Las innovaciones en el uso de ácido hialurónico

Las innovaciones en el uso de ácido hialurónico

En esta nota, Miguel Rosso (6782), médico cirujano plástico, nos deja una serie de recomendaciones para tener en cuenta a la hora de querer colocarnos ácido hialurónico.

Brunela Villarroya

Brunela Villarroya

Entrevistamos a Miguel Rosso (6782), médico cirujano plástico, sobre el ácido hialurónico, su efecto y las recomendaciones que hay que tener en cuenta en su uso.

“El ácido hialurónico es una molécula -“un azúcar”, polisacárido- sintetizada en laboratorio, idéntica a nuestro ácido hialurónico. La misma, forma parte de los tejidos de soporte, es decir, sirve para dar forma y volumen. La gente lo confunde con la toxina botulínica, que sirve para paralizar músculos. Pero con esta última, no se puede dar una nueva forma ni volumen”, explicó Miguel.

Miguel Rosso es titular y director médico de Clínica Rosso, hospital de día orientado a cirugías plásticas. Foto: Miguel Rosso.

¿Cómo funciona el ácido hialurónico

Se inyecta, de modo muy simple, depositando el producto ya sea en las profundidades de la piel o por debajo, según el efecto que se quiera lograr. Irá aumentando de volumen, ya que la molécula es hidrófilas, es decir, va captando moléculas de agua del tejido periférico adquiriendo mayor volumen.

¿Qué efecto tiene?

Básicamente, rellenar. Sea en pequeñas arrugas, para perfilar estructuras de los labios, voluminizar pómulos, mentón reborde orbitaria o en incluso punta raíz nasal. Esta última aplicación, sobre la nariz, es lo que se llama rinomodelación y sirve para narices pequeñas, las cuales no son candidatas a cirugías porque generaría un desbalance de la armonía con el resto de las estructuras del rostro. Los resultados que podemos obtener son sorprendentes.

¿Cuánto dura? ¿Se reabsorbe o queda para siempre?

En sus comienzos tenía un periodo de duración muy muy corto, puesto que nosotros tenemos una enzima que lo degrada totalmente. Y eso es bueno porque al ser un producto biológicamente sintetizado pero igual al que fabrica nuestro organismo, el cual se va reciclando en forma permanente, se reabsorbe. Así que en caso de resultados indeseados, ya sea por mala planificación, técnica u otros motivos, el producto se va sin dejar huellas. Con el tiempo, a través de la bioingeniería, su estructura se fue sofisticando y entrelazando mucho más. Esto es lo que hace que, hoy en día, la duración sea mucho mayor que hace 20 años.

Vienen, por decirlo de un modo simple, como de distintos grosores y espesores, para tratar desde arrugas finas hasta dar volumen. Mientras más denso, mayor espesor, grosor y durabilidad tiene, llegando a un año. Hay otros, para surcos y líneas más intermedias, que también se pueden utilizar y que pueden durar aproximadamente seis meses.

¿Cuál es la diferencia con una infiltrar productos permanentes que no se absorben?

El ácido hialurónico al ser natural no genera alergias, ni encapsulamiento, como tampoco rechazo, a diferencia de los rellenos que no son absorbibles, que suelen presentar con frecuencia ese tipo de complicaciones y secuelas. Por lo que , estos últimos, son muy controvertidos en cuanto a su uso. Claro, el paciente piensa que es genial colocar una vez y no volver, pero si el sistema inmune, encapsula el producto artificial, que no deja de ser un cuerpo extraño, intenta expulsarlo y vemos durezas, enrojecimientos o incluso productos que por gravedad se desplazan a sitios donde no fueron planificados.

¿Es apto para todas las personas o para alguna edad o característica específica? 

Con la edad nuestro ácido hialurónico va disminuyendo en cantidad. En consecuencia, son más frecuentes los pacientes a partir de los 50 años, cuando tratamos arrugas. Al respecto de las aplicaciones sobre pómulos, labios y nariz hay pacientes que se lo realizan desde los 20 años. La edad no es un limitante para el tratamiento.

¿Qué recomendaciones les darías a alguien que quiere utilizarlo?

Primero, que visite a un cirujano plástico ya que es quien más conoce la anatomía, puesto que la aborda permanentemente realizando cirugías. Segundo, que le muestren, a caja cerrada, los productos con su respectiva fecha de vencimiento y los orígenes de fabricación, obviamente, antes de colocar. Tercero, antes de realizarlo, frente al espejo con su cirujano, se tomen el tiempo el uno y el otro, en pos de una correcta planificación y una verdadera expectativa para el paciente.

¡Muchas gracias Miguel por la buena onda y compartir tu conocimiento!

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