S.O.S: Cómo sobrevivir a las vacaciones separados
Las parejas –especialmente las más jóvenes- optan cada vez más por irse de vacaciones por separado. ¿Pero qué pasa cuando la situación se va de las manos y no sabés cómo manejarla? MDZ Femme charló con la psicóloga Eva Rodríguez para ayudarte a “sobrevivir” la separación sin que los celos se queden con lo mejor de vos.
La separación durante las vacaciones suele ser un periodo clave en la vida de pareja. Cuando uno de los integrantes decide irse por su lado –ya sea solo, con amigos o con familia- se puede generar ansiedad y cierta desconfianza por parte de quien se queda. Sin bien no se puede generalizar, ya que cada pareja es particular y única, hay ciertos puntos comunes que se presentan en estas situaciones.
Un primer aspecto clave a tener en cuenta es la solidez de la relación, que en este caso se va a expresar a través de la confianza en el otro. Según Rodríguez, las fantasías acerca de lo que puede hacer tu pareja en las vacaciones –más concretamente, estar con otra- son comunes en las relaciones, pero en las parejas consolidadas, estas no son nada más que eso: una fantasía. Sin embargo, si la relación no está propiamente asentada, o si hay ciertos problemas latentes, es probable que las fantasías se conviertan en temor.
Lo ideal en estos casos es acordar de antemano cómo se va a manejar la separación: establecer horarios o días en los que van a hablar, o aclarar que probablemente no tengan muchas oportunidades para comunicarse es esencial para evitar desencuentros y que se genere desconfianza.
La empatía también es un punto fundamental para sobrellevar la situación: si tu novio no se contacta o no te llama, recordá cómo fueron tus experiencias de vacaciones sola. Las vacaciones implican un corte con la rutina, horarios nuevos y actividades a veces impredecibles, por lo que las comunicaciones se vuelven más dificultosas. Conectarse no debería ser una situación estresante para el que está de viaje, no se tiene que sentir como una obligación, sino como un placer.
En una pareja estable, las vacaciones de una de las partes deberían ser motivo de felicidad para la otra: si te encontrás pidiéndole a tu pareja que no se vaya, o si la situación te genera paranoia o temor, probablemente necesiten sentarse y analizar por qué se da esto. Muchas veces los viajes pueden ser un indicador de situaciones o problemas que ya estaban ahí, pero que “explotan” con la ruptura de la rutina.
En definitiva, las vacaciones tienen que ser un momento de disfrute, en las que se dé lugar a la espontaneidad y el relax, así que no desesperes. Recordá cómo han sido tus propias experiencias, y en lugar de preocuparte y perseguirte, pensá en lo bien que lo está pasando tu pareja. Y si te hace sentir mejor, ¡aprovechá el tiempo para planear tus próximas vacaciones con amigas!