Madres de la pobreza: cuando criar es resistir
La organización Haciendo Camino brinda apoyo a madres en contextos de extrema pobreza que actúan como agente de cambio para sus familias en Santiago del Estero.
Muchas madres del norte argentino enfrentan la maternidad en condiciones de extrema vulnerabilidad.
ONG Haciendo CaminoEn el barrio San Cayetano de Añatuya, Santiago del Estero, Micaela (29 años) es una de las madres que el próximo domingo celebrará su día. Cría sola a sus siete hijos y muchas veces tuvo que salir a pedir comida, casa por casa, para que no les faltara un plato de fideos.
Mica busca siempre el bienestar de sus hijos, posponiendo a veces su propia salud. “Nunca mande a mis hijos a pedir. Si hace falta, le pido a mi mamá que me ayude a cuidarlos mientras que yo salgo sola”, cuenta.
Hace 3 meses volvió a ser madre y asegura que hoy vive la maternidad con más conciencia. “Aprendí a valorar cada cosa. Antes no sabía muy bien lo que significaba, pero hoy me siento orgullosa de lo que aprendí con otras mamás en los encuentros en Haciendo Camino”. En el Centro de Añatuya encontró un espacio propio: allí participa en el Programa Oficios, donde le enseñaron costura y tejido, y comparte tiempo con mujeres en situaciones similares.
La realidad de miles de madres
Su historia resume la realidad de miles de madres del Norte argentino, que enfrentan la maternidad en condiciones de extrema vulnerabilidad. De acuerdo con los últimos datos oficiales del INDEC, el 24,1% de los hogares en el país se encuentra por debajo de la línea de pobreza y el 5,6% en la indigencia.
En el Norte, estos indicadores suelen ser más altos y se expresan en realidades concretas: viviendas precarias, familias hacinadas, inseguridad alimentaria y una maternidad ejercida con enormes limitaciones estructurales.
Desde 2006, Haciendo Camino trabaja en Santiago del Estero, Chaco y Salta para mejorar la calidad de vida de estas familias, acompañando a las madres desde el embarazo, promoviendo el desarrollo infantil temprano y ofreciendo herramientas para que puedan construir un futuro con más oportunidades.
Las cifras de la pobreza
Algunos datos de segunda mitad de 2024 y primera de 2025 que maneja la organización en torno a la Escala de Medición del Riesgo Social (ERS) reflejan la magnitud del desafío que enfrentan estas familias:
- El 58% de las mamás tuvieron su primer hijo antes de los 19 años.
- El 75% de las madres no terminaron la escuela
- El 16% de las viviendas están hechas de materiales precarios como adobe, nylon o techo de paja.
- El 60% de las familias vive en condiciones de hacinamiento.
- El 78% de los miembros de las familias no cuenta con controles médicos al día.
- El 30% de las familias no cuenta con heladera o sistema de conservación de alimentos adecuado.
- El 57% de las familias experimenta inseguridad alimentaria.
Las cifras reflejan las necesidades básicas insatisfechas con las que viven. En medio de esta adversidad, las madres son agentes de cambio fundamentales en las familias para sus hijos.
El impacto de Haciendo Camino
En la semana previa al Día de la Madre, cinco historias de mujeres que acompaña Haciendo Camino representan esta realidad: vidas atravesadas por la pobreza y la desigualdad, pero también por la fuerza y la resiliencia de quienes, con apoyo y acompañamiento, buscan un futuro con más oportunidades.
Además de Mica, en los próximos días presentaremos las historias de Roxana, Isabel, Sara y Raquel, que muestran la realidad de ser madre en contextos de vulnerabilidad.
Roxana
Roxana tiene 32 años, es madre soltera y vive en Añatuya con sus cinco hijos y su mamá, quien la acompaña día a día. Fue madre a los 15 años y desde entonces su vida gira en torno a la crianza. Muchas veces deja su salud en segundo plano, pero nunca duda en priorizar la de sus hijos: cuando su hija menor tuvo problemas en el oído, enseguida la llevó a un especialista en Santiago Capital haciendo un gran esfuerzo para afrontar los gastos y darle a su hija la atención que necesitaba.
Roxana cuenta que en Haciendo Camino encontró un espacio de aprendizaje y contención: allí confeccionó el ajuar de su bebé y participa de talleres de costura y manualidades. “Es un rato en el que sé que mi hija está cuidada y yo puedo aprender. Me ayuda a despejarme y sentirme acompañada”, cuenta.
Isabel
En el barrio Néstor Kirchner de Añatuya, Isabel (36 años) es madre soltera y trabaja como niñera para sostener los alimentos y cuidados de sus hijos. Su vecina, a quien le cuida los niños, le permite ir con su bebé Daira mientras sus hijos van a la escuela. Sin esa posibilidad, ella no podría trabajar por no tener a nadie con quien dejarla.
Al principio la maternidad le resultó difícil ya que estaba sola y sin saber demasiado sobre la crianza. Hoy, gracias al acompañamiento de las trabajadoras sociales de Haciendo Camino, se siente más segura. Participa en talleres de oficios y en el espacio de nutrición, y valora compartir con otras mamás experiencias que fortalecen su rol como madre. Además, una referente técnica de Haciendo Camino se acerca a su casa para llevarle fichas con actividades de estimulación, en el marco del espacio de Educación Temprana en Casa. En ese espacio comparte junto a su bebé diferentes juegos y actividades, donde aprende sobre el correcto desarrollo y estimulación durante los primeros años de vida.
Sara
Sara, de 26 años, vive en Villa Lina, Añatuya, junto a su hijo Emiliano, de dos años. Se separó de su pareja cuando estaba embarazada y desde entonces enfrenta sola todos los desafíos. Emiliano nació con el Síndrome de Aarskog lo que implicó cirugías y viajes constantes a Santiago Capital y a Buenos Aires, ya que en Santiago del Estero no había especialistas que pudieran atenderla en un primer momento.
Cuando llegó a Haciendo Camino, Emiliano tenía bajo peso y no podía ser operado. Con acompañamiento profesional, logró recuperarse, alcanzar el peso necesario y acceder a la primera cirugía. Hoy recibe estimulación temprana y avanza en su desarrollo a través del Programa Desarrollo Infantil en Familia.
Raquel
En el paraje rural Lote 58, a 45 km de Añatuya, Raquel vive con su esposo, sus hijos y su nieta Aruna. Hace dos años perdió a su hija Rocío, mamá de Aruna, a causa de un cáncer de útero avanzado. Desde entonces, asumió la crianza de la niña, ya que el padre no quiso hacerse cargo.
Aunque el dolor sigue presente, Raquel transformó esa pérdida en fortaleza. Recorrió kilómetros en moto para llevar a su nieta a las atenciones de Haciendo Camino en el Centro de Añatuya, hasta que en 2024 la organización comenzó a trabajar en el paraje. Al principio, cuando Haciendo Camino no contaba con un espacio para las atenciones, ella abrió las puertas de su casa para que las actividades pudieran realizarse allí.
“Lo hago por ella, porque quiero que tenga lo que necesita y crezca bien”, dice con convicción. Sueña con verla estudiar y tener un futuro distinto.
La manera de ayudar
Organizaciones como Haciendo Camino cumplen un papel fundamental en nuestra sociedad, ofreciendo acompañamiento, capacitación y herramientas para que estas madres puedan romper el círculo de la pobreza y construir un futuro mejor para sus familias.
A través suyo, todos pueden ayudar a transformar la realidad de quienes más lo necesitan. La manera es sumarse como padrino o madrina: solo hay que ingresar al link https://haciendocamino.org.ar/donaciones/ o bien consultar al mail [email protected].


