¡Sin horno! Irresistible cheesecake de maracuyá

¡Sin horno! Irresistible cheesecake de maracuyá

Irresistiblemente delicioso, súper fácil y sin horno. Hoy te traemos una variante del clásico cheesecake con una salsa de maracuyá y los secretos para que quede cremoso, suave y esponjoso.

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Refrescante, aromática y tan dulce como ácida, la pasionaria o maracuyá es la clave de este exquisito cheesecake simple, que podrías cocinar en pocos minutos sin necesidad de encender el horno y revolucionar tu cocina.

Súper atractivo a la vista por su capa superior de color naranja intenso con semillas (al terminar, ¡querrás postearlo en tu Instagram!) viste de sofisticación y buen gusto cualquier mesa de celebración o merienda.

Esta fruta tropical, además, es perfecta para los días de verano en todas sus formas. Es fuente de vitaminas A y C, potasio, fósforo y magnesio.

Aporta una buena cantidad de fibra y, como plus, ayuda a controlar los niveles de insulina en sangre. También ayuda a combatir el colesterol malo y estimula la regeneración celular.

¿Qué estás esperando? No te pierdas esta receta de cheesecake de maracuyá sin horno y sorprende a todos tus más queridos.

Receta simple de cheesecake de maracuyá sin horno

Ingredientes:

Para la torta:

  • 200 gr de galletitas de vainilla redondas
  • 100 gr de manteca
  • 250 gr de queso philadelphia
  • 250 gr de leche condensada
  • 150 gr de pulpa de maracuyá sin semillas
  • 7 gr de gelatina sin sabor
  • 50 ml de agua
  • 300 ml de crema de leche

Para la cobertura:

  • 100 gr de pulpa de maracuyá con semilla
  • 100 ml de agua
  • 75 gr de azúcar
  • 7 gr de gelatina
  • 50 ml de agua

Preparación:

Para la torta:

Hacer polvo las galletitas de vainilla en un bol y agregarle la manteca derretida. Mezclar bien, integrar y llevar a un molde desmontable para torta de entre 23 y 25 centímetros forrado en la base con papel encerado.

Presionar con una espátula o con la mano sobre el fondo del molde hasta lograr una fina capa. Dejar enfriando en la heladera. Ésta será la base de tu cheesecake.

Por otra parte, tomar el queso philadelphia, la leche condensada y batir en un bol limpio hasta integrar completamente.

Luego, verter la pulpa de maracuyá sin semillas en esa mezcla hasta integrarla.

En un pequeño pocillo aparte, apto para microondas, llevar la gelatina con el agua bien revuelta durante 20 segundos al calor para fundirla.

En un bol aparte, colocar la crema de leche y batirla a punto medio. Cuando esté lista, ir incorporándola de a cucharadas con una espátula a la mezcla principal, procurando integrar cada una de las cucharadas a la mezcla antes de introducir la próxima. Los movimientos deberán ser suaves y envolventes, no se trata de batir.

A esta mezcla se le agrega la gelatina fundida, pero con un truco para que quede homogénea: con una pequeña cuchara, vamos a introducir en el pocillo con la gelatina fundida un poco de mezcla y batimos. Recién ahí se introduce desde el pocillo la gelatina fundida mezclada con un poco de mezcla y una vez todo junto, sí se integra con paciencia y movimientos envolventes.

Ahora sí, quitamos de la heladera la base que está en el molde tomando frío y colocamos la mezcla sobre las galletitas prensadas, aplanando para que quede pareja la parte superior.

Regresamos a la heladera la preparación mientras nos ocupamos de la capa de cobertura: la estrella de la torta.

Para la cobertura:

En una pequeña sartén a fuego medio, colocar la pulpa de maracuyá con semillas, los 100 ml de agua, el azúcar y revolver.

Cuando la mezcla esté totalmente integrada y no se distingan los ingredientes, preparar en otro pocillo la gelatina fundida, repetimos el proceso de los 20 segundos en el microondas y luego irá a la sartén junto con la mezcla.

Quitar del fuego una vez que se integre todo y seguir revolviendo. Dejar enfriar.

Una vez que está a temperatura ambiente, se vierte el líquido sobre la preparación ya fría que está en la heladera de la base con la mezcla blanca.

Se lleva a la heladera como mínimo durante 60 minutos y, antes de desmoldarla, se la despega de los bordes con un cuchillo.

Con mucho cuidado se la pasa con el papel encerado a la fuente donde se servirá y quitándoselo desde allí se corre el papel para que quede apoyada directamente. Y lista para disfrutar.

Para dudas, sugerencias de nuevas recetas y comentarios, te invitamos a escribirnos a contacto@mdzol.com y responderemos a la brevedad.

 

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