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Los problemas sexuales que las mendocinas llevan al consultorio

Aunque parezca que la sexualidad de la mujer fluye más libremente que la de los hombres, ellas también se enfrentan a disfunciones que no permiten gozar de una saludable vida sexual.
Foto: Web
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Frigidez, falta de libido y vaginismo, son algunos de los temas que más escuchan los profesionales en sus consultorios cuando las mendocinas se empiezan a preocupar.

Aunque parezca que la sexualidad de la mujer fluye más libremente que la de los hombres, ellas también se enfrentan a disfunciones que no permiten gozar de una saludable vida sexual.

¿Cuáles pueden ser las causas?

Los problemas sexuales pueden tener dos causas diferentes. Las causas físicas y las emocionales. Las emociones son tan importantes que acaban afectando a tu respuesta sexual física. Cabe destacar que ellas, necesitan primero una motivación emocional, sentirse amadas, seducidas o deseadas.

Paralelamente, dentro de los problemas sexuales más frecuentes, tenemos los problemas de pareja, asuntos no resueltos que afectan a la vida sexual porque producen una falta de libido. Enojos, disputas, disgustos, indiferencia al sexo, mientras ellos, muchas veces, encuentran solución a estos conflictos precisamente en la cama.

A su vez, los miedos son otro factor importante en los problemas sexuales. Miedos al embarazo, miedos al dolor físico, miedos a no satisfacer al otro.

La voz de los profesionales

MDZ Femme consultó con algunos profesionales para identificar las principales problemáticas sexuales femeninas.

El sexólogo Miguel Palmieri afirmó que las parejas consultan con frecuencia la discronoxia sexual (diferencia en los ritmos o frecuencia) sexuales, imposibilidad orgásmica femenina (por penetración) o trastornos en la lubricación femenina (excitación) con o sin dolor a la penetración.

Además ellas también sufren el vaginismo, es decir, la contracción involuntaria de los músculos perivaginales que causan dolor a la penetración (dispareunia), trastornos relacionales en el cortejo sexual o en el abordaje del "juego previo", trastornos de ansiedad sexual de uno o de ambos miembros de la pareja, conflictos comunicacionales como causa o consecuencia de problemas sexuales, trastornos del deseo además de la anorexia sexual.

Por su parte, Germán Gregorio afirma que la mayoría de sus pacientes carece de información y por ello no saben responder ante una problemática.

“Recibo en un 98% mujeres preocupadas por las disfunciones sexuales de sus parejas. Siempre son ellas las que toman la iniciativa”, afirmó.

Desde la parte médica, Magdalena Marconi (ginecóloga) remarca la sequedad, es decir, la falta de lubricación en las mujeres. Así como la falta de deseo y el ardor en las relaciones sexuales.

¿Qué respuestas encuentran en un consultorio?

El médico llevará a cabo un examen físico, que puede incluir un examen pélvico, y puede hacer preguntas detalladas acerca de las relaciones, prácticas sexuales corrientes, actitudes hacia al sexo, otras afecciones médicas que uno pudiera tener, medicamentos que uno pueda estar tomando y otros síntomas posibles.

El tratamiento de la disfunción sexual dependerá de la causa y puede abarcar cambios en las actividades sexuales corrientes, suspensión o cambio de medicamentos cuando sea posible, agregar un nuevo medicamento o cirugía. Igualmente, es posible que sea necesaria una remisión a un experto en el tratamiento de la disfunción sexual y se puede recomendar la asesoría psicológica.

¿Cómo mejorar las relaciones sexuales?

Es importante que los miembros de las parejas descansen lo suficiente, coman bien y hagan actividades físicas. Hay que evitar alcohol, drogas y tabaco.

Además, los ejercicios de Kegel -apriete y relaje los músculos de la pelvis- suelen ser útiles. Fomentar las actividades sexuales suele ser una buena idea en pareja sin concentrase únicamente en el coito.

Sí las relaciones sexuales duelen, pueden estirar la “previa” para obtener mayor excitación o usar lubricante vaginal para la resequedad.