Hoy en el Diván de la Moda, JK de pie
Terapeuta: Jessica Kessel
La visitamos un frío día de julio. El más frío del mes.
El barrio de San Telmo estaba empezando a llenarse de sombras, aún siendo medio día en un día cualquiera.
Por fin iba a conocer el local de Jess en San Telmo, del que tanto me contó. No había podido ir antes.
A ella la conocí de casualidad en el BAFWEEK P/V 2014. Había ido a ver algunos desfiles y pasé por los stands de diseñadores que habían sido convocados para esa ocasión. Desde lejos divisé mis zapatos que tanto había soñado. Los había visto en una foto, no me acuerdo dónde, y apenas los miroteé corrí al lugar.
Por supuesto me los llevé encantada de amor y no supe, hasta el final, que quién me los estaba vendiendo era la mismísima Jessica Kessel. Una amorosa, con su mamá, acompañándola en la difícil tarea de estar 5 días full time, de pie, en el evento.
Después quedamos en contacto y fui espiando una personalidad encantadora, fuerte, joven, con empuje y mucha mucha cumbia.
Los de ella son esos zapatos atemporales que siempre van a usarse, porque no son tendencia, son estilo. ¡Tienen que conocerlos!
Acá les transcribo la terapia de una joven diseñadora de Capital Federal, que está rompiendo paradigmas y que, poco a poco, va ganando terreno y prestigio.
-María Malgor: ¿Qué significa la moda en tu vida?
-Jessica Kessel: No la vivencio como abrir una revista y ver "moda". De hecho la moda me incomoda.
Desde muy chica traté de usar las cosas que me gustaban, que fueran distintas. De hacer otra búsqueda.
Por supuesto que miro desfiles, las campañas más importantes, los lookbooks y eso me genera un montón de cosas.
Me cuenta mamá que cuando era chica, y hacían zapping yo escuchaba una música o algo, y era un desfile y gritaba ¡Dejá, dejá que quiero ver! Y era re chiquitina. Como que ya tenía cierto gusto o atención.
Siempre fui muy observadora. Lo que nos pasa a todas las chicas, ¿no? Eso de hacerle la ropita a la Barbie.
Pero hoy no lo vivo como el consumo de tener lo último, sino que exploro más a fondo para encontrar el color, la forma, la comodidad, el estilo que hablen de mí.
-MM: ¿Esto te pasa en tu trabajo, o también lo llevás a tu vida diaria?
-JK: Uno va formando su personalidad, y eso lo llevás a tu diaria. Sabés que te hace sentir más cómoda, con qué te identificás más, dónde estás más cómoda.
Y eso lo llevo a mi marca, con la que ya llevo 3/4 años.
-MM: ¿Sentís que los diseñadoras y las revistas que te eligen que están validando de alguna forma?
-JK: Creo que la propuesta diferente, la propuesta JK se consolidó.
Están buscando lo diferente, y eso lo estoy ofreciendo.
Lo noto en la gente de la calle que pasa por la vidriera y dicen: "¡Qué elegante, qué distinto!". Todo eso me hace notar que hay cierta consolidación, ¿no?
-MM: ¿Cuándo armaste tu marca, qué buscabas?
-JK: La primera vez que dije: "Voy a hacer zapatos" mi psicóloga me cargaba; porque siempre fui muy fanática del calzado. Yo iba caminando y veía zapatos en las vidrieras y decía "esos zapatos los amo y los tengo que tener". Cosa que no me pasaba con otras prendas.
Siempre buscaba lo distinto. Y me pasaba dándole vueltas a la idea. Veía que muchas marcas líderes copiaban, que las propuestas se repetían, y me propuse estudiar con un maestro zapatero.
-MM: ¿Con esto de la culpa y la banalidad de la moda, pensaba en el fast fashion? ¿Tu marca no tiene nada que ver, por lo que entiendo?
-JK: Pensá que para que exista un sólo par de zapatos intervienen un montón de personas. Tenés el diseño sobre la horma, el que corta el cuero, comprar insumos, el armador, etc. Hay muchos pasos a seguir que la realizan personas conocedoras del tema.
Hay un trabajo de fondo que tiene historias, dónde pasaron mil cosas antes.
Yo quería ofrecer un zapato artesanal; ¡No significa que voy contra la moda eh!
La palabra moda es muy abarcativa y muy vacía a la vez.
Me gusta, no soy snob, quiero pertenecer. Pero, hoy la industria creció tanto, que en algunos casos se perdió la identidad. Es difícil identificar quién la diseñó.
Todo es tan industrial, y abunda; pero trato de ofrecer algo más auténtico.
-MM: ¿Tu interés por la moda es hereditario?
-JK: Mi abuela era diseñadora, modista y en casa sí había una carga fuerte dónde se hablaba de ella, y mi mamá me hacía ropa.
Veía las revistas que ellas tenían, y creo que eso pudo influir.
Pero no sé si es algo que tenía decidido desde siempre. A los 15 quise diseñar y me metí a estudiar con Caro Aubele.
Ahí nació mi gusto por buscar mi propio gusto. Empecé a jugar con mis elecciones. Y elegí hacer mi propia línea de calzados.
Empecé con mucha pasión y con mucho miedo. Es todo un desafío poner lo que te gusta en un objeto.
-MM: ¿Creés que el común de la gente entiende, realmente, de qué va la industria de la moda?
-JK: Creo que hay de todo. Está el que busca la prenda de la temporada, y el que busca algo que lo identifica.
Todo es medio fast fashion, en realidad porque ves algo que te gustó, entrás lo comprás, lo pagás y lo usás esa noche en alguna cena que tenías.
Hay que diferenciarlo con el consumo en general. Hoy desde la comida hasta en la ropa hay miles de lugares súper industriales y competitivos .
-MM: ¿Sentís que eso hace que se valore menos tu producto?
-JK: Siempre te encontrás con el que te dice que tu producto es excesivamente caro, o pide descuentos.
Cuando ponés el precio tenés en cuenta un montón de ítems, no es caprichoso el valor; pero intentamos llegar a todos.
-MM: Cuándo comienzo con este conflicto siento que existe el consumo por tal, y no por necesidad dónde no hay una búsqueda de identidad o desarrollo, y de daña a la gente "chiquita" que recién comienza.
JK: En realidad creo que todos somos víctimas del consumo masivos.
Es parte de la realidad actual. Yo también entro a Zara y compro sin pensar en el detrás.
Uno no es consciente. Hablándolo con vos vos, sí. Pero no lo llevamos puesto en la mente. No pienso: ¿necesito este zapato negro?
Yo quiero generar un producto que te genere la necesidad de tenerlo ya, y poder usarlo siempre, todo el tiempo. Que sea atemporal.
-MM: ¿Dónde te inspirás?
-JK: En cualquier lugar; por ahí veo una señora en la para del colectivo y su actitud, su paleta me lleva a penar en opciones .
A veces una casa, también me lleva a crear. Voy caminando y veo algo que me saca de mi pensamiento cotidiano. Eso es lo que trato de plasmar en mi diseño.
Tampoco lo pienso mucho, ahora que me preguntás trato de explicarlo y lo noto, no?
-MM: ¿Vos notás que desde la imagen participás en dar un mensaje diferente?
-JK: Si, es esto de no ser un "fashion victim". A mucha gente le pasa esto de querer aparentar o pertenecer.
Y mi mensaje difiera de eso. No estoy atenta a ver qué hacen los demás, porque generalmente genera sentimientos feos. Miro hacia adelante.
-MM: ¿Lo tuyo lo tomás como algo artístico, o es un oficio?
-JK: Yo soy una diseñadora de zapatos, dueña de una marca.
Es mi trabajo; aunque no lo siento como una obligación o pesadez. Me genera placer. Estoy haciendo algo que me apasiona, y cada vez que estoy haciendo algún diseño nuevo, que voy a ofrecer una novedad me entusiasmo un montón. Me lleno de nafta; más allá de que en el proceso surjan inconvenientes; lo que es lógico.
Mi primer declaración de amor a esto fue cuando me puse mis primeros zapatos. Ahí entendí todo el proceso y lo amé.
Sigo defendiendo, cada vez que me siento a diseñar un modelo nuevo, por dónde voy, qué busco, qué es lo que a mí me genera esta satisfacción para llevarla a un zapato.
Todos tenemos una mirada artística; y entrar en comunión con ellos me ayuda a mantener viva esta cosquilla en la panza por lo creativo, por el movimiento, en sí.
-MM: ¿Tenés pensado sumar algo a tu línea, tomar otro camino?
-JK: Durante mucho tiempo estuve pensando qué era lo que quería hacer , qué quería llevar a cabo. Y pasé por ese proceso que transitamos casi todos dónde crees que encontraste lo que te gusta, pero después de un tiempo te pinchás .
Y cuando apareció esto empecé a sentir que cargo nafta todo el tiempo. No me cuesta nada. Estoy embaladísima.
No tengo tiempo de pensar adónde voy a seguir; me veo en esto. Igual pueden surgir cosas nuevas y necesidades distintas. Aún me quedan muchas cosas para hacer con esto.
-MM: ¿Vos usás tus zapatos?
-JK: Es que así empecé: ¿qué quiero ponerme? Y me los imaginé.
Sólo uso mis zapatos, porque son lo que más me gusta. Me fascinan.
Tengo alguna que otra zapatilla, o zapato de colección( de Ferragamo, de Marc Jacobs, unos de raso de Dior), pero en mi día a día voy con los diseñados por mí.
-MM: ¿Cómo elegís tu ropa?
-JK: También busco originalidad, diferencia.
Sigo usando ropa de hace mil años. No me importa si está de moda. Me sigue gustando igual que el día que lo compré.
A mí me sigue gustando el rosa, la puntillita, todo lo que usaba cuando tenía 15 años.
-MM: ¿Qué pensás de la palabra moda?
-JK: Me incomoda. No me identifico con esa palabra. Es muy frívola.
-MM: ¿Te parece que la industria de la indumentaria es importante?
-JK: Sí, por supuesto. Es imposible que no exista.
Es algo que ya está instalado, forma parte de nuestras vidas. No se discute.
Es como Internet. Hoy leí un mensaje que decía:
Y ahí vamos por la vida, revisando el celular cada cinco minutos, viendo si hay amor o hay wi-fi, lo que aparezca primero.
Y con la ropa pasa lo mismo, hay para todos los gustos y necesidades. Por eso encuentro importante que sepamos expresarnos a través de ella. Encontrar lo que nos gusta, y dejar de lado lo que no. No ser esclavas.