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Madres de la pobreza en Santiago del Estero: la historia de Micaela

En San Cayetano de Añatuya, Micaela (29) cría a sus siete hijos sola, atravesada como tantas madres por la falta de recursos y por su fuerza para ir adelante.

Cuando no tengo para darles de comer, yo misma salgo a pedir, cuenta Micaela. 

Cuando no tengo para darles de comer, yo misma salgo a pedir, cuenta Micaela. 

En más de una ocasión, esta representante de tantas madres que viven en su misma situación, tuvo que salir casa por casa para conseguir comida y asegurarse de que en su hogar no faltara un plato de fideos. “Cuando no tengo para darles de comer, yo misma salgo a pedir. Nunca dejé que mis hijos tuvieran que hacerlo”, enfatiza.

Aún con falta de recursos y necesidades básicas insatisfechas, Mica busca que sus hijos vivan con alegría y contención. Cuando le piden ir a la plaza, los acompaña aunque esté cansada, porque quiere que el día de mañana sus hijos puedan decir “mi mamá nos llevaba a la placita”. “Lo más lindo de ser mamá es verlos felices, aunque yo no lo esté”, dice con una sonrisa firme.

Cuando los ingresos no alcanzan, espera a cobrar y compra tuppers para vender en su comunidad en los momentos de necesidad. Esto le permite sumar algo de dinero y cubrir las necesidades más básicas. Hace 3 meses volvió a ser madre y siente que hoy vive la maternidad desde otro lugar: “Es lindo tener al bebé en la panza y sentir cómo crece. Antes no entendía lo que significaba ser mamá, pero ahora aprendí a valorarlo. Estoy orgullosa de todo lo que aprendí con otras mamás en Haciendo Camino”.

En primera persona

Haciendo Camino - historia de MICAELA x MDZ

En el Centro de Añatuya de Haciendo Camino, Mica encontró un espacio donde sentirse acompañada. Participa en el Programa Oficios, donde aprendió costura y tejido, y comparte tiempo con otras mujeres que enfrentan realidades similares. Ese entorno, dice, la ayudó a estar más presente para sus hijos. También asiste al Programa Desarrollo Infantil en Familia con su bebé en la atención itinerante que llevan adelante desde Haciendo Camino en la localidad de Villa Abregú.

Su mamá es su gran sostén y amiga, la persona que siempre la ayuda con la crianza, aunque hoy también enfrenta problemas de salud que le impiden colaborar con los niños. El año pasado, para el Día de la Madre, Micaela le hizo por primera vez un regalo a su mamá hecho 100% por ella. Hizo unas flores de goma espuma en el taller de manualidades del Centro. Por primera vez “No era algo comprado, era algo hecho con amor, y eso tiene mucho valor”, recuerda emocionada su madre.

Los sueños de Mica y de tantas madres

Mica sueña con arreglar su casa, ver a sus hijos estudiar, trabajar y tener su propio hogar. Quiere que sean independientes y que, cuando crezcan, también puedan ayudar a otros. Desea para ellos que tengan un futuro diferente al que ella tuvo, con más oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida. Mientras tanto, vive con una convicción profunda: “No importa lo que a mí me falte, lo importante es que a mis hijos nunca les falte amor ni cuidado”.

Haciendo Camino Historia Mica 2
El año pasado, Micaela le hizo a su mamá un regalo 100% hecho por ella por primera vez.

El año pasado, Micaela le hizo a su mamá un regalo 100% hecho por ella por primera vez.

Acompañar a cada mamá marca la diferencia en la vida de muchas familias, cree firmemente Catalina Hornos, directora y fundadora de Haciendo Camino. Por eso “acompañamos a las madres desde el embarazo y durante los primeros años de vida de sus hijos. Las ayudamos a fortalecer el vínculo con sus bebés, tratamos de garantizarles el acceso a la salud que sus niños necesitan para crecer y desarrollarse sanos, las capacitamos en diferentes oficios y les brindamos espacios donde puedan sentirse contenidas. Sabemos que cada mujer fortalecida en contextos de vulnerabilidad, puede transformar el futuro de toda su familia”.

Las cifras de la pobreza

Desde hace 19 años, Haciendo Camino trabaja para romper el círculo de la pobreza y la desnutrición infantil, brindando herramientas para mejorar la calidad de vida de niños y familias en contextos de vulnerabilidad social y aislamiento en Santiago del Estero, Chaco y Salta.

En el Norte argentino, las condiciones de las familias que acompañan son críticas: el 60% de las familias vive en hacinamiento, el 78% no cuenta con controles médicos al día, y el 57% experimenta inseguridad alimentaria.

Estas cifras reflejan una realidad que impacta directamente en la salud, la nutrición y el desarrollo de los más chicos. La desnutrición en los primeros años de vida y la falta de estimulación afectan el crecimiento y el aprendizaje, perpetuando un círculo de pobreza que limita las oportunidades futuras.

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El 60% de las familias del Norte argentino vive en hacinamiento, y el 57% experimenta inseguridad alimentaria.

El 60% de las familias del Norte argentino vive en hacinamiento, y el 57% experimenta inseguridad alimentaria.

El trabajo de Haciendo Camino

En este marco, Haciendo Camino interviene en los primeros años de vida acompañando a las madres y sus hijos para construir un futuro diferente. A través de sus programas brinda acompañamiento integral, talleres de maternidad y estimulación temprana, y capacitaciones y oficios.

Cada encuentro es una oportunidad para que las mujeres sean conscientes de que, con apoyo y acompañamiento, pueden transformar su historia y la de sus hijos.

Historias como la de Micaela reflejan la fuerza de miles de madres del Norte argentino que enfrentan la maternidad en condiciones de vulnerabilidad, pero también muestran la esperanza que nace cuando se sienten acompañadas.

Podés conocer más sobre el trabajo de Haciendo Camino y sumarte como padrino o madrina en www.haciendocamino.org.ar