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Madres de la pobreza: la historia de maternidad y esperanza de Roxana

En Añatuya, Roxana cría a cinco hijos y todos los días enfrenta desafíos, como tantas madres, con resiliencia y el apoyo de una comunidad y de Haciendo Camino.


Roxana Ledesma (31) vive en el barrio La Merced, Añatuya, Santiago del Estero, junto a sus hijos y a su mamá, que es un pilar fundamental en su día tal como ocurre con otras madres. “Uno tiene dieciséis, una nena de ocho, otro de siete, una de tres años y la más pequeña de un año y cuatro meses”, cuenta.

Desde los 15 años, cuando fue madre por primera vez, su vida gira en torno a la crianza y al cuidado de sus hijos en un hogar precario, pero desbordante de amor y esfuerzo constante.

Sus jornadas están llenas de tareas y cuidados: “Todo el día estoy con mis hijos, los llevo a la escuela, cocino, juego con ellos y aunque falten recursos, siempre busco la manera de que no les falte comida”. La compañía de su madre es vital: “Ella me ayuda mucho, se queda con los más chicos cuando tengo que salir, cocinar o hacer trámites”.

Las prioridades de Roxana

Los chicos son su prioridad, por quien entrega todo lo que es. Una muestra innegable de su sacrificio y amor profundo está en que muchas veces deja su salud en segundo plano. “A veces no voy al médico por priorizar a mis hijos”, señala Roxana. Sin embargo, cuando su pequeña tuvo un problema en el oído, no dudó en llevarla a un otorrino en Santiago capital, porque en Añatuya no hay especialistas. Con gran esfuerzo pudo afrontar el costo de la consulta privada pero no la medicación. Entonces, Haciendo Camino se hizo presente desde el área social para ayudar a conseguirla.

Roxana encontró en los Talleres de Haciendo Camino un espacio donde puede aprender y sentirse acompañada: “Es un rato en el que sé que mi hija está cuidada y yo puedo aprender cosas nuevas. Me ayuda a despejarme y a sentirme acompañada”, dice sobre su experiencia en talleres de costura y tejido. Como explica Catalina Hornos, directora y fundadora de Haciendo Camino, la organización acompaña a estas mujeres “generando espacios para que se sientan apoyadas y capaces de crecer”.

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Como para otras madres, llevar a sus hijos a la escuela, cocinar, jugar con ellos y buscar que no les falte comida ocupa todo el día de Roxana.

Ingresos y posibilidades limitadas

Su realidad laboral es complicada y de mucha informalidad, lo que limita sus posibilidades de mejorar la situación económica de su familia. Aunque no trabaja fuera del hogar por las responsabilidades que implica cuidar a sus cinco hijos, cuenta con el apoyo de su mamá y de su hermano para sostener la casa. “Con mi mamá nos ayudamos mucho, porque, si yo tengo que salir, ella cuida a los chicos, y cuando no, mi hermano también da una mano”, relata.

La mayoría de los ingresos provienen del trabajo eventual de su hermano en el campo, que, aunque difícil y poco estable, es un soporte fundamental para cubrir las necesidades básicas del hogar. A pesar de las dificultades, Roxana no pierde la esperanza: “a veces llegamos, a veces no” afirma sobre su situación mes a mes, y agradece el acompañamiento y generosidad de su comunidad que está presente por “cualquier cosita que me hace falta”. A veces, cuando no le alcanza, el kiosquero del barrio la ayuda fiando las compras.

Soñar con oportunidades

Tiene un sueño claro para sus hijos: que tengan las oportunidades que ella no pudo tener y que puedan salir adelante a través de la educación. “Quiero que mis hijos, los más chiquitos, vayan a la escuela siempre. Y el más grande también, aunque no quiere, dice que quiere ir al campo, pero sé que es mucho sacrificio”. Mantiene la mirada puesta en que sus hijos puedan crecer con educación y valores sólidos, convencida de que ese es el camino para salir de la realidad de vulnerabilidad y dificultad que ha marcado su propia historia.

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La historia de Roxana muestra el poder del apoyo comunitario para abrir caminos de esperanza.

El acompañamiento y el compromiso de Haciendo Camino

Haciendo Camino es una asociación civil que desde 2006 trabaja para romper el círculo de pobreza y desnutrición infantil en el Norte argentino, principalmente en Santiago del Estero, Chaco y Salta. Cuenta con 46 espacios de trabajo en cuatro provincias, incluyendo 14 Centros de Desarrollo Infantil en Santiago, que ofrecen programas de nutrición, estimulación temprana, capacitación en oficios, y acompañamiento familiar para fortalecer a madres y niños en situación de vulnerabilidad.

El área social de la organización hace diagnósticos personalizados y un seguimiento constante para mejorar la salud, economía doméstica, acceso a la educación y vivienda de las familias.

Una causa de importancia y urgencia que compromete a todo el pueblo argentino. Quienes quieran ayudar a transformar realidades pueden sumarse como padrinos o madrinas o realizar donaciones a través de la web https://haciendocamino.org.ar/. También se puede seguir su trabajo en Instagram @haciendocamino.

En un contexto que no siempre da facilidades, la historia de Roxana muestra el valor de la maternidad en condiciones de difícil acceso, y el poder del apoyo comunitario para abrir caminos de esperanza.