Mamá Femme: Nidia Pérez, la abuela influencer se confiesa

Mamá Femme: Nidia Pérez, la abuela influencer se confiesa

La abuela influencer se animó a contestar todas las preguntas. Un mano a mano imperdible para inspirar a todas aquellas mamás 2.0.

Pilar Escariz

Tuve el placer de conocer mejor a Nidia Perez, “la abuela influencer” (si no la seguís, hacelo en Instagram ella aparece como @nidiaperezr). Este personaje que irrumpió Instagram con frescura y risas mostrando un costado glam de la adultez y el abuelazgo. Pero, cuando la ves de cerca, es mucho más.

Coach de vida (y muy buena en lo que hace), mamá de 5 y abuela de 2, Licenciada en Comercio Exterior, profesora de Educación Física, coach y la lista sigue… es más, como ella misma dice, nunca se va terminar de definir.

Solidaria y natural, en el medio de nuestra entrevista pude apreciar su calidez personal. Dona 10 kilos de carne todas las semanas a “Los Hijos de la Virgen” unos chicos mendocinos que se encargan de dar almuerzo a personas en situación de calle en la peatonal todos los sábados (a los cuales obviamente les invito a conocerlos).

Una hora duró la parte “off the record”, varias más la charla personal, donde nos regaló a Ailén de @flai_fotografia y a mí una perspectiva nueva y hermosa de la vida.

Me animo a transcribir de esa hora “off the record” sus pensamientos centrales:

-En toda la búsqueda de ser mamá y trabajar creo que ahora se piensa mucho en la crianza, mucho más que antes... Lo que me lleva a preguntarte, ¿cómo viviste vos tu maternidad?

-Yo viví la maternidad con 5 hijos, muy seguidos, el más grande hoy de 29 y el más chiquito 22. Trabajaba de sol a sol, criaba a mis hijos, los llevaba a la escuela, a fútbol, danza, flamenco. No puedo decir que fue dura, pero cuando miro atrás digo: "¿Cómo lo hice? Y tengo flashes de estar viniendo arriba de la camioneta y tomando café porque no me daba el tiempo para parar, porque no llegaba.

Creo que todas tenemos el carnet profesional de tanto llevar a los chicos a todos lados.

Sí, Pero para mí fue todo una elección.Elección hacerme cargo, no tener transporte y siento que fui una mamá presente, arreglando los horarios con el trabajo en la medida de lo posible, porque pude disfrutar de mi maternidad, disfruté de mis hijos. Sí claro que estaba agotada, claro que por momentos estaba cansada. Pero ahora que soy abuela y que veo como hijas viven la maternidad, veo que está traspasada por un cambio generacional, porque culturalmente hay muchos cambios. Hoy, hay un cuidado con el lenguaje, con los temas que se hablan. Siento que esta época traspasada por tecnología, por la información, por las redes sociales, son otras mamás que tienen otras cosas para hacerse cargo.

Ayer me reía con una amiga de los grupos de WhatsApp de las mamás de la escuela y yo en mi época no tenía eso.

¡Es un arma de doble filo hermosa esa! Donde si tenés suerte, como es mi caso, formás tu tribu y terminan siendo tus mejores amigas.

En mi época no existía el WhatsApp, si el celular, pero yo me bajaba el primer día en la escuela y por mis tiempos con mis trabajos le decía a la maestra “Mirá, yo soy la mamá de Martín, de tun, tun, tun". Ellos te tienen que respetar y venir impecables, este es mi celular si algún día te faltan el respeto o pasa algo grave, llámame. No voy a participar de reuniones de padres porque no tengo tiempo para perder, listo, chau.” Tuve suerte de que me tocaron chicos tranquilos.

-Muchas veces nos volvemos a sentir primerizas y nos sentimos perdidas, nos miramos y vemos como les enseñamos y que cosas traemos ¿o no?

Las madres cuando tenemos hijos pequeños muchas veces, te diré el 99,9%, tratamos de evitar que nuestros hijos sufran, que les pasen cosas y tratás de protegerlos y siempre es un ¿cuándo dejo? Y ahí está, a veces que se traguen una parecita está bueno. Y, ¿vos sufrís? Sí ¡y sufrís más que ellos? Sí, pero te tenés que aguantar.

-Es la vida de ellos ¿o no?

Sí es la vida de ellos, pero no dejás de ser madre nunca. Y te lo dicen ellos. Yo me sentí despedida de un trabajo que tuve durante muchos años, un trabajo donde durante muchos años sos todo, la teta, la vida entera, y después van creciendo y en la adolescencia sentís el primer corte, al menos lo que a mí me pasó, pero seguís en contacto. De más grandes, es más violento, te dicen: “Es mi vida, vos no sos quién para meterte” y tienen razón.

Sentís que te despiden de un trabajo de un día para el otro, ¡sin indemnización! y si vos no estuviste atenta y seguiste trabajando en vos misma es una etapa durísima.

Vos seguís trabajando igual, desde otro lugar, te quedó un vacío de horas, donde tenés el desafío de reinventarte. No dejés nunca de ocuparte de vos ese es el mejor ejemplo que les podés dar.

Muchas veces no es cantidad de horas, sino calidad.

La pregunta más importante que siempre me hago es: “¿Esto que estoy haciendo me trae paz?” "¿Te trae paz seguir trabajando cuando lo chicos son pequeños?" "¿Te trae paz estar en tu casa?".  Creo que una mamá con paz sea que trabaje o no puede criar hijos más sanos que una mamá full time que no está en paz consigo misma y lo mismo del otro lado ojo. Cansada y con problemas vas a estar siempre, el tema es que cumplas tu rol en paz desarrollándote como ser humano siempre.

Vas a estar siempre para ellos, sea como sea. En distintas etapas, pero nunca vas a dejar de ser mamá.

-¿Cómo se siente cuando ese ser que creás toma su propio camino?

Ahí tenés que practicar la aceptación. Aceptar sin sufrir y sin querer cambiar el camino. Y ahí los hijos se vuelven en maestros de nosotros mismos. Yo creo que ahí es donde esta generación aprecia un poquito más que nosotros la pasión y da libertad para eso a sus hijos ya no es el quiero que sea tal cosa es que te apasiona y vamos por ahí. Por ejemplo, me paso con el más chico en mi casa no se negociaban dos cosas deporte e inglés. Y el practicaba tenis y un día me dijo no quiero jugar más al tenis. Bueno que vas a hacer, quiero hacer rugby (y el rugby y el boxeo era prohibidos por el miedo que le tenía a que se lastimara). Y ahí lo tenés todavía juega al rugby y no falto nunca a un partido a pesar de que sufro en cada uno, llevo mi botiquín tipo médica y bueno.
Los padres, a veces, le cortamos la pasión a nuestros hijos por miedo. Y me voy a poner a llorar cuando te lo diga, una madre y un padre cuando crecen y vuelan solos lo único que quieren es volver a ver a su hijo. No importa si lo traen borracho, no importa si llega tarde, pero queremos verlos, tocarlos; porque no hay amor más grande. Y ahí es cuando les digo: ¡Avísenme! ¡No te cuelgues! Solamente quiero saber que estás, quiero volver a verte.

¿Y cómo es eso de tener a tu hija a mucha distancia?

Terrible (risas). Cuando decidió irse fue una de las cosas más duras que tuve que pasar, se fue con 19 años a estudiar y vivir en Barcelona, ahora es mamá allá y la extrañas y ya ser abuela es como "cortá y empezá otra nota”. Ya pienso más en la nena que en ella, antes era: "¿Cuándo venís?" y ahora es: "No podés venir, pero ¿y la nena cómo hacemos, cómo la veo?

Perder el abrazo, perder la kinesis, es lo más difícil por más comunicaciones que existan ahora.

¿Y es tu única nieta?

No, mi otra hija también es mamá, ella trabaja es profe de yoga pero mi hija de España es mamá full time porque no pudo seguir la facultad porque no le dejaron llevar la nena a las materias que tenía que cursar. Y encima está lejos porque si no yo la cuidaría, total me echaron de madre venga el trabajo de abuela. Y ella siente toda esa presión de ser mamá 24 horas que muchas veces no es fácil.

Hay mucha falta de acompañamiento por falta de las instituciones en ese sentido, con muchos espacios de trabajo o estudio donde encontrás este tipo de trabas para el desarrollo de la mujer como mamá. Y ahí está el hecho de reinventarse.

Es constante ese reinventarse. A mi me pasó cuando dejé a mi hija en Barcelona, desarrollé un mioma en el útero que me tuvieron que sacar, parecía embarazada. Para mí dejarla fue un duelo. Y ahí empecé a estudiar coaching y después esto de ser influencer me tiene súper ocupada.

¿Y la pareja?

No hay que descuidar el matrimonio o la pareja si tenés la suerte de tenerla. Dos horas, no más, para los dos, para estar juntos y disfrutarse. Una vez cada 15 días. Porque el que queda cuando te echan del laburo de mamá es él, y el rencuentro está bueno después porque somos distintos pero los mismos. Después de todo es tu compañero de vida. Y si no tenés, date tiempo para buscarlo y respetate como mujer porque a mí me pasó y hoy ese es mi compañero.

¿Hay un gran cambio de paradigma en estos tiempos?

Tal cual. El cambio de paradigma creo que está en el dialogo que se plantea cuándo tenés un hijo. Cuando los dos se sientan y barajan de nuevo todo, sus individualidades, sus tareas sus trabajos para compartir la crianza de los hijos en paz. Y en ese hablar mantener el cariño.

Sabés que esta bueno como ejercicio: ¿Qué voy a hacer hoy para regar mi pareja? Y no voy a esperar a que vengan lo voy a empezar yo y voy a ser protagonista en vez de quejarme y esperar recibir. Simplemente dar. ¡Yo me acuerdo de que le mandé un telegrama hace 23 años y ahora es gratis comunicarse! Vas a envejecer con él, él te va a traer la taza de té cuando estés enferma.

Última pregunta, ¿qué mensaje te gustaría darles a tus hijas como mamás?

Siempre, siempre les he dicho (aunque esto es un tema de creencia) que sean independientes. Que no toleren ningún malestar, que se puede elegir mal y volver a elegir y que si eligieron bien sean felices. Que todos los días se pregunten: "¿Esto que estoy viviendo me trae paz?". Si te trae paz seguí adelante pese a todo, y si no ¡cámbialo! ¡Hemos venido a estar en paz y ser felices! Porque cambiar el afuera no existe, existe cambiar uno mismo en otra dirección. Y siempre tengan algo colgado como un collar una pulsera lo que sea, y cuando te sentís muy mal pensar “esto también pasará” y agarrarte a ese collar y cuando te sentís muy bien “esto también pasará” porque pasa lo malo, lo bueno y todo eso hay que disfrutarlo porque pasa muy rápido, no hay que comerse ningún personaje, si me preguntás a mí no le doy bola a los likes porque todo pasa y lo importante es disfrutarlo.

Pilar Escariz
 


 

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