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El factor diciembre: un cuadro comparativo

La Argentina del 2001/2002 con el país que dejó Cristina Kirchner a fines de 2015 y la Argentina de los últimos meses. Los fantasmas que se alimentaron vs los datos.
Foto: Youtube
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"Desempleo, desolación, recesión: esa es la economía neoliberal del macrismo" (Axel Kicillof, julio de 2016). "Argentina sabe muy bien cómo va a terminar este proceso económico porque ya lo vivió (en alusión al 2001)", dijo hace unos días Máximo Kirchner. Sin embargo, el que llegó más lejos fue el ex presidente Eduardo Duhalde, cuando el 18 de septiembre afirmó que el país está "igual o peor" que en 2001.

El 14 de diciembre de 2016, apenas se cumplía el primer año del primer gobierno no peronista desde 2002, el juez Ercolini investigaba una denuncia penal contra un conjunto de personas que instigaban través de las redes sociales a cometer "saqueos, disturbios y planes de desestabilización" durante diciembre de ese año. La denuncia fue contra el militante de la agrupación kirchnerista MILES, Pablo Daniel Chamorro. También se hizo conocido un mensaje que comenzó por WhatsApp:

Sin embargo, este fantasma del golpe comenzó mucho antes, apenas tres meses después de que Cristina Kirchner dejara la Casa Rosada:."Si explota el Conurbano, salta Macri", lanzó en marzo de 2016 el ex intendente de La Matanza y ahora diputado nacional, Fernando Espinoza. También en marzo, pero de 2017, dijo esto:  "Si no cambiamos el rumbo vamos a una crisis muy grave. Los empresarios dicen hasta abril aguanto".

 "Macri no va a terminar su mandato: no llega al 2019", dijo Hebe de Bonafini. ¿Cuándo? El 23 de febrero. De 2016, (no de 2017). 

En mayo último, el jefe de Gabinete Marcos Peña anunciaba que terminaba la recesión, aunque en la calle esto tardaría en notarse. Un análisis de datos económicos hecho por el sitio Chequeado.com corroboraba lo expresado por el Jefe de Gabinete. Con el transcurrir de los meses e impulsado en 2017 por el año electoral se hacía más notorio la avalancha de créditos hipotecarios y de obra pública. Luego llegaron las elecciones legislativas, en el que Cambiemos obtuvo (para diputado nacional) el 40,59% contra el 21,01% del kirchnerismo y aliados. En provincia de Buenos Aires, Esteban Bullrich le sacó cuatro puntos a Cristina Kirchner. A esta altura parecía imposible el regreso del fantasma del 2001, hasta que apareció la reforma previsional, la complicada fórmula de la nueva jubilación y de nuevo, el fantasma del fin del mundo en la gestión Cambiemos que aún no cesa: este sábado un joven de 20 años fue detenido por convocar en las redes sociales a realizar saqueos en la ciudad de Concepción del Uruguay. Tras permanecer un día detenido, recuperó hoy su libertad, pero la justicia le prohibió utilizar las redes sociales y deberá estar bajo custodia familIar.

"Detrás de esta violencia existe la intolerancia a haber perdido de parte de un sector, para el cual termina siendo objetivamente funcional la izquierda clásica, que tiene que ver con el kirchnerismo, que no solo perdió poder sino también el poder de la impunidad", afirmó hoy Graciela Fernández Meijide.

¿Qué dicen los datos? ¿Por qué no comparar el 2001 con el 2017 y también con el 2015?

Pobreza. El dato más sensible. Es evidente que la situación es distinta a la de fines de 2001 e inicios del 2002, cuando la mitad del país era pobre. Respecto del 2015 la situación no cambió (apenas bajó, si comparamos el último informe del INDEC respecto del elaborado en 2015 por el Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica) aunque sí hay que prestar atención a la pobreza extrema, que es preocupante.

Inflación. No es un factor para analizar respecto del 2001, ya que era época de convertibilidad, por lo tanto el problema no pasaba tanto por la inflación, sino más bien por la actividad economica y el empleo. En cambio, este año respecto de 2015 hay diferencias en lo que respecta la inflación acumulada hasta octubre.

Construcción. Los datos de 2017 en estos tres indicadores superan a los del 2015 y 2001. Si bien los dos primeros son cuantitativos, el tercero, que es un porcentual, muestra una evidente mejora respecto del 2015. La construcción es sólo una parte de la formación bruta de capital fijo -que lo mide el INDEC-. Este indicador entre otros incluye la inversión  en mejoramientos de terrenos, adquisiciones de maquinarias y equipos, la construcción de rutas y obras afines, incluidas las escuelas, oficinas, hospitales, viviendas y edificios.

Sin embargo, un dato relevante es el del desempleo:  

A fines de 2001 e inicios de 2002, a nivel nacional la tasa de desocupación superaba el 21% de la población económicamente activa. La última medición hecha por el INDEC da 8,3%. Respecto de 2015, el gobierno de Macri no difundió las cifras de finales de ese año por todo el recambio que se hizo para la medición debido a la manipulación de datos que realizaba el gobierno de Cristina Kirchner.  Un promedio de la medición hecha en el tercer trimestre de 2015 con el primero que difundió Macri (segundo trimestre de 2016), da alrededor de 9,4%. En síntesis, el desempleo bajó un poco y es el resultado de la reactivación de la economía. 

En algunas provincias la desocupación bajó y en otras, no, pero debido a la ausencia de medición del desempleo en el último trimestre de 2015 va a resultar difícil en números determinar exactamente cuánto disminuyó. 

Otro dato a tener en cuenta, importante para la estabilidad monetaria: las reservas internacionales en el Banco Central de la República Argentina. U$S 15,2 mil millones en diciembre de 2001 contra U$S 58 mil millones en este mes, el doble de lo que había en diciembre de 2015 (U$S 24,8 mil millones).

No hay motivos para festejar ni para decir que todo está bien, como tampoco hay motivos  para instalar el fantasma del 2001. Al menos los datos así los corroboran.

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