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Un día con...Estela Perinetti

Enóloga, asesora vitivinícola, madre, deportista...Conocé cómo es un día en la vida de una las mujeres más destacadas de la vitivinicultura mendocina.
Foto: Jose López/MDZ Femme
Foto: Jose López/MDZ Femme

Segura y sin filtro, Estela Perinetti es toda una fuerza a ser reconocida. Enóloga, asesora, madre de 3 y deportista, Estela es una de las winemakers más reconocidas de la provincia, además de una de las primeras mujeres en el rubro en Mendoza.

Enóloga de Luca Wines y La Posta Wines, asesora vitivinícola de Familia Cassone y a punto de lanzar su propio vino, el CV de Perinetti es difícil de resumir: graduada en los 90 de Ingeniera Agrónoma, Estela originalmente pensaba dedicarse a la producción de frutales. Pero su talento innato para la vitivinicultura, fomentado por su larga historia con el vino gracias a sus abuelos, la terminaron llevando a la enología. 

Se especializó en Italia, Francia, España y California, habla 4 idiomas, fue la primera mujer en trabajar en vitivinicultura en el ámbito privado en Mendoza, y además está casada con 3 hijos y ama el deporte.

Con tantos compromisos profesionales y personales, ¿cómo es un día en la vida de Estela Perinetti?

"Arranco a las 7: cuando tenés chicos que van a la escuela no te queda otra. Los llevo y de ahí me voy a la bodega o a la finca, dependiendo de la época. Normalmente, me quedo de corrido en la bodega y vuelvo tipo 18, excepto en época de cosecha, durante la cual no tenés horarios: dependés de los camiones, estás siempre de guardia. Yo soy bastante obsesiva con los detalles, y sé que lo que no hacés en la cosecha después no lo arreglás, entonces también voy a la finca, y estoy un poco en todos lados".

Madre de dos nenas y un varón, el (poco) tiempo libre de Estela va dedicado a ellos: "Cuando llego a casa me dedico a mis hijos: a llevarlos a algún lado, a hacer las tareas, o por ahí hacer algún trámite personal como ir al médico. Pero idealmente me dedico a mis hijos y a mi casa. Igual no soy de las madres que les están encima: ya son grandes y tienen sus obligaciones y responsabilidades, y tienen que asumirlas desde chicos". 

"A veces como padre lo único que necesitás hacer es estar: sin hacer nada, tal vez estar en casa, o ir a verlos a un acto, pero estar ahí para ellos".

El gran momento familiar, en la casa Perinetti, es la cena: "Para la cena me encanta cocinar, aunque no suelo tener mucho tiempo. Pero siempre me gustó, creo que algo de la cocina tiene que ver con la enología. Me gusta mucho la parte química, las reacciones -sobre todo en repostería, que tiene mucho de química-, y además tengo facilidad, me arreglo con tres o cuatro cosas que encuentre en la heladera. Además a mis hijos les gusta también, así que siempre tengo algún ayudante, y a veces cuando no estoy ellos cocinan. La cena es familiar, siempre".

Además de la enología y su familia, hay otra gran pasión en la vida de Estela: el deporte."Dos veces por semana ando en bicicleta, esa es mi escapada. Soy re deportista, sábado y domingo estoy todo el día en la bici. Salgo con un grupo de entrenamiento con el que entrenamos para competir. Ya no corro mucho porque tengo muchas actividades entre semana, y para correr tenés que tener una preparación tremenda y sacrificar mucho tiempo con la familia, o te arriesgás a lesionarte. Pero cinco días por semana al menos trato de hacer ejercicio; me llevo la bici y ando alrededor de la bodega o corro. 

"Trato de incorporar el deporte cada vez que puedo, es un desenchufe, mi tiempo, mi espacio: me divierte y por un rato no pienso ni en la bodega ni en los chicos ni en nada".

Para los días de entrecasa, su gran hobby es leer. ¿El género favorito? Las novelas históricas.

Esas mujeres modernas

La situación de Estela es la de muchas mujeres en la actualidad: no sólo tienen altos cargos y trabajos sumamente demandantes, sino que además tienen familia y una casa de la que, aún, se espera que se hagan cargo, al menos mayoritariamente. Sobre esto, Perinetti es clara: "Hoy en general las mujeres, por un tema cultural, estamos en una etapa en la que podemos hacer, al menos en la cultura occidental, cualquier cosa: ser presidenta, madre full time -aunque hoy hasta está mal visto-, hasta la mejor del mundo en tu profesión; pero por otro lado seguís teniendo la responsabilidad, en gran parte, de la casa y de los hijos. Además los chicos hoy tienen miles de actividades, y si no las hacen queda como si no les estuvieses dando una oportunidad. Pero a veces siento que nos llenamos demasiado el tiempo libre". 

"Tenés que tener un tiempo dedicado a vos y nada más a vos para hacer lo que te gusta, porque si no te volvés loca".

"Me encantaría que mis hijos hicieran 100 actividades, pero no voy a dejar de trabajar -ni sería saludable dejar de hacerlo- para estar de un lado a otro con ellos. Una sacrifica un montón de cosas, pero hay ciertos tiempos que hay que guardarse".

Sobre el delicado balance entre familia y trabajo, Estela hace lo posible para hacerlo funcionar: "El tema es que además de la rutina tengo bastantes cosas de trabajo social dentro de la empresa, y eso a veces te descalabra la agenda, pero mi familia ya está acostumbrada. Por lo general, al menos una vez en la semana tengo algo a la noche, aunque varía con la época. A eso sumale los viajes que hago por trabajo: unas cinco o seis semanas estoy afuera, que es bastante cuando lo sumás a los dos o tres meses de cosecha, en los que no existís o existís poco. Y cuando sumás, son cinco meses en los que no estás. Por suerte mis hijos ya están acostumbrados, pero no les encanta que viaje tanto. La parte social, de viajar o de hacer de anfitriona a invitados, es divina, pero consume mucho tiempo, así que si a algunos de estos eventos puedo llevar a mis hijos, los llevo".