Los mejores destinos de Brasil, ahora que es más fácil llegar
Brasil es un país grande y resulta difícil elegir diez lugares que resuman tanta belleza natural, cultura, playas paradisíacas, carnavales, alegría, historia, cultura. En esta nota te mostramos los elegidos por el blog viajobien.com
1. Fernando de Noronha (Pernambuco)

Playas paradisíacas, mares de aguas cristalinas, tortugas, peces de colores. Lejos del mundanal ruido. Sus habitantes se preocupan con la preservación del medio ambiente. Como Noronha, no hay ningún otro lugar en Brasil. El archipiélago está formado por 21 islas de las cuales solo está habitada la mayor de ellas, y la cual lleva el mismo nombre. El resto fueron declaradas Parque Nacional Marino, por ende está prohibida la presencia de personas en ellas. Además, en 2001, el archipiélago fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
2. Paraty
La ciudad fue, durante el período colonial brasileño (1530-1815), sede del puerto exportador de oro más importante de Brasil. Esto llevó a un gran auge en esa época (edificios, arte) dejando hoy un centro histórico más que interesante: arquitectura exclusivamente colonial, muy bien mantenida, con calles con empedrado. Cuenta con gran cantidad de iglesias de ese período.
La mezcla de bosque tropical atlántico, playas desiertas y el conjunto colonial mejor preservado de Brasil hacen de Paraty un destino muy especial, que además está cada día más bonito.
3. Lençóis Maranhenses (Maranhão)
No es fácil llegar a los Lençóis Maranhenses, pero la recompensa es gigantesca. Un paisaje único un entorno remoto: desierto que, todos los años, en la estación húmeda, se inunda creando más de 9.000 impresionantes lagunas de agua cristalina rodeadas de dunas. Las lagunas reflejan el azul del cielo y sus nubes creando un entorno realmente mágico.
La mejor opción para llegar a los Grandes Lençois, en el parque de los Lençois Maranhenses, es contratar un tour. Se llega hasta los límites del parque con una camioneta 4×4 que recorre aproximadamente unos 10 kilómetros de ruta de arena, a veces de barro, después se cruza un río en una pequeña balsa empujada por un barco. También es posible ver este paraíso desde el cielo, en vuelo panorámico.
4. Ilha Grande (Río de Janeiro)
La gente que vive allí se encarga de decir que si sos una persona netamente urbana, no te gusta la selva y el bosque, te asustan o molestan pequeños animales silvestres como monos, iguanas, lagartijas, insectos, cangrejos, sapos, tortugas marinas, delfines o alguna que otra serpiente entonces Isla Grande no es para vos. Dado que en este lugar la interacción con la naturaleza es permanente, eso es lo que la hace tan bonita. Aquí no hay autos, ni motos… la falta de energía eléctrica en algunos puntos de la isla llevan a las personas a un pasado de tranquilidad.
5. Boipeba (Bahía)
Boipeba es tal vez la isla más preservada del archipiélago de Tinhare. Sus playas están protegidas por barreras de coral y los ríos cruzan el archipiélago que bordea el continente. En agosto pueden verse ballenas patrullando no lejos del litoral. Las tortugas dejan sus huevos sobre las playas desiertas. Los delfines pasean en el mar. A 1 kilómetro del litoral, es posible disfrutar de piscinas naturales con bares flotantes, bancos de arena adornados de chiringuitos que ofrecen caïpirinhas, y también es posible bucear en muchos buenos sitios.
La temperatura va de 25 a 35°, la del mar de 20 a 30°. Playas salvajes y desiertas de aguas transparentes como no se encuentran en otras partes de Brasil y una sensación de aislamiento de la civilización hacen de Boipeba un destino que tiene que ser descubierto ahora antes de que pierda su carácter único.
6. Cataratas del Iguazú
La belleza arrebatadora de las cataratas se apodera de uno en el momento en que se las contempla por primera vez. Se podría argumentar que, al igual que el glaciar Perito Moreno en Argentina, las Cataratas del Iguazú son un destino “fuera de concurso”.
7. Bonito (Mato Grosso do Sul)
Es uno de los puntos más importantes del ecoturismo a nivel mundial; paisajes naturales, los ríos de aguas transparentes, cascadas, grutas, cavernas y colinas. Uno de los atractivos principales son las cuevas “Abismo Anhumas”. El acceso es por una brecha que existe en la roca vertical a través de técnicas de Rappel.
La base de la cueva es de 72 metros de caída vertical. La cueva subterránea puede alcanzar los 80m. de profundidad. La caída ofrece una visión única de la cueva y da la sensación de estar dentro de la Tierra.
8. Morro de São Paulo (Bahía)
Hasta la década de los ´70 Morro de Sao Paulo no era más que un pueblito olvidado de pescadores. Fue entonces cuando empezaron a llegar por allí jóvenes mochileros que se alojaban en las casas de los pescadores y, a cambio, les compraban sus productos.
Pronto cada vez más gente empezó a conocer sobre este paraíso y comenzaron a llegar en peregrinación. Quienes, finalmente, lo han convertido en su meca no son hippies reciclados, sino jóvenes consumistas que comparten con aquellos los ideales de hacer el amor y no la guerra.
9. Arraial d’Ajuda (Bahía)

Arraial d'Ajuda es otro destino rico en bellezas naturales: con más de 20 kilómetros de playas de aguas cálidas y transparentes, entrelazadas con ríos, cocoteros y acantilados. Las playas son calmas y desiertas y la oferta gastronómica va desde comida típica bahiana hasta platos internacionales.
También descubierta por los hippies en la década de los ’70, Arraial atrae turistas brasileños y extranjeros, y encanta tanto a los que pretenden reencontrarse con la naturaleza, como a los que buscan confort.
10. Jericoacoara (Ceará)
Jericoacoara fue puesta según el Washington Post una de las diez mejores playas del mundo. Es un oasis entre las dunas de arena blanca, como una joya preciosa dentro del Parque Nacional de Jericoacoara: un área ambiental rodeada deinterminables playas, dunas y la duna del “Serrote” una colina 93 metros sobre cuya base se encuentra la famosa “Pedra Furada” o Pedra do Frade.


