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¿Por qué deberíamos dejar de ver porno?

Controvertidos movimientos que explican cuáles serían las causas para terminar con esta “industria”. ¿La pornografía realmente es beneficiosa para tu sexualidad?

El término “pornografía” procede de las palabras griegas πόρνη (pórnē, prostituta) y γράφειν (gráphein, grabar, escribir, ilustrar) y el sufijo -ία (-ía, estado de, propiedad de, lugar de), teniendo por lo tanto el significado de “descripción o ilustración de las prostitutas o de la prostitución”. Hay que decir, sin embargo, que el término es de aparición reciente, pues en la Antigua Grecia nunca se usó la palabra “pornografía” y el uso más antiguo de que se tiene constancia es, en francés, de la década de 1800.

La pornografía, probablemente es algo que conocemos todos. El que dice que jamás vio contenido porno quizás lo niegue por vergüenza o pudor pero no hay dudas que está presente en la cabeza de las mujeres y hombres.

Para algunos, el porno quizás sea algo más bien normal, perfectamente integrado en la sociedad actual e incluso suele mezclarse con el humor. El porno es algo que está ahí y que llega a formar parte de la cotidianidad de muchos, pero el trasfondo del cual apenas paramos a reflexionar un par de minutos, sencillamente porque es algo cuya realidad nos es lejana y hasta sombría.

La pornografía es algo mucho más antiguo y profundizado en nuestra sociedad de lo que creemos. Pero curisosamente no solemos verlo como algo “limpio” o de lo que uno se enorgullezca formar parte. Auqnue hay muchos que se divierten con esto, otros lo esconden en lo más profundo de su intimidad.

¿Sabías que la pornografía es fuente de debates presidenciales, es motivo de censura en algunos países, de persecución, de recurso como estrategia política, lucha contra activistas e incluso motivo de pena de muerte?

¿Sabías que se prohíbe de forma explícita en algunos lugares de trabajo y es fuente de numerosos escándalos incluso en aquellas organizaciones que más la rechazan, como la Iglesia Católica? Aunque en Brasil parece que han conseguido sortear el tema creando porno para cristianos.

No es solo cuestión de hombres

Cada vez que se menciona la palabra “porno” las personas lo asocian en mayor medida con los varones. Pero vale aclarar que lapornografía no es solo cosa de hombres.

Se comprobó que en Estados Unidos las mujeres representan la tercera parte de los aficionados al porno. El 20% de los hombres y el 13% de las mujeres admite ver porno en el trabajo y lo hacen porque allí no hay riesgo de ser interrumpido por los niños o por la pareja.


¿Tipos de pornografía?


Dentro del porno existen numerosos géneros. Una forma muy extendida de agrupar los géneros pornográficos es de menos a más explícito (ya sean las posturas o las acciones representadas).

Softcore: Es el género pornográfico en el que las escenas de sexo no se muestran de forma explícita. Los actores o modelos suelen tapar una parte de sus cuerpos, practicado por numerosos actores. También se emplea en la publicidad, aunque este uso ha sido criticado por organizaciones feministas.

Mediumcore o pornografía convencional: Es aquella donde los modelos enseñan la totalidad del cuerpo en posturas más o menos provocativas. Más conocido por usarse en conocidas revistas como Playboy o Penthouse. Algunas clasificaciones las colocan en el apartado anterior.

Hardcore: Es el género pornográfico más extremo, pues muestra explícitamente el acto sexual, ya sea vaginal, anal u oral, o con aparatos o cualquier otro tipo de utensilios. Este tipo de pornografía se subdivide según la orientación sexual: heterosexual, homosexual y bisexual.

Postporno: El postporno busca deliberadamente subvertir las reglas del porno tradicional (y, con ello, de los modelos de sexualidad que lo sustentan) con fines políticos.

¿Y qué hay del negocio?

En muchos lugares del mundo esta industria es legal pero resulta imposible conocer el tamaño del mercado del porno.

Se estima que este mercado podría mover unos 97.000 millones de dólares en 2006 si consideramos todos sus formatos, y hasta 5.000 millones de dólares en 2010 si consideramos tan sólo Internet, según algunas estimaciones. Internet ha contribuido, sin duda, a que este prolífico sector termine de estallar, se calcula que cada segundo del día hay una media de 28.000 usuarios consultando porno online solo en los Estados Unidos.

Además, genera más de 10 mil millones de dólares anuales según algunas estimaciones, aunque la revista Forbes sitúa los beneficios generados por la industria del sexo entre los 2.600 y 3.900 millones de dólares anuales.

Resulta curioso considerar que la industria pornográfica genera en este país norteamericano más beneficios que la NBA, o que los americanos gastan más dinero en los espectáculos de strip-tease que en los cines y teatros de Broadway, off-Broadway y regionales, y que en los espectáculos de ópera, jazz, música clásica todos juntos.


¿Dónde es legal?

La situación legal de la pornografía depende de cada país y del tipo de material. En algunos países todas las formas de la pornografía son ilegales, mientras que otros tienen leyes muy liberales sobre la pornografía de adultos.

Por otro lado, los actores que participan en películas pornográficas deben ser mayores de edad. En algunos países islámicos así como en China todas las formas de la pornografía son ilegales, y en este último país es incluso censurada en Internet.

Países donde el porno es legal (verde), legal con restricciones (amarillo) o prohibido (rojo).

Existe un mapa que indica qué países no admiten el contenido pornográfico. En Uganda la legislación incluye estipulaciones contra la música erótica. En Brasil se exige a todos los actores porno el uso de condón. En Japón los pelos en los genitales son vetados. En Australia los pechos de copa A son vetados para evitar la pedofilia. En Iraq se han llegado a observar casos de secuestro y tortura hacia aquellas personas que se las ha atrapado mirando porno.


Las dos campanas

Como en todas las actividades “industriales” existen argumentos que la defienden y otras que están totalmente en contra.

Existe un movimiento de partidarios del porno que lo concibe como un “arte”, como algo que es menospreciado por algunos sectores del mismo modo que lo fueron las obras de arte del Postimpresionismo del pintor holandés Vincent Van Gogh, al cual nunca se le reconoció ningún valor significativo a sus obras durante su vida.

“La pornografía es vital para la libertad y que una sociedad libre y civilizada debe ser juzgada en función de su disposición a aceptar la pornografía”, dijieron alguna vez el productor de pornografía Larry Flynt y el escritor Salman Rushdie.


Además, existen sexólogos que recomiendan la visualización del porno para mejorar la vida sexual de la pareja. Según un estudio realizado en la Universidad de Australia Occidental se comprobó que los hombres que ven tener sexo mejoran la calidad de su semen.

Pero los críticos del porno suelen emplear, entre otros argumentos, que su visualización puede llegar a convertirse en un vicio, que es degradante para la mujer, que es utilizada con fines comerciales explotando la libido, erotizando el cerebro, quedesvirtúa el acto sexual como manifestación de amor así como de todo erotismo en la cotidianidad de la vida en pareja, acarreando así la insatisfacción y el deseo por nuevas experiencias.

Aunque existan diversas posturas hay una parte “poco digna” en frente a este “negocio”. Prostitución, trata de personas y, sobre todo, la pornografía infantil. UNICEF calcula que existen más de cuatro millones de pornografía infantil y cuentan con una audiencia de 750.000 predadores en todo momento. El NCMEC (National Center for Missing & Exploited Children) estima que alrededor del 20% de toda la pornografía en Internet contiene imágenes de niños. Por ello empresas como Google y Microsoft se aliaron para combatir el acceso del público a cualquier tipo de contenido de abuso sexual a menores.

La trata de personas también es algo que suele tener un vínculo con la pornografía infantil. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo alrededor de 2,4 millones de individuos en el mundo son víctimas de la trata de personas y son sometidos a trabajos forzosos. Cerca de la mitad de ellos, un 43%, son explotados sexualmente, mientras que el 32% son explotados laboralmente y un 25% una mezcla de ambos. La mitad de las víctimas son menores de 18 años. En México, por ejemplo, se ha creado un grupo dentro de la Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) que se dedica las 24 horas del día, de los 365 días del año, a combatir la trata de personas, pornografía infantil y el fraude a través de Internet.


No al contenido porno”

Uno de los críticos más actuales hacia el porno es Ran Gavrieli, profesor de Estudios de Género y Educación Sexual de la Universidad de Tel Aviv, además de activista por los derechos humanos, escritor y conferenciante por todo el mundo.

Así, en una conferencia TED aborda la cuestión del porqué deberíamos dejar de ver porno. En la conferencia habla sobre los daños culturales producidos por la influencia de la pornografía, las relaciones de poder que fomenta entre géneros, y la violencia que promueve tanto en lo sexual, como en las relaciones más cotidianas entre hombres y mujeres. Además subraya la relación directa entre pornografía, prostitución y trata de personas, según él un negocio inseparable, algo que descubriría trabajando en la calle con ONG’s de apoyo a las mujeres víctimas de prostitución y trata, campo en el que ha trabajado durante varios años.

La voz de las mujeres

Existen diversas opiniones dentro del movimiento feminista sobre la pornografía con posturas distanciadas unas de otras y con poco diálogo entre ellas.

La antropóloga Carole S. Vance plantea el debate feminista sobre la sexualidad indicando que la sexualidad ha sido y sigue siendo un terreno de constreñimiento, de represión y peligro para las mujeres, pero al mismo tiempo, es un terreno de exploración, placer y actuación: El placer y el peligro: hacia una política de la sexualidad (1989).

Según Vance existen dos corrientes principales en Estados Unidos (país que experimentó el mayor auge de la industria porno) dentro del debate feminista sobre la pornografía. Por un lado existiría una vertiente proteccionista del feminismo que asume la lucha contra la pornografía, mientras que por el otro se observaría otro sector, que denomina “las expansionistas” que encarnarían la posición pro-sex.

Entre las primeras destacan las figuras de Catharine MacKinnon, Andrea Dworkin, Robin Morgan, Susan Brownmiller y Kathleen Barry, entre otras. Entre las segundas sobresalen Gayle Rubin, Carole S. Vance, Alice Echols y las lesbianas sadomasoquistas, entre ellas Pat Califia.

Vale la pena mencionar una feminista que se ha alzado como una de las voces más contundentes a favor del porno: Wendy McElroy.

McElroy propugna un feminismo que vaya dentro de una política de libertad individual, el ifeminismo o feminismo individualista, que se trata de una corriente de pensamiento en la que las mujeres se muestran en contra de todo tipo de discriminación positiva hacia ellas y en favor de la igualdad de derechos. Entre las feministas, McElroy se distingue a sí misma como sexo-positiva: defendiendo la disponibilidad de la pornografía y condenando las campañas feministas antipornografía. En un conocido libro suyo titulado XXX: A Woman’s Right to Pornography dedica la frase introductoria a la que es su modo de ver este asunto, de un modo claro y contundente: “La pornografía beneficia a las mujeres, tanto personal como políticamente”. La autora llegó a esta conclusión, según menciona, tras años de entrevistar a cientos de trabajadores sexuales.

En un artículo de McElroy clasifica las posturas feministas acerca de la pornografía en tres categorías. La más común – por lo menos en el ámbito académico – es que la pornografía es unaexpresión de la cultura masculina a través de la cual las mujeres son explotadas y mostradas como mercancía. Un segundo punto de vista, la posición liberal, combina el respeto por la libertad de expresión con el principio de “cuerpo de la mujer, derecho de la mujer” y por lo tanto produce una defensa de la pornografía a lo largo de las líneas de “yo no la apruebo, pero todos tienen el derecho a consumir o producir palabras e imágenes”. Un tercer punto de vista – una verdadera defensa de la pornografía – surge de las feministas que han sido etiquetados como “pro-sexo” y que sostienen que la pornografía tiene beneficios para las mujeres.

Ver porno es una decisión personal que es 100% legal en unos países y trágicamente castigada en otros. Ver porno no significa necesariamente contribuir a la perpetuación de la prostitución y a la trata de personas. De hecho existen numerosas productoras de porno en las que sus trabajadores ejercen como tales, cobrando un sueldo y cotizando en la seguridad social, y pagando sus impuestos a la par de cualquier otra empresa. Pero existe otro lado del porno que por desgracia se encuentra ligado a la existencia de mafias y dónde sus actores no ejercen su oficio de forma voluntaria, sino que se ven forzados a ello en contra de su voluntad. Es allí dónde cabe tomar conciencia del asunto y reflexionar un poco acerca de que quizás aquéllo que estamos viendo tiene un oscuro trasfondo que va mucho más allá de lo que sucede en la pantalla.

Conocé la historia de Shelly Lubben, una mujer que después de vivir en el mundo de la pornografía, se recuperó , reconstruyó su vida y ahora se dedica a ayudar a otras mujeres en la misma situación.



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