¿Sabías que no existe una crema hidratante ni humectante?
Para que se entienda mejor el concepto debemos comprender que nuestra piel se recambia por estratos, que parten desde una capa basal de células madres; que contienen en su ADN toda la información, pero necesitan nutrientes para dar vida a células en optimo estado. Estas células hijas van siendo empujadas hacía la superficie exterior, y en su camino van realizando distintas actividades. En las capas profundas tenemos un 70% de agua, y en la superficie de nuestra piel, necesariamente no supera el 10% la concentración de agua; el resto son lípidos y proteínas que sellan y nos protegen del medio ambiente.
Hasta los 7 años de edad, por lo general, la piel se encuentra en estado natural o eudérmico; es decir cuenta con un equilibrio perfecto entre agua y lípidos, y forma en la superficie lo que conocemos como manto emulsionado, que nos protege y aísla del medio. Cuando este equilibro comienza a perderse por distintos motivos, como hábitos alimenticios, cigarrillo, sedentarismo, estrés etc. aparecen lesiones, sensibilidad en un principio y va agravándose hasta expresarse como eccemas, acné, dermatitis, edema, celulitis etc.

Lo cierto es que nuestra piel, absorbe y fija agua en su estructura intermedia o dermis a través de su adhesión a moléculas ya conocidas como el colágeno y el ácido hialurónico, entre otras. Estas estructuras se forman y regeneran de los nutrientes que consumimos a diario.
Entonces, la piel es sellada y posee una hidratación y humectación directamente proporcional a como es nuestra alimentación, la cantidad y calidad de líquido que consumimos y los hábitos de vida que tenemos.
En nuestro caso en particular, debemos considerar que en Mendoza el clima tiene una influencia muy marcada en el aspecto de nuestra piel (podemos observar que en los días de viento zonda en el llano, nos enfrentamos a una humedad ambiente menor al 10% durante varios días y/o semanas y biológicamente la piel no alcanza a reparar sus mecanismos de protección, y antioxidantes, dando como resultado alergias, prurito, eccemas, dermatitis etc. ).
En el caso, por ejemplo, de un fumador, este pierde 25mg de vitamina C, por cada cigarrillo, es decir debería consumir el jugo equivalente a mas de 20 naranjas para compensar el daño provocado por los radicales libres que generan las toxinas de un solo cigarrillo.
La pregunta mas reiterada es: ¿Sí consumo dos litros de agua por día, por que mi piel esta tan deshidratada?
Si bien, ese agua tiene para nuestro organismo un efecto drenante, detoxificante y desintoxicante, fundamental por supuesto pero no es el agua que llamamos de imbibicíon cutánea; ya que para fijar agua dentro de las estructuras de la piel, necesitamos de enzimas, amino ácidos, lípidos, ácidos fisiológicos etc. Y este tipo de sustancias solo las podemos conseguir con los alimentos y líquidos que ingerimos, en estado natural y orgánico. Y no podemos considerar jugos o gaseosas bajas calorías o similares como hidratantes.
Es por eso que, los productos tradicionales denominados cosméticos, tienen la única función de preservar las estructuras cutáneas, los cosmecéuticos son iguales pero tienen una concentración mayor en la cantidad de activos permitidos, y por lo tanto pueden generar una modificación en general a nivel óptico de las estructuras cutáneas, logrando un efecto más sedoso, turgente o luminoso a nuestros sentidos, que se mantienen en tanto continuamos aportando el producto, pero no traspasan la capa córnea externa o mas superficial de nuestra piel, de hecho los denominados tratamientos de “velo de colágeno” o similares, simplemente se adhieren a la superficie de la piel y fijan agua del medio ambiente (por ser una molécula muy higroscópica), pero en ningún momento ese colágeno reestructura o puede pasar a formar parte del colágeno intradermico, es decir los “rellenadores de arrugas” solo existen de uso médico y es necesario inyectarlos para poder lograr un efecto relleno.
A mitad de camino podemos optar por tratamientos no invasivos como la radiofrecuencia y electroporación para mejorar los resultados, y ver efectos más rápidos. Y finalmente dando un salto a esto encontramos los denominados nutricéuticos y cosmética genética que actúa directamente a nivel de las células madres del tejido cutáneo; protegiéndolas en algunos casos o modificando la expresión genética y por tanto sus proteínas resultantes y generando así tejido completamente nuevo, con resultados mas estables y duraderos.
Ctra. Gabriela Maschi, encargada del departamento de dermato cosmiatría en Leo Cut.
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