Limpia tu bici como un profesional
Los senderos de montaña se llenan de barro y tu bici gana unos kilos por el lodo que arrastra.
Puede que lo veas como un trabajo rutinario, pero mantener tu bici limpia marcará una gran diferencia, y no sólo estamos hablando de darle una lavadita. Al limpiarla a fondo tendrás la sensación de que la vuelves a estrenar pero, además, esto ayudará a prolongar la vida de los componentes.

Aquí tenes los cinco mejores consejos para mantener todo impoluto, como nueva.
Usa un buen producto de limpieza

Algunos dicen que los spray especiales para limpiar bicis no valen la pena, pero la realidad es que marcan la diferencia. Usa el spray, déjalo que actúe unos minutos y luego quítalo con agua. Así la suciedad que se esconde en los lugares más recónditos se va con facilidad.
Tene cuidado porque los agentes químicos pueden ser muy fuertes. Asegurate de enjuagarlo todo bien, sobre todo si tu bici tiene superficies anodizadas pues pueden acabar con el tiempo perdiendo el color.
También es importante secarla bien una vez que la hayas lavado. Así te aseguras de que todo queda limpio y se evita que la humedad acabe oxidando alguna pieza.
Limpia la transmisión
El cambio de una bicicleta de montaña es uno de sus talones de Aquiles. La transmisión pasa mucho tiempo llena de barro y de todo tipo de porquerías, lo que no es una situación ideal.
Una vez más los productos específicos de limpieza son muy eficaces. Asegurate de que los platos y toda la transmisión están limpios.
Puede parecer obvio, pero el caso es que un cepillo de dientes viejo es lo mejor para limpiar los dientes de los platos. Hay que limpiar, lavar y secar la cadena antes de volver a engrasarla. Espera unos minutos y quita el aceite que sobre. Un error muy común es dejar todo el aceite en la cadena, pero así lo que consigues es que se pegue más porquería en ella.
Cuida los retenes de las suspensiones
Aunque no te guste demasiado utilizar herramientas, no es nada difícil mantener la suspensión funcionando a la perfección. Compra aceite para la horquilla, una vez que ésta y el amortiguador están limpios y secos, embadurna las botellas y sube y baja la horquilla. Después seca lo que haya sobrado. La suciedad, además del lavado y secado constante, puede acabar con la vida de los retenes.
Controla la presión de los neumáticos
Podes tener la tentación de rodar con la bici y luego dejarla guardada hasta la próxima ocasión. Con el tiempo, los neumáticos van perdiendo presión, y sólo un pequeña pérdida puede volver muy torpe a la bici.
Los medidores digitales de presión son baratos y te permiten medirla en segundos. Si controlas ésta de manera constante te ayudará a que la bici se sienta como nueva.
Controla las tuercas y los cojinetes
No lo tenes que hacer cada vez que ruedes con la bici, pero un chequeo de toda la tornillería te evitará quedarte tirado lejos de casa porque hayas perdido una pieza. Si inviertes en una llave dinamométrica y con algo de investigación por internet podes aprender mucho.
Controla también los cojinetes de la horquilla y de las bielas. Tanto rodar y tanta limpieza pueden desgastar a las piezas que giran. Lubrica siempre que puedas todo lo que se mueva.
Por Ric McLaughlin




