8 de marzo: ¿festejo o conmemoración?

8 de marzo: ¿festejo o conmemoración?

El Día Internacional de las mujeres trabajadoras no es precisamente un día de festejo. Se trata más bien de una fecha importante en la que se conmemoran sucesos de lucha en la historia de las mujeres trabajadoras. El evento más aceptado popularmente como su origen, es la huelga de empleadas textiles que exigían condiciones laborales dignas en Nueva York entre febrero y marzo de 1909.

María José Elmelaj

Cuenta la historia que más de un centenar de mujeres murieron como consecuencia de la represión policial por aquellos días. En 1911, en el marco de la 2da Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de Copenahue, la activista Clara Zetkin propuso que fuese un estandarte de la mujeres en búsqueda de sus derechos. Varios países del norte de Europa, Alemania, Suiza y Estados Unidos adherieron a la celebración un año más tarde.

La 2da ola feminista mundial reivindicó la fecha a principios de los años ’60 y la ONU la estableció oficialmente como el Día Internacional de la Mujer en 1975.

En este sentido, nuestro país ha sido escenario de reclamos sociales que han traspasado fronteras. Las colectivas organizadas de mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, intersex y no binaries han hecho historia.

Ya a principios del siglo XX destacaban pioneras como Julieta Lanteri, Alfonsina Storni y Carolina Muzzilli, que fueron rostro del esfuerzo de cientos de mujeres que, por casi cuarenta años reclamaron para que el voto femenino se convirtiese en realidad.

Otros hiros son el feminismo popular resultado de la crisis de 2001. Las luchas trans y travestis de los años ’90. La Campaña Nacional por el Aborto Legal conformada en 2005 y el movimiento Ni Una Menos de 2015, devenido en fenómeno mundial gracias a su propagación en las redes sociales, son un claro ejemplo de que el feminismo argentino es potencia, valentía y perseverancia

En vísperas de la conmemoración de un nuevo 8 de marzo, nos encontramos estrenando Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, lo que hace presuponer que, siempre que contemos con presupuesto, vendrán políticas públicas en pos de los derechos que faltan conquistar. Veremos. Como aparente contrapartida a todas las conquistas, sufrimos un avance reaccionario de la violencia. Somos el lugar de América de Sur con la tasa más alta de femicidios por población. 68 en dos meses y una semana. Más muertes de mujeres que días en lo que va de 2020. Desigualdades económicas, travesticidios, pobreza de tiempo y dinero son nuestras próximas batallas. Hemos llegado hasta aquí y aún falta demasiada lucha.

María José Elmelaj 

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