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Tema candente: ¿Comprar una bici de mountain bike nueva o no?

Gastarse un dineral en una bici para descensos (nos gusta más la palabra "invertir") siempre ha implicado un gran compromiso, en todos los aspectos. Para empezar, son caras.

 Para seguir, están pensadas para un estilo de riding que, probablemente, requiera más voluntad, cariño y exigencias que ningún otro. Ojo, también da enormes satisfacciones.

Pues bien, aquí va nuestra guía rápida de las ventajas, desventajas y trampas que podrían influir en tu próxima decisión (y en tu billetera).

"Claro que sí, ¡cómpratela, es una idea genial!"

1. Las bicis de MTB son unos juguetes divertidos, ¡divertidísimos! Se diseñan y construyen pensando en la velocidad, concebidas para que superes esa barrera, ese momento en que la otra bici en realidad te frenaba: con ellas podrás lanzarte a descubrir y explorar un nuevo mundo de sensaciones y terrores. Las prestaciones que ofrece la amplia gama de suspensiones y componentes de freno del mercado actual son increíbles. Por su parte, los marcos siguen adelgazando sin parar, con geometrías cada vez más cuidadas y escuetas. Resumiendo: la última generación de bicis de DH son los bichos más veloces que jamás hayamos visto.

2. Aunque siguen superando holgadamente la barrera de los u$s 2000 y aproximándose a los 3000, sí es verdad que se están abaratando. Bueno, si nos ponemos estrictos, esto no es del todo cierto: lo que sucede es que los modelos "tope de gama" valen una fortuna, pero también hay marcas que ofrecen bicis de DH "básicas" listas para correr y competir. Además, las marcas que venden por Internet son una buena opción en términos de relación calidad/precio.

Los modelos "tope de gama" valen una fortuna, pero también hay marcas que ofrecen bicis de MTB "básicas" listas para correr y competir. Además, las marcas que venden por Internet son una buena opción en términos de relación calidad/precio

3. En el mercado de segunda mano es posible encontrar gangas a muy buen precio. Por desgracia (para quienes las compran nuevas, sobre todo), dado que estas bicis se someten a condiciones y terrenos extremos, su valor cae muy rápidamente y valen poco cuando están usadas. Si no te importa que tenga unos cuantos arañazos, dedica un par de horas a escanear los anuncios de venta y, con un poco de suerte, tal vez encuentres una joya con la que divertirte a un precio asequible. Aún así, algo habrá que rascarse el bolsillo.

4. ¿No hemos dicho todavía que son muy divertidas? El corazón de cualquier bici de MTB es su capacidad de rodar más rápido, volar más alto y resistir burradas más bestias que ninguna otra bici. Raíces gruesas como oleoductos, pedregales afilados y grietas abismales: todo eso pasan a ser obstáculos de categoría "superable". Solo tienes que pasar un poquito de miedo aferrado al manillar de una de estas bellezas, sentirás la emoción y la vida a flor de piel.

"Ni en broma, ¡menuda locura!"

1. Aunque las bicis con medidas 650B todavía no han protagonizado ninguna hazaña verdaderamente victoriosa, nosotros apostaríamos lo que nos queda en el bolsillo a que los fabricantes de todo el mundo están apurando ya sus modelos de MTB con ruedas 650B. En breve estarán por todas partes, ya lo verás, va a ser una explosión... así que atarte a una bici nueva ahora quizás no tenga tan buenas perspectivas. De todas formas, como resultado de ese cambio de tendencia también habrá más ocasiones de segunda mano que nunca.

2. Si hay algo que escasea para todos nosotros, es el tiempo. Uno de los grandes hándicaps de las bicis de MTB es que tenes que desmontarlas, guardarlas en el coche, llevarlas donde quieras correr, volver a armarlas, pasarte el día entero empujándolas cuesta arriba, volver a desarmarlas, transportarlas a casa, montarlas de nuevo, lavarlas y, por último, guardarlas.

3. Por regla general, las bicis de trail o enduro funcionan bien desde el minuto cero. Quizás la peor desventaja de comprar una bici "grande" es lo difícil que resulta darle caña a fondo actualmente a una bici decente con 150 mm de recorrido. El factor diversión está más alto que nunca y la verdad es que puedes rodar con ellas por cualquier pista... De hecho, Jared Graves llevaba una de estas cuando logró el tercer puesto en los mundiales de DH el año pasado, ahí lo tienes. Un hecho vale más que mil palabras. Si nos atenemos a la relación entre kilómetros recorridos y euros pagados, los resultados para las bicis de DH no son nada, pero nada buenos.

Conclusión

Es una decisión delicada, desde luego. Si sos un competidor (o competidora) declarado y convencido y sales disparado del trabajo el viernes para lanzarte a la carretera en pos de una competición de fin de semana, seguramente lo más lógico sea esperar a que llegue a las tiendas la nueva generación de modelos con ruedas grandes. Claro que eso también depende de cuánta importancia le asignes al tamaño de las ruedas.

Si sos un (o una) rider que se pasa la mayor parte del tiempo dando pedales y lo que buscas es un juguete para divertirte a lo bruto algún que otro fin de semana o para disfrutar en las vacaciones en los Alpes, la decisión es todavía más peliaguda.

Si sos un (o una) rider que se pasa la mayor parte del tiempo dando pedales y lo que buscas es un juguete para divertirte a lo bruto algún que otro fin de semana o para disfrutar en las vacaciones en la montaña, la decisión es todavía más peliaguda Las bicis de MTB a los monoplazas de la Fórmula 1: solo rinden de verdad a toda pastilla, pero cuando les sacas jugo, alucinas con las sensaciones que aportan. Del mismo modo, es posible que resulte más sensato invertir en un juego de llantas y cubiertas más duras y un manillar más ancho para el corcel que ya cabalgas.

Las bicis de MTB pertenecen a ese tipo de cosas que, por un lado, no son muy lógicas ni tienen mucho sentido. Pero por otro lado, te hacen disfrutar a un nivel que difícilmente podría igualar ninguna otra bicicleta. Si realmente dispones del dinero, el tiempo y la voluntad que hace falta para empujarla cuesta arriba tras cada descenso... ¡no lo dudes y anda por ella!