¿Hay cada vez menos consentimiento en las relaciones íntimas?
A muchas mujeres les ha pasado de vivir una situación de acoso en algún encuentro íntimo. “Dale, tengamos relaciones”, “si callas, otorgas”, “no importa si vos no querés, yo sí” y miles de frases más que algunas hemos escuchado y naturalizado por la sociedad patriarcal en la que estamos inmersas.
Aquí es donde se pone en debate la cuestión del consentimiento. ¿Qué es el consentimiento? Pues, lo que significa es aceptar activamente y estar de acuerdo con participar de una actividad sexual con otro u otros. En esta definición, no cabe ni entra lo forzado o la insistencia, es decir la persona debe sentirse cómoda y tiene el derecho a decir sí o no.

El silencio o los gestos también hablan. Si notamos que el otro/ a se queda paralizado frente a lo que hacemos, no nos mira o no nos habla, quiere decir que no está aceptando la actividad en la que se ve involucrada. Es de extrema importancia que la pareja hable y se opine sobre lo que qué se quiere y no hacer durante el encuentro: no existe una cuestión de saber quién es más fuerte o de roles, sino de igualdad frente a una situación que si no es consentida, puede convertirse en abuso o acoso sexual.
Desde el 17 de diciembre del 2020, es obligatorio en Dinamarca, el consentimiento explícito en las relaciones íntimas. Para la constancia de ello, se creó la app “IConsent” que envía una aceptación de que vamos a tener un encuentro con esa persona al teléfono de ambos, con el fin de evitar abusos y, también, con el objetivo de saber si esa persona consintió la relación o no.

En España, se presentó un proyecto de ley para definir el consentimiento en las actividades sexuales. Una ley que se ampara en la frase “la que calla, no otorga” y que habla sobre el consentimiento en estos términos: primero, que la mujer haga una manifestación inequívoca de querer participar y que esa manifestación sea entendida conforme a sus circunstancias concurrentes (por ejemplo, que la mujer esté ebria).
Por eso, es importante que frente a cada encuentro, hablemos, opinemos con el otro y lo esencial: que sea consentido y con-sentido.