La alimentación y las emociones durante la cuarentena
Si pudiésemos describir estos momentos de pandemia, surgen palabras como caos, inestabilidad, inseguridad, miedo, contagio... Y en relación a lo alimentario: comer, subir de peso, aburrimiento y ansiedad, entre otras. En definitiva, todas expresiones personales y colectivas que tienen la intención de descargar tensiones, buscar seguridad, proyectar angustias y emociones en medio de esta búsqueda de libertad y certezas, creándose un “nosotros”, una identidad social, común y compartida.
Se borran los días y los horarios, y con ellos la individualidad. Lo que antes era propio ya no lo es, todos vivimos en condiciones similares de encierro y en donde el comer se ha convertido en uno de los momentos más esperados del día, lo que nos obliga a estar muy pendientes de lo que comemos, además, los pensamientos acerca de la comida funcionan como respuestas evitativas frente al desinterés, la apatía y lo amorfo de las rutinas.
El comer ha cambiado, como parte de este giro impredecible y obligatorio en nuestras vidas. Es así como el consumo de alimentos de baja calidad nutricional y elevado efecto en nuestro estado de ánimo y placer se han incrementado notablemente, a estos “ gustos” o “ confort food” sirven para controlar estados de estrés y ansiedad que pueden estar incrementados en estas situaciones como respuesta al contexto de amenaza constante. Funcionan además como recompensa y/o compensación frente a lo que estamos viviendo o sintiendo.
Indudablemente, la pandemia afecta nuestro bienestar y en consecuencia nuestra manera de comer, sin embargo, el cambio trae consigo oportunidades y posibilidades, enseñándonos que nada es estable, forzándonos a adaptarnos, ser flexibles y tolerantes ante los imprevistos, estas habilidades son necesarias para la supervivencia y para lograr recomponer o re inventar un nuevo estado de equilibrio frente a nuevas situaciones. Identificar que nos pasa y que sentimos nos permite ser más conscientes de nuestras necesidades y demandas, evitando excesos y culpas. Tener pensamientos positivos para encontrar y ver las oportunidades, buscar actividades placenteras y que nos brinden calma, aceptar, reconocer y re encontrarnos con nuestro equilibrio, incluso en la manera en que nos alimentamos, es una salida saludable y positiva para crear una nueva realidad, más allá de las circunstancias.