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Las otras ciudades de Europa para disfrutar en esta época

Antes de que llegue la temporada alta al hemisferio norte, varias propuestas para viajar a destinos europeos no tan populares y en algunos casos más económicos.

La llegada de la primavera a Europa invita a viajar y descubrir otras ciudades del viejo continente. Los días son más largos, las temperaturas agradables y en algunos casos los precios son bajos.

San Petersburgo (Rusia). Viajar en estas fechas a la ciudad rusa, Patrimonio de la Humanidad, es una oportunidad única de recorrer la historia y la cultura de un gran país a través de sus palacios, iglesias y museos. Los amantes del arte encontrarán en San Petersburgo una de las pinacotecas más completas del mundo, el Museo del Hermitage. Entre sus cerca de tres millones de obras expuestas se destaca una imprescindible colección de esculturas, obras gráficas, monedas, medallas y restos arqueológicos.


Sofía (Bulgaria). La capital búlgara es reconocida por su interesante oferta cultural, cuyos eventos suelen tener como escenario el Palacio Nacional de Cultura, el centro de congresos más grande de la Europa del Este. Caracterizada por una rica influencia tanto de Oriente como de Occidente, Sofía es la tercera ciudad más antigua del continente y sorprende por sus galerías de arte, sus cafés y sus edificaciones históricas, como la iglesia de Alexander Nevski.


Moscú (Rusia). El atractivo de Moscú resulta indiscutible. En la capital rusa coexisten edificaciones propias de la era comunista, increíbles construcciones y monumentos históricos, y modernos rascacielos, una combinación increíble especialmente interesante para ser visitada en primavera. Aunque la lista de imprescindibles resulta inacabable, no es posible viajar a la capital moscovita sin acercarse a la Plaza Roja, visitar la catedral de San Basilio, el Kremlin, el Museo Histórico, el Mausoleo de Lenin o la catedral ortodoxa de Kazán, entre otras maravillas.


Belgrado (Serbia). Belgrado es una de las ciudades más antiguas de Europa. Muy barata, bohemia y culta, en la urbe se concentra el arte y la cultura de Serbia. El Templo de San Sava, la mezquita Bajrakli, la sinagoga, el laberinto de túneles y búnkers que recorre 14 kilómetros de subsuelo, la fortaleza de Kalemegdan o el Danubio son algunos de sus numerosos atractivos.


Sarajevo (Bosnia-Herzegovina). Los viajeros que viajen a Sarajevo, encontrarán una ciudad cosmopolita, renovada, atractiva turísticamente y vital, tras una guerra que dejó profunda huella. Desde la mítica biblioteca Vijenica al barrio turco, conocido como Bascarsija, pasando por la Mezquita de Gazi Husrev Bey, el Puente latino, el mercado de Markale o sus colinas, la capital de Bosnia-Herzegovina no deja indiferentes a sus visitantes.


Riga (Letonia). Todavía desconocida por gran parte de los turistas a pesar de que Letonia es miembro de la Unión Europea desde 2004, Riga es un destino especialmente interesante. Su hermoso centro histórico medieval de calles empedradas y edificios históricos, algunos de ellos reconstruidos tras la Segunda Guerra Mundial, es una razón de peso para visitar la capital. El Ayuntamiento y su plaza, la Casa de las Cabezas Negras, son dos la catedral o la iglesia de San Pedro son visitas imprescindibles en el casco viejo, aunque también destaca su ciudad nueva. Construida a finales del siglo XIX y principios del XX está repleta de impresionantes edificios modernistas.


Bucarest (Rumania). Cuando uno viaja a Bucarest descubre el motivo por el que en el pasado recibió el título de "París del Este". Y es que la capital rumana puede presumir de inmensas avenidas y majestuosos edificios neoclásicos. El palacio del Parlamento o Casa del Pueblo, situado en la plaza Unirii, alberga el Museo Nacional de Arte Contemporáneo, mientras que el Museo de la Aldea ofrece toda una lección de patrimonio rural.


Varsovia (Polonia). Varsovia se erige en una de las ciudades más económicas y atractivas para una escapada de primavera. El viaje permitirá conocer la ciudad vieja -destruida en buena parte durante la Segunda Guerra Mundial y declarada Patrimonio de la Humanidad-, y la nueva, el Palacio de Cultura y la Ciencia, o el barrio de Muranów, zona donde se asentó el gueto de Varsovia. La cultura está muy presente en la capital polaca, por lo que se recomienda visitar el Museo Nacional, el de Arte Moderno o la galería nacional Zacheta.

Vilna (Lituania). Entre los numerosos atractivos de la capital lituana, una ciudad de algo más de medio millón de habitantes, se destaca su casco antiguo, Patrimonio de la Humanidad desde 1994. Vilna cuenta además de excelentes precios de hoteles, el añadido de contar con la divisa europea como moneda de curso legal. Casas de estilo barroco, catedrales neoclásicas y numerosas plazas permiten descubrir una ciudad con una importante historia.


Cracovia (Polonia). A diferencia de Varsovia, que durante la Segunda Guerra Mundial sufrió una gran destrucción, esta ciudad se mantuvo intacta a lo largo de los tiempos. Resulta especialmente interesante visitar la plaza del Mercado, la catedral y el castillo de Wavel, el parque Planty y la fábrica de Oskar Schindler, donde se rodó "La lista de Schindler", de Steven Spielberg. Los interesados en el arte y la cultura deben acercarse hasta el barrio judío de Kazimierz, que cuenta con numerosas muestras de arquitectura gótica y barroca.