Alimentación en tiempos de pandemia

Alimentación en tiempos de pandemia

La Licenciada en Nutrición Noelia Giorlando deja claros consejos para alimentarnos inteligentemente y aumentar nuestras defensas.

Noelia Giorlando

 

La pandemia que vivimos tiene muchas aristas, es compleja, desconocida, invisible, exponencial. Todas estas características nos impactan, en mayor o menor medida, en muchos aspectos de nuestras vidas, entre ellos el alimentario.

Sabemos que el COVID-19, cuando llega a determinados organismos desencadena una verdadera y en ocasiones trágica cascada de respuestas inflamatorias e inmunológicas. Estas respuestas se deben a que las células de nuestro organismo evitan ser invadidas, pero al ser un virus desconocido por nuestro sistema de protección, la réplica es más desorganizada y caótica. De acuerdo a nueva información, y conociendo desde siempre el estrecho y necesario papel que juega la alimentación en el funcionamiento del sistema inmune, podemos dar a conocer algunas recomendaciones ya conocidas pero que vale la pena refrescar en tiempos actuales teniendo en cuenta  la letra chica:

Si bien las frutas y las verduras crudas y correctamente desinfectadas nos aportan vitaminas, minerales y elementos traza (vitamina C,A, algunas vitaminas del complejo B, potasio, magnesio, entre otros), debemos tener en cuenta ciertos factores, tales como la frescura del producto. Mientras más fresco, mayor contenido en vitaminas y minerales. El consumo de frutas y verduras debe ser constante para que realmente tenga los efectos deseados sobre el sistema inmunitario y ciertas situaciones como el estrés crónico, el cigarillo, elevados consumos de alcohol o ciertos medicamentos pueden aumentar los requerimientos de micronutrientes.

La obesidad es un estado inflamatorio moderado, con lo cual el organismo ya responde de manera distinta frente  a las infecciones. El exceso de peso afecta la inmunidad humoral y celular, alterando la secreción de anticuerpos, siendo la leptina muy influyente en el mantenimiento de los estados pro inflamatorios y especialmente sobre los glóbulos blancos, afectándose profundamente el sistema inmune con la obesidad.

Los alimentos fermentados, como el yogur, el kefir, la masa madre, kimchi y el chucrut , aportan probióticos y son necesarios para aumentar la población bateriana positiva intestinal , disminuyen los efectos antiinflamatorios, tienen además propiedades antioxidantes, previenen la traslocación bacteriana al promover moléculas bioactivas y aumentan la  biodisponibilidad de vitaminas.

Un adecuado aporte de proteínas de alto valor biológico a partir de carnes magras, clara de huevo cocidas y adecuados complementos legumbres – cereales y productos lácteos, permiten una adecuada producción de anticuerpos y  proteínas inmunitarias.

La exposición solar en horarios no peligrosos, nos permite activar la vitamina D y además aumenta el rendimiento de los linfocitos T o glóbulos blancos, aumentando su movilización hacia los focos de infección.

Las grasas también influyen en el sistema de defensa, ya que un adecuado aporte de grasas saludables (omega 3, 9 y 6) permite mantener y sintetizar adecuadamente las membranas celulares, por el contrario un exceso de grasas especialmente saturas disminuye la respuesta inmunitaria, por lo que se recomiendan los productos descremados o parcialmente descremados.

Consideraciones simples y complementarias, que nos permiten estar más fuertes frente a un rival desconocido y común, la  alimentación puede convertirse en un aliado cuando necesitamos atravesar momentos de gran adversidad física y mental.

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