Pan dulce de Plaza Mayor: la receta secreta del mejor del mundo

Pan dulce de Plaza Mayor: la receta secreta del mejor del mundo

Las largas filas para conseguir el tradicional Pan Dulce de Plaza Mayor en Buenos Aires son la prueba de que esta receta artesanal es única en el mundo.

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Receta familiar, masa madre, una increíble cantidad de frutas abrillantadas y frutos secos y mucho misterio alrededor del pan dulce de Plaza Mayor, el legendario restaurante y confitería ubicado en el barrio de Monserrat, en la ciudad de Buenos Aires.

El secreto del pan dulce es una receta genovesa: la preparación original de la abuela de la familia, dueña de la clásica pastelería porteña que se dedica a producir las exquisiteces características de Navidad cada año.

Durante el mes de diciembre suelen verse colas interminables desde las 5.30 am para conseguir el producto que se agota con facilidad.

El precio del pan dulce de Plaza Mayor

Cuesta 1100 pesos cada uno en su tamaño único de un kilo. Un precio más que tentador para ser el secreto mejor guardado de la familia que los vende en Venezuela 1399, en el barrio de Monserrat.

Su misterio, sin embargo, tiene más que ver con la calidad de los ingredientes y la cantidad de mercancía: características que lo hacen realmente increíble.

El nieto de la creadora de la mítica receta y actual dueño del lugar, Federico Yahbes, confesó algunas de las máximas con las que se elabora.

En primer lugar, la masa no tiene nada de margarina, siempre manteca y de la mejor calidad.

Por supuesto, la masa madre que se le incorpora le otorga ese sabor invaluable que pasa de generación en generación, dandole un toque único e imposible de reproducir.

Lleva fruta escurrida, nuez, castañas de cajú, avellanas, almendras, higos y pasas de uva premium.

Además, se prepara sin conservantes, por lo cual se aconseja al cliente que si lo compra mucho antes de consumirlo, lo guarde en el freezer.

Así, el día anterior se deja fuera y se comparte fresco como el día que se adquirió.

Yahbes cuenta que recuerda perfectamente que su abuela, al brindar la receta para que la preparen en el restaurante, vino a controlar las cantidades.

Esta es la característica infaltable del producto y ella tomó muy seriamente que el producto ofrecido por el restaurante fuera “el original“ de la cocina genovesa que ella misma adaptó al gusto español. Se empezó a producir en 1986.

Si bien es un producto artesanal que las personas llevan todo el año, en vísperas de Navidad las colas frente al lugar son noticia, ya que superan todas las expectativas de quienes los comercializan.

La idea original fue promocionar la sidra artesanal que produce el lugar, pero el pan dulce arrasó con el boca a boca y la sidra, aunque la siguen produciendo, pasó a segundo plano.

 

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