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Guía útil para saber qué calzado usar según la ocasión

Cada par de zapatos que escojamos tiene que tener alguna relación con nuestra personalidad, vestuario y con el acontecimiento al que asistiremos. Hay infinidad de variaciones para optar pero es importante que combinen con nuestro atuendo.

Los zapatos pueden volverse un fetiche al que adoramos en cada recorrida por la pasarela, en cada salida casual, o en esas citas previamente planificadas que nos invitan a sacar y relucir lo mejor de nuestro placard. A veces pueden representar un ADN codificado con todas las señas de nuestra personalidad y status. Otras simplemente una elección espontánea determinada por el libre albedrío al alcance de nuestra mano.

La historia del calzado es milenaria. De acuerdo a los registros podemos afirmar que quien inventó el zapato es el hombre prehistórico en un período temporal que se remonta a los 15 mil años. Esto se basa en los hallazgos de grabados rupestres realizados por grupos de arqueólogos en los que se verifican imágenes que representan a hombres con una especie de botines y una mujer que calza algo parecido a unas botas de piel.

Según los relatos, escritos y documentos, el origen del calzado comenzó con la sandalia. En el Antiguo Egipto se confeccionaban con paja trenzada o láminas de hoja de palmera. Era de uso masculino del que estaban excluidas mujeres y esclavos.

Si bien la tendencia prehistórica, en especial en el Antiguo Egipto en el período antes de Cristo, era caminar descalzo ya que se le daba un uso estrictamente  ceremonial a la sandalia, con el paso de los siglos empezó a concebirse la necesidad de resguardo de los pies, en especial, de las tropas que integraban los ejércitos de la antigüedad que debían cubrir enormes extensiones en sus desplazamientos.

Pero luego de la practicidad y la instrumentalización del calzado con el mero fin del cuidado se pasó, con el advenimiento de la modernidad, el consumo y el auge de la estética, a la industria de la moda que trajo una explosión de modelos clasificados según los tipos específicos, ornamentos y los sectores sociales a los que se buscaba captar.

Es así que en la era moderna el histórico calzado vivió un proceso de revolución en su fabricación, primero en serie y luego por nichos, que provocó un salto exponencial en su oferta. En este sentido, si nos remitimos al calzado femenino éste se suele clasificar en tres categorías por el tamaño de sus tacones: plano (sin tacón), de medio tacón y de tacón alto.

Millones de zapatos podrían dividirse en 3 grandes grupos: planos, medio tacón o tacón alto.

Si tenemos que elegir qué ponernos para ir al trabajo u oficina, las opciones recomendadas  coinciden en dotar de comodidad a quien las use. Para sobrellevar las horas de la rutina laboral se aconseja un zapato con tacón bajo o medio. También son muy útiles las zapatillas. En el caso del zapato, se puede inclinar por uno que sea puntiagudo, o un estilo botín, lo que te hará lucir apropiada para tu trabajo y que te sientas cómoda.

Opciones para días más frescos de trabajo. Foto: Pinterest.
Opciones cómodas de verano, para la oficina. Foto: Pinterest.

En caso de que se nos presente una salida informal, para caminar un rato o ir a tomar algo, lo más apropiado puede ser usar zapatos sin tacón, los cuales nos harán disfrutar del paseo y no padecerlo. Los hay de diversos colores y texturas que de acuerdo a tu gusto y atuendo podrás comprar y sin duda alguna serán tus zapatos favoritos para salidas

Estos zapatos sin tacón son ideales para el entretiempo. Foto: Pinterest.

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Cuando nos invitan a un evento formal, existe un consenso entre diseñadores de ropa que lo más natural es utilizar zapatos formales. Los zapatos de tacón clásicos nunca fallan en este caso. Los negros son los más versátiles, pero también puedes llevarlos en otros colores para darle ánimo a tu outfit. Los stilettos también son una excelente opción si buscas más drama e impacto. 

Unos stilettos deben ser un básico en tu armario. Foto: Pinterest.

Si se trata de un encuentro informal, no están bien vistas las zapatillas de deporte,  o zapatos totalmente transparentes en resina o plástico. Sí puede caber en un estilo casual chic el uso de tacones, sandalias o zapatos planos cómodos o hasta zapatillas casuales.

Juliana Awada, la reina del estilo, ama las sandalias chatas. Foto: Instagram

Más allá de la ocasión, los consejos de los expertos en moda es que los zapatos deben ser un complemento y no una continuación del look. De otra forma, pueden volverlo demasiado aburrido y sin vida o, por el contrario, crear demasiado ruido y hacerlo exuberante y exagerado.

Pero siempre recuerda que estas son sólo recomendaciones, no existen reglas que se antepongan a la principal: ¡usa lo que te haga sentir cómoda y no fallarás en ninguna ocasión!