Por qué exagerar con la dieta a veces nos lleva a los excesos

Por qué exagerar con la dieta a veces nos lleva a los excesos

La Lic. en Nutrición Noelia Giorlando reflexiona sobre la complejidad de alimentarnos en estos tiempos, en la que confluyen diferentes factores que afectan nuestros hábitos saludables. ¡Para tener en cuenta!

Noelia Giorlando

El autocontrol cognitivo durante las dietas ha sido estudiado para poder entender y comprender de cerca. Porque las personas que están continuamente a dieta suelen en algún momento perder el control, lanzándose desbocados a la comida cuando la oportunidad se presenta cayendo en el exceso, incluso más allá de su máxima capacidad de saciedad.

Los mecanismos cognitivos y conductuales son complejos, usuales y cotidianos, a partir de los cuales se han desprendidos varias teorías, en las que componentes biológicos y cognitivos entran en juego, se disputan y se engañan.

En el centro de estos mecanismos se encuentra el control sobre la ingesta como principal intento de regulación de la comida. El control se coloca en algo externo como la comida cuando no se logra un autocontrol interno, es decir, no se alcanza un adecuado manejo y respuesta de las emociones, pensamientos, imágenes, o situaciones estresantes o traumáticas. La comida se utiliza como medio de evitación o escape.

Algunos componentes, entre otros, que influyen en el control de los alimentos:

  • las expectativas y autoridad parental de las creencias e ideas respecto a la comida
  • la respuesta individual frente a estas creencias, ya sea de aceptación (restricción) o de rebeldía (el exceso)
  • tendencia al perfeccionismo y la competitividad
  • la propia autonomía
  • necesidad de controlar la incertidumbre por temor
  • baja tolerancia a la frustración

Si bien en un principio la intención es buena porque el control tranquiliza, calma y da seguridad, intentando encontrar un equilibrio, cuando se aplica a lo alimentario se torna desadaptativo, porque el control sobre nuestra biología es algo inalcanzable, aunque al principio pareciera que lo estamos logrando.

Se sabe a partir de estudios, que las personas a dietas comen más y sin respetar sus niveles de saciedad frente a estímulos alimentarios o comida calórica, lo que alimenta el círculo disfuncional, de hecho la restricción es un factor predictivo de los excesos, es decir, que los excesos se consideran productos o consecuencias naturales de los intentos de control. En la medida que la mente represente algunos alimentos como prohibidos, se niegan en estados de máxima exigencia y autoconciencia. Pero es tan elevada la demanda de control, que esos mismos alimentos se desean mucho más y la voluntad sucumbe cuando las emociones o determinadas situaciones no acompañan.

En definitiva, el control elevado, exigente y sostenido es una utopía. Lograr un equilibrio, habilitando todos los alimentos y aceptándolos como parte necesaria e inevitable de nuestra alimentación, nos lleva a tener expectativas más reales y por lo tanto un uso del control más moderado y efectivo, logrando armonía, sin todos o nada, pero con mayor capacidad de regulación interna y externa.

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