Diez verdades sobre la menstruación
1. No nos incapacita. Seguro, no es que sean los días más cómodos ni esperados del mes, pero estar menstruando no nos vuelve seres inservibles incapaces de tomar decisiones racionales o funcionar como seres humanos normales. Al contrario, seguimos haciendo todo lo que hacemos siempre, nada más que con ganas de llorar ante cosas aleatorias, hambre feroz y dolor de útero.

2. El dolor es intenso. No sé cómo explicarle a alguien sin útero cómo se sienten los dolores menstruales, pero lo más cercano que se me ocurre es como si alguien agarrara tus órganos internos y los estrujara cual trapo. Reiteradas veces. Durante 4 a 7 días al mes. Así que perdón si no soy lo más simpático del mundo durante esos días, pero a veces los calambres son más intensos de lo que se imaginan.
3. No tenemos hambre, tenemos hambre. No estamos hablando de hambre normal, sino de HAMBRE. Hambre nivel "acabo de terminar de almorzar y ya quiero almorzar de nuevo" o "me acabo de comer medio kilo de helado y ahora quiero un pancho con poncho". Cuenta la leyenda que las calorías ingeridas durante tu período no cuentan, así que dale para adelante con los antojos.

4. Los niveles de energía son impredecibles. En mi caso, funciono casi normalmente, excepto que de a momentos me quedo literalmente sin energía y necesito dormir, donde y cómo sea. Igual, por lo general no es nada que una siestita de 15 minutos no solucione. Pero entiendan: no estamos inventando, nuestro cuerpo verdaderamente nos pide más descanso.
5. Nos ponemos más sensibles. Cúlpenselo a las hormonas, pero sí, la menstruación nos pone más sensibles. Algunas se ven más afectadas que otras por esto, pero en general todas estamos un poco más susceptibles. Lo que de ningún modo invalida nuestras emociones (para todos los fanáticos de preguntar "¿Qué pasa? ¿Te vino, que estás tan sensible?). Reitero: podemos estar llorando porque el labrador en la publicidad de papel higiénico está tan feliz, pero igual seguir siendo seres racionales e inteligentes. Es contradictorio, pero es así.
6. Tenemos dos modos: súper cachonda o "no te me acerques a menos de 2 metros a la redonda". Aunque también está el punto medio de "abrazame mientras lloro sin motivo aparente".
7. El síndrome pre-menstrual es real. Así que no se sorprendan si de repente nos morimos de hambre, o tenemos cambios de humor inesperados, o dolores de cabeza, (o de útero, de espalda, etc. etc.). Sólo sean pacientes y comprensivos.
8. Ser mujer en edad fértil es CARO. Las toallitas y tampones son toda una inversión, a la que en muchos casos hay que sumarle algún tipo de analgésico. En algunos países los productos higiénicos para mujeres están exentos del IVA, aunque son muy pocos los que otorgan este beneficio.
9. Las publicidades de toallitas mienten. Todo bien, pero no hay forma de que me ponga un pantalón blanco híper ultra achupinado justo cuando me viene. Es como ir a pasear a una panadería cuando estás intentando hacer dieta: ¿qué necesidad hay de tentar al destino?
10. Los eufemismos sólo son aceptables si tenés 15 años o menos. "La maldición", "esos días" y "la visita" sólo son válidos si todavía no superás la pubertad. Después de eso, las cosas por su nombre: menstruación. Aplíquese también al contrabando de toallitas/tampones: la mitad de la población mundial las necesita, ¿así que por qué tanto secreto?

