Cuida tu intestino y eleva tu calidad de vida al máximo
¿Tenes dificultad para bajar de peso, hinchazón de manos y pies, ansiedad, depresión, malestar y distensión abdominal, dolores articulares y musculares? Estos son algunos de los síntomas recurrentes en los pacientes del doctor Facundo Pereyra, el gurú de la gastroenterología local. Además de ser un especialista en medicina interna, gastroenterología y endoscopía digestiva, también utiliza herramientas de la medicina alternativa para arribar a un mejor diagnóstico y cura en sus pacientes. ¿Tienes problemas en el intestino? ¡Sigue leyendo!
Desarrollador del programa MD15, con más de 18 mil miembros, el experto diseñó un programa práctico y sencillo y al alcance de todos para recuperar la plenitud del aparato digestivo y la salud en general de las personas.
“Todo esto es muy novedoso, nosotros somos el primer programa de salud que organizó toda la información disponible en las publicaciones científicas y la puso a disposición de la gente. Con el programa MDB15 ayudamos a las personas a dejar estos alimentos inflamatorios y los vamos monitoreando y acompañando en todo el proceso con un asistente y una supervisión médica de fondo”, cuenta el doctor Facundo Pereyra.
La clave de todo este proceso es la microbiota o "flora intestinal". Este órgano se encuentra dentro del intestino y es menos estudiado, ya que hasta hace muy poco no los tomábamos en cuenta como parte de nuestro organismo. Dentro de la microbiota existen un conjunto trillones de microrganismos que viven en perfecta simbiosis en nuestro intestino: parásitos, hongos, bacterias y virus. Todos ellos generan cosas buenas para nuestro cuerpo, como vitaminas, ácidos grasos y hormonas (por ejemplo, la serotonina, la encargada de la felicidad, u hormonas antiestrés).
Lo más importante es que estos organismos, según el Dr. Pereyra, es que cuidan la permeabilidad intestinal. “Nuestra flora intestinal se encuentra sana cuando sus bacterias son diversas, buenas y se hallan en equilibrio”, explica el especialista y agrega: “Esto a su vez cuida de la salud de nuestro intestino”.
Por diversas situaciones, la microbiota se desacomoda, es decir que se empobrece o aparecen microorganismos patógenos. Esto suele suceder luego de estar expuesto a mucho estrés, consumir antibióticos o comer muchos alimentos procesados. En consecuencia, el intestino comienza a estar más permeable.
“Empieza a filtrar toxinas, gluten, azúcares, lácteos y alimentos mal digeridos hacia la sangre. En esta situación, los leucocitos (células del sistema inmunológico las cuales el 80% se encuentra en el intestino) empiezan a combatir esas toxinas generando citoquinas, proteínas que generan inflamación de distintos órganos y sistemas”, explica el gastroenterólogo.
Esta lucha dentro de nuestro intestino genera síntomas secundarios como caída de pelo, hinchazón de manos y cara, mareos, visión borrosa, rinitis, dolores de cabeza, ansiedad, depresión, dolores musculares, problemas en la piel, entre muchos otros síntomas. “Es sorprendente la cantidad de síntomas que pueden derivar de un mal estado de la microbiota. Es muy interesante cuando personas con enfermedades crónicas, al recuperar la salud digestiva, se sorprenden porque rápidamente consiguen el bienestar”, señala el doctor Facundo Pereyra
Si experimentaste alguno de estos síntomas, no desesperes. El programa MD15 ofrece herramientas y consejos para cambiar e incorporar ciertos hábitos de nuestra alimentación y ayudar a personas con estos síntomas digestivos.
Fase Uno
“Primero deben comenzar por limpiar el intestino, resetearlo”, cuenta el especialista. “Durante 7 a 10 días deben dejarlo descansar, eliminando alimentos que pueden estar haciéndole daño y agregar cosas buenas para el organismo. Durante esos días de recuperación las paredes se desinflaman, deja de estar permeable y la microbiota se restablece automáticamente. Dejamos que el órgano sane solo”, explica el doctor Facundo Pereyra.
Con este método, los pacientes entran en una dieta donde se eliminan alimentos como trigo, lácteos, azúcar, mate, café, alcohol. También algunas frutas que inflaman por tener mucha fructosa como la manzana, la pera, la ciruela, la sandía, el durazno. Las verduras que se quitan son por lo general algunas hojas, coles y legumbres. “Durante esa semana el paciente desayunará, por ejemplo, galletas de arroz, huevo, harinas sin gluten y leches vegetales. Podría cenar pescados o carnes con polenta, arroz, verduras y frutas permitidas y grasas saludables como algunas semillas, frutos secos y demás”, describe el gastroenterólogo.
A su vez, durante esos 7 días se le suman los probióticos: alimentos o suplementos que contienen microorganismos vivos destinados a mantener o mejorar las bacterias "buenas" del cuerpo. Estos pueden ser magnesio, vinagre de manzana o enzimas digestivas. El ejercicio es otro de los grandes beneficiarios de la microbiota, así como la meditación.
Fase Dos
Luego de la Fase 1, la flora intestinal se acomoda, se desinflama y desaparecen los síntomas asociados al mal funcionamiento intestinal. En la siguiente fase, estas personas vuelven a incorporar un alimento por día, de manera que identifiquen si presentan alguna intolerancia a estos alimentos. Puede que sean intolerantes a la lactosa, a la fructosa, o que sean celíacos.
¿Puedo hacer la dieta si no tengo síntomas?
“Ahora, las personas que no tienen síntomas, pero quiere vivir una vida más sana, nuestro consejo es comer más variedad de plantas”, señala el Dr. Pereyra. “Según el American Gut Project, proyecto con el objetivo de comprender mejor los microbiomas humanos, determinó que comer 30 variedades de plantas por semana alcanza para tener una microbiota saludable. Esta dieta incluye frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas y especias. Además, recomiendan todos los días ingerir un alimento fermentado: yogur, kéfir, chucrut, kimchi, aceitunas, pepinos”, explica el especialista.
¿Cuándo comienzan a notarse los cambios?
Los cambios en personas con síntomas digestivos se notan entre el día 3 y 10. La piel mejora, se sienten mejor emocionalmente, desaparecen los dolores articulares, se deshincha el cuerpo y se baja de peso. Luego, entre el día 10 y 30, los pacientes comienzan a integrar gradualmente los alimentos para detectar al que tienen intolerancia.
“Algunas personas no encuentran ninguno, pero la gran mayoría lo hacen”, plantea el gastroenterólogo. El 25% de la población tiene intolerancia a las harinas, pero no es celíaca. Es decir que por cada 1 celíaco hay 25 intolerantes al gluten. Además, el 50% de las personas que tienen intolerancia al gluten suelte también ser intolerante a los lácteos. “Lo más llamativo es que las personas comen harina y no les cae mal. No se dan cuenta, porque el efecto va al sistema inmunológico y el síntoma no es inmediato. También sucede que tienen migrañas de toda la vida y al sacar las harinas descubren que están curados. De 12000 millones de argentinos con problemas con las harinas y solo el 0,09 lo saben”, cuenta el especialista Facundo Pereyra.
Es por esto que diseñaron un test exclusivo para que las personas puedan reconocer en su cuerpo el impacto extra digestivo de la disfunción intestinal.
¡Atención! Esta información se publica sólo a título informativo y de ninguna manera reemplaza la información que un profesional de confianza pueda darte. Antes de iniciar cualquier tratamiento debes consultar con tu médico de cabecera.