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Susana Balbo: "Nunca me fijé si alguien me criticaba"

Susana Balbo, enóloga y empresaria mendocina recién electa presidenta de Wines of Argentina accedió a una charla con MDZ Femme. Sus comienzos, sus pasiones y por qué le dicen "la Evita del vino".

“No, lo que yo hago no tiene la trascendencia cívica de Eva Perón… es un paralelismo gracioso”, dice con una sonrisa y la calma que no la caracteriza Susana Balbo, enóloga y empresaria mendocina recién electa presidenta de Wines of Argentina (WofA) cuando se le pregunta de dónde viene el mote de “la Evita del vino” que le colocan medios internacionales cuando la citan.

Balbo pertenece a la firma Dominio del Plata y ya se desempeñó anteriormente en WofA  -entidad encargada de promocionar el vino argentino en los mercados externos- por dos períodos consecutivos (2006/2010). Susana ha estado haciendo vino desde que obtuvo su título de enóloga, en 1981, y tal vez sea la persona que ha producido la mayor variedad de vinos que cualquier otro enólogo en la Argentina y acumula una decena de premios por su labor.

“Decidí aceptar un tercer periodo porque creo que son momentos donde debemos comprometernos para que las cosas en nuestro país y en nuestra actividad sigan adelante”, nos dice Balbo respecto a su flamante cargo, caracterizada por su energía y empeño en su trabajo.

“Acá la única forma es protagonizar, no hacemos nada con mirar a un costado: hay que involucrarse”, nos dice.

El monologo no sirve, no enriquece. El disenso presenta otras posturas.

Balbo es denominada por la prensa internacional como la "Reina del torrontés", pero también como la "Evita del vino", gracias a su habilidad en la elaboración de vinos, su experiencia y la pasión que le pone a su trabajo.

“Me pusieron ese mote en EE UU, ahí hay un imaginario de que una mujer destacada argentina, y que hizo cosas que no hicieron otras mujeres antes entran en esa comparación, pero yo guardo una respetuosa distancia. Lo que yo hago no tiene la trascendencia cívica de Eva Perón. Es un paralelismo gracioso. No es comparación valida, ella tiene una trascendencia única”, aclara Balbo a MDZ Femme y le recordamos el duro cruce con el peronista Alejandro Abraham durante el último “Quincho real”.

“Se me ha catalogado como dura, no soy dura. Me protejo, y me protejo defendiendo mis principios. No creo que todo hombre tenga su precio, creo que una persona que nació honesta, no se hace corrupta”, sostiene ella.

¿Te imaginaste en tu época de estudiante llegar hasta acá?

No. Jamás me imagine llegar acá. No tenía ni posibilidades. Mi familia tiene orígenes humilde y de un esfuerzo enorme. Yo fui la primera universitaria de la familia.

Pero además mujer…

Absolutamente, y encima familia de raíces italianas, que suelen apostar todo al primer hijo varón. ¡No apostaban ni un penique en mí! Para hacer lo que yo hice tuve que irme de mi familia y de mi casa y trabajar lejos. No me sometí al mandato familiar. Soy media rebelde de naturaleza, y me fui a Salta a mi primer trabajo, a los 23 años. Eso me permitió saber qué era capaz que hacer, porque salí de mi área de confort.

Balbo recibiendo la medalla de honor

¿Hay prejuicios de género con respecto a tu actividad? Está muy dominada por los hombres…

Cuando comencé la carrera no me lo planteaba, fui mejor alumna en la universidad y no sabía que había egresado con medalla de oro hasta que me enteré que la Policía me estaba buscando para dármela. Me encantaba estudiar y me gané mucho respeto de mis pares. No era consciente de eso. No buscaba la medalla de oro, lo hacía porque me gustaba.

El prejuicio nunca me preocupó y creo que eso me ayudó mucho. No estoy pendiente de lo que dicen de mí. Nunca me fijé si alguien me criticaba.

Uno no tiene que hacer lo que le guste, sino gustarle lo que hace. Hay que buscar ser feliz.

¿Por qué tu empresa es diferente a otra del mismo rubro? ¿Qué le da Susana a Dominio del Plata?

La diferencia una dirección de una mujer con sensibilidad social. Hay un sentido de pertenencia en toda la gente que trabaja en la empresa. Sé las necesidades de todos y tengo la convicción de que las empresas deben ser un lugar de contención para sus empleados. Mi oficina está abierta a todos, y no hay secretaria de por medio. Yo creo que no hay empresa exitosa sin empleados que puedan progresar.