¿Cuál es tu BHAG alimentario?

¿Cuál es tu BHAG alimentario?

La Lic.en Nutrición Noelia Giorlando te cuenta de qué se trata el BHAG y cómo identificar al tuyo.

Noelia Giorlando

Jim Collins tenía algo en claro: sabia a donde quería llegar. A este prometedor futuro lo llamó BHAG, un acrónimo que significa: B-Big, H-Hairy, A-audacius, G-Goal, un ideal grande, peludo y audaz, refiriéndose a toda aspiración tan descabellada y grandiosa, que logre funcione encender el motor interno de la motivación y la acción en el  largo plazo. Este sueño debe incluir lo que te apasiona, tus habilidades y fortalezas, y los beneficios que puedes obtener con tu BHAG, en esta ocasión relacionados con tu salud y bienestar.

Tener un BHAG es tan importante para un negocio o emprendimiento como para tu vida personal, nuestra manera de comer está en constante cambio y evolución. Lograr mirarla desde un lugar alocado y hasta arriesgado, puede convertirse en una verdadera fuerza de propulsión interna para la transformación o mejora de nuestras hábitos alimentarios. Cuando uno tiene claro a dónde llegar, el camino se torna más fácil y podemos concretar metas y pasos posibles a seguir. El BHAG es una visión que nos posibilita dar el primer paso en el presente, al vincularnos emocional y motivacionalmente con nuestro loco pero válido deseo, para romper con algunas estructuras limitantes y salir de la triste pero cómoda zona de confort.

Tener un BHAG es tan importante para un negocio o emprendimiento como para tu vida personal.

Desde nuestra esfera nutricional y alimentaria, es necesario tener sueños propios y personales, que nos impulsen a evolucionar, cambiar y sentirnos mejores en relación a lo que comemos, cómo cocinamos y cómo nos alimentamos. Al poder construir nuestros objetivos con verdaderos significados y sentido personal, le damos valor e importancia a lo que sentimos, a nuestros impulsos por lograrlo y a nuestros deseos.

El BHAG alimentario nos posiciona como protagonistas, podemos alcanzar lo que nos propongamos: cambiar hábitos, renovar nuestras alimentación, probar alimentos distintos y nuevos estilos de alimentarse, como va a ser la propia relación con la comida, etc, Todo puede ser posible si nos tomamos un tiempo para identificar, reconocer y apreciar nuestro BHAG. ¿Ya has pensando cuál es el tuyo?

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