10 trucos para mantener la cocina impecable
La cocina en el centro neurálgico de la vida familiar y social; es el lugar por excelencia en el que nos reunimos a charlar o tomar un café, donde los más pequeños hacen los deberes, o donde inevitablemente acaban charlando los amigos en las reuniones informales. Por todo esto su presencia debe ser impecable en todo momento, sin restos de grasa o de suciedad y, por supuesto, muy bien desinfectada.
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Para lograr los mejores resultados conviene saber cómo limpiar cada material e incluso algunos trucos caseros mucho más eficaces y naturales que los productos químicos.
Armarios como nuevos
Los frentes de los muebles de la cocina se engrasan fácilmente por eso conviene repasar las puerta, por lo menos una vez por semana, con un paño humedecido en agua con vinagre - es desengrasante y desinfectante-. Después se recomienda enjuagar la superficie con agua para eliminar el olor. Para dejar relucientes los tiradores es mejor emplear un cepillo que llegue bien a todos los recovecos y secarlos con una gamuza para sacarles brillo.
Toda blanca con detalles de acero inoxidable.
Muebles en orden
El interior de los armarios también es muy importante. Por un lado no está de más vaciarlos regularmente para retirar aquello en mal estado o que ya no nos sirva y aprovechar para limpiarlos.
Da muy buen resultado la mezcla de agua, detergente y zumo de limón como limpiador casero.
Una vez limpio es preferible dejar las puertas abiertas unas horas para que no se acumule la humedad.
Cuidar la heladera
Dentro de la heladera la desinfección es fundamental por ello es vital vaciarlo una vez al mes y limpiarlo a fondo. Vaporizar las paredes con una mezcla de bicarbonato y agua ayudará a arrastrar la suciedad y a neutralizar los olores. Si persiste algún aroma indeseable prueba dejando en su interior un cuenco con carbón vegetal.
Mesada de madera
La elegancia natural y belleza de la madera es irresistible en la cocina tanto si nos gusta el estilo rústico como si adoramos el diseño. Sus cuidados son muy básicos aunque necesarios: la limpieza será con agua y jabón pero sin humedecer en exceso la superficie; las manchas se deberán eliminar lo más rápido posible y proteger la superficie con algún barniz para evitar arañazos.
Superficies sintéticas
La gran ventaja de los materiales sintéticos es su maleabilidad y resistencia a los rayones, por no hablar de la infinidad de acabados que ofrecen. A la hora de limpiar mesadas de este material es importante evitar los disolventes o productos muy fuertes que podrían estropearlas. Es preferible apostar por un detergente neutro.
Muebles de madera.
Reavivar el acero inoxidable
Los grifos y bachas de acero inoxidable tienden a palidecer y opacar su brillo original con el paso del tiempo a causa del uso y de la cal del agua. Recuperarlo es posible si los dejas impregnados unas horas con una mezcla de vinagre y agua o incluso hacer una pasta con bicarbonato y vinagre si la suciedad está muy incrustada.
Vajilla perfecta
Los olores suelen invadir los lavavajillas si no se limpian adecuadamente; un mal cuidado también repercutirá en la limpieza de la vajilla y la cristalería. El problema es la cal acumulada; para eliminarla una vez al mes hacer un lavado con bicarbonato en vez de detergente. 
Horno impecable
Las paredes internas del horno acumulan grasa; para eliminarla lo mejor es con el horno caliente pasando un trapo humedecido en bicarbonato. Si quedan restos frota con sal.
Zona de cocción
Según el tipo de cocina que tengamos optaremos por un modo de limpieza. Si se trata de vitrocerámica o de inducción, por ejemplo, habrá que emplear un producto específico para ella frotando con un papel de cocina o con una rasqueta especial que no raye. Si es de gas convendrá sumergir los quemadores de vez en cuando en medio litro de agua muy caliente con vinagre y dos cucharadas de bicarbonato para eliminar la obstrucción de la salida del gas.
Cocina sin humos
El filtro de la campana extractora es donde más se acumula la suciedad. Antes de limpiarlo reblandece la grasa hirviendo agua con zumo de limón. A continuación, desmonta el filtro y déjalo a remojo con una mezcla de vinagre y agua caliente. Si se trata de un filtro metálico podrás meterlo en el lavavajillas.






