Presenta:

Cuánto incide el trabajo informal en el desarrollo humano

Un informe de la UCA, en detalle. Las características del sector micro informal y los efectos sobre el desarrollo humano 2010 - 2017.
918444.png

 Estos son los principales datos que surgieron del estudio "Las características del sector micro informal y los efectos sobre el desarrollo humano 2010 - 2017" realizado por la Universidad Católica Argentina (UCA) a través de su Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA):

- En 2017 un 47,9% de los ocupados del área cubierta por la EDSA (Encuesta de la Deuda Social Argentina)  pertenecían al sector micro-informal de la estructura productiva.

- El 79,9% de los ocupados residentes en hogares de nivel socioeconómico muy bajo desarrollaban sus actividades en el sector micro-informal mientras que esto se reduce a sólo el 13% de los de hogares de nivel socioeconómico medio alto. 

- Las tareas desarrolladas en el sector micro-informal son generalmente de mano de obra no especializadas y son desarrolladas, presumiblemente, por trabajadores de bajo nivel de empleabilidad. A nivel general, en 2017 estos desarrollaban mayoritariamente actividades como trabajadores por cuenta propia no profesional (50,9%). La distribución de ocupaciones es muy dispar según en el sexo de los trabajadores. Las ocupaciones más presentes en las mujeres son el trabajo por cuenta propia no profesional (48,4%) y el servicio en hogares (22,1%). Mientras que la mitad de los varones (52,7%) realizaban actividades como cuentapropistas no profesionales.

- En 2017, el ingreso medio mensual de los trabajadores del sector microinformal fue un 39,6% menor que el ingreso del total de ocupados. El ingreso medio mensual del total de los ocupados fue de $ 14.032.-, el de los trabajadores del sector micro-informal de $ 8.479.-, el de los ocupados del sector privado formal de $ 19.401.- y el del sector público de $ 18.389.- 

- En el mismo año el ingreso horario de los trabajadores de este sector fue un 28,9% menor que el del total de ocupados. El ingreso horario del total de los ocupados fue de $ 104,6.-, el de los trabajadores del sector informal de $ 74,4.- , el de los del sector privado formal de $ 150,8.- y el de los ocupados por el sector público $ 133,1.-

- El grupo de trabajadores del sector micro-informal posee una mayor proporción de mujeres que el sector privado formal, un menor porcentaje de población de 35 a 59 años, una mayor proporción de trabajadores sin secundario completo y un mayor porcentaje de residentes en hogares de nivel socieconómico muy bajo. 

- Los ocupados en el sector micro-informal de la estructura productiva se encuentran muy desprotegidos: el 78,3% no cuentan con aportes jubilatorios y el 52,1% no posee cobertura de salud nominativa. 

- Los factores objetivos y subjetivos del escenario laboral son más adversos para los trabajadores del sector micro-informal: el 28,2% estuvo desempleado por lo menos una vez en el último año, el 12,9% declararon una antigüedad menor a un año y el 39,8% demanda más horas de trabajo. 

- Las condiciones psicosociales son más endebles en los trabajadores del sector micro-informal: el 21,6% presenta malestar psicológico, en el 23,9% se observa un afrontamiento negativo ante los problemas, el 9,6% expresaron sentirse nada o poco felices y el 14,7% tienen creencia de control externo. 

- El nivel socioeconómico del hogar es el factor que más incide en las limitaciones de inserción en trabajos de calidad. La probabilidad de ocuparse 4 en el sector micro-informal aumenta 14,7 veces al comparar a los trabajadores de hogares de nivel socioeconómico muy bajo con los del nivel medio alto. 

- La región de residencia, denotando los dispares niveles de desarrollo regional, también genera situaciones diferenciales de inserción en la estructura productiva: los trabajadores habitantes del Conurbano Bonaerense presentan 1,85 veces más de probabilidades de encontrarse ocupados en unidades productivas del sector micro-informal que aquellos trabajadores residentes en la Ciudad de Buenos Aires. Esta brecha es similar al comparar los trabajadores residentes en otras grandes áreas metropolitanas y los del resto urbano del país con los de la Ciudad de Buenos Aires, la probabilidad de que se encuentren en el sector micro-informal aumenta 1,79 y 1,6 veces, respecto a la de estos últimos. 

- En líneas generales se observa que la propensión de los trabajadores a ocuparse en unidades del sector micro-informal es marcadamente mayor en los trabajadores de hogares de nivel socioeconómico más bajo y, en menor medida en los no residentes en la Ciudad de Buenos Aires (expresando esto la desigualdad de las estructuras productivas regionales), en las mujeres y en aquellos trabajadores sin secundario completo. Los diversos escenarios macroeconómicos no incidieron significativamente en la variación de la ocupación en el sector micro-informal.

El contexto

 Con posterioridad a la crisis de 2001, y hasta 2007-2008, el contexto fue favorable para las mejoras en el mercado de trabajo. Entre los hechos positivos se identifican la recuperación de la inversión, el aumento de la competitividad internacional por efecto de la devaluación, la existencia de una importante capacidad ociosa en la estructura productiva, las políticas orientadas a ampliar del mercado interno y la expansión económica de los principales países socios. Estas condiciones favorables se complementaron con decisiones en materia de política laboral que recuperaron un marco legal de mayor protección del trabajo (Groisman, 2013; Novick, 2006; Palomino, 2007). 

 A pesar de las políticas contra cíclicas, desde 2009, en el marco de los límites de un modelo fundado en el consumo sin aumento de las inversiones, con los condicionantes de cambios adversos en el escenario internacional y con restricciones monetarias en el proceso de sustitución de importaciones se desaceleró la creación de puestos de trabajo y se estancaron las mejoras en el mercado laboral. Desde 2016 las medidas de ajuste macroeconómico, el contexto internacional adverso, la política anti-inflacionaria, la insuficiente inversión privada y la limitada inversión pública han generado un escenario todavía más recesivo y adverso en materia de empleo.  

 De acuerdo con la evidencia reunida por el ODSA y otras investigaciones académicas , al menos durante las últimas décadas, sea en un contexto de apertura económica o de políticas de protección del mercado interno y más allá de las políticas anticíclicas de generación y sostenimiento del empleo, el sistema económico argentino no ha dejado de acumular barreras productivas que han ampliado los núcleos demarginalidad y profundizado las desigualdades estructurales. Desde el enfoque teórico asumido por el ODSA, tanto las desigualdades sociales persistentes como la pobreza estructural, no son el resultado de un déficit en materia de capital humano, sino el correlato necesario de un modelo productivo desigual y heterogéneo, con impactos regresivos a nivel sociolaboral y distributivo.  

El escenario laboral

 Según los resultados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina referidos al tercer trimestre de 2017, sólo el 43,9% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos. Asimismo, el 18,5% de esta población de referencia se encuentra en una situación de subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación), el 27,8% cuenta con un empleo precario (desarrollan actividades con continuidad laboral, tienen niveles de ingresos superiores a los de subsistencia pero no participan en el Sistema de Seguridad Social) y el 9,8% se encuentra abiertamente desempleado.  

 Entre 2010 y 2017, la proporción de subempleos inestables pasó de 9,7% a 18,5% de la población económicamente activa. Este fuerte incremento, originado principalmente por las políticas contra cíclicas de generación de trabajos vinculados a un mercado interno de consumo de bajos ingresos y/o a programas de empleo, fue el que compensó el comportamiento de la desocupación (la cual disminuyó de 11,4% a 9,8%) en un contexto de falta de inversión productiva y de ausencia de creación de empleo pleno.

Entre 2016 y 2017, sin que se hayan registrado cambios relevantes en la tasa de actividad, se observa un leve incremento relativo del empleo pleno (2,5 pp.) que se ubica en valores cercanos a los de 2010, 2012 y 2015, teniendo como correlato una disminución de la precariedad laboral (2,9 pp.) y sostenidos y elevados valores del subempleo inestable y desempleo abierto. 

Mirá abajo el estudio completo: