deriva del nombre gaélico de Edimburgo: Dun Eideann. Su universidad aporta una gran vida estudiantil. Es una ciudad tranquila, sus barrios están en las colinas y posee edificios victorianos en el centro. La estación de trenes es uno de los edificios a visitar.
Queenstown
En medio de altos picos nevados, Queenstown se ha hecho famosa como la "capital mundial de la aventura". En un paisaje que presenta notables similitudes con la Patagonia cordillerana, la ciudad suele estar repleta de jóvenes -y los consiguientes bares, discos, movida nocturna- y últimamente también de turistas chinos.
Lo más pintoresco de la ciudad son sus alrededores: está a orillas del gran lago Wakatipu, que se puede recorrer en una suave navegación en el histórico TSS Earnslaw un barco a vapor que fue botado en 1912, el mismo año que el Titanic, y hoy hace las delicias de los turistas. Queenstown
Queenstown es corazón de la región de Central Otago, otro de los focos vitivinícolas del país, por lo que las visitas a bodegas son también un clásico, pero la verdad es que la mayoría llega hasta aquí no tanto por eso, sino por los paisajes y la aventura. Lagos, montañas, ríos, la naturaleza aquí es lo mejor, y con ese telón de fondo se despliegan un sinfín de actividades de aventura.
Desde el primer bungee jumping comercial del mundo, sobre el río Kawaru, hasta el más alto (134 metros), sobre el río Nevis, pasando por kayak, trekking, mountain bike, rappel, escalada, paseos en helicóptero y globo, cabalgatas, paracaidismo entre otras. Tal vez la actividad más divertida y exótica el jet boat por el río Shotover -una lancha que alcanza velocidades inimaginables y hace piruetas sobre el agua.
Arrowtown es un pueblo muy pintoresco que se encuentra muy cerca de Queesntown. Surgió en la década de 1860 después de que se descubriera oro en el río Arrow. Hoy su avenida principal conserva varios edificios surgidos en la fiebre del oro. Arrowtown
Wanaka compite con Queenstown en cuanto a belleza, ambas tienen unos lagos preciosos rodeados de montañas. La gran diferencia es que Wanaka aún conserva un relajado ambiente de pueblo. También allí se pueden hacer actividades de aventura pero parece más familiar que su vecina.
Un país de paisajes increíbles, de gente cálida y con una alta calidad de vida. Muchos argentinos jóvenes lo eligen y seguro no se equivocan, como los dueños de Patagonia una heladería deliciosa en pleno centro de Queenstown. No le tengan miedo al vuelo pues no es tan largo.
Lo que más me gusto y lo que menos..
*En todas las ciudades y lugares hay baños públicos impecables con papel y jabón. En plena ciudad van a encontrar carteles indicando dónde está el baño público.
*En las rutas la velocidad máxima es 100 km y todos los caminos están en perfecto estado. Los inviernos son muy crudos, sin embargo su infraestructura es perfecta, diría que sobre dimensionada para la cantidad de habitantes.
*Es un país kids friendly 100% y eso es genial. En algunas bodegas, visitas que no son para niños, hay juegos. En todos los restaurantes permiten niños y encontrarán un canasto con juguetes, lo cual ameniza la espera. Los juegos en las plazas públicas tienen un diseño muy creativo y el piso es de una superficie amortiguante.
*Los kiwis gold, son un poco más grande que los verdes pero amarillos, deliciosos.
*En todas las regiones vitivinícolas hay un mapa que se retira gratis de cualquier bodega con el detalle de las bodegas que están abiertas al turismo, horarios y restaurantes. Por supuesto todo debidamente señalizado.
*La limpieza de todas las ciudades. No hay policías en la calle, ni nadie limpiando porque nadie ensucia. Hay cestos en todas las cuadras.
*Difícil encontrar algo que no me gusto pero sus horarios son distintos. Excepto Auckland y Queenstown muy complicado encontrar un restaurante o algo abierto después de las 5 de la tarde. La actividad comienza a las 9 o 10 de la mañana y todo cierra a las 5.







